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Pierangela Sierra, CEO de Tipti.
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Pierangela Sierra, CEO de Tipti.
Foto: Pavel Calahorrano
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En el mundo de la tecnología, donde el talento es el recurso más preciado, Tipti logró transformar una crisis de retención en una oportunidad de cambio social profundo. Lo que comenzó en 2021 como una respuesta estratégica a la "fuga de talentos" en el área de e-commerce, hoy es un faro de esperanza para cientos de mujeres ecuatorianas gracias al programa Tipti Tech Academy.

16 Junio de 2026 12.30

Para Pierangela Sierra, CEO de Tipti, el desafío en 2021 era claro: la industria internacional estaba absorbiendo el talento local con salarios inalcanzables para el mercado regional, dejando a las empresas locales en una búsqueda constante y costosa. “Se llevaban el 70 % u 80 % del equipo”, explica Sierra. “Fue un momento crítico, pero decidimos darle la vuelta y crear nuestro propio semillero de talento”.

Sin embargo, el proyecto no se detuvo en la simple capacitación técnica. Al analizar las estadísticas, Sierra y su equipo identificaron una brecha alarmante: mientras el empleo femenino general ronda el 43 % en Ecuador, en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la participación de la mujer apenas alcanza el 18 %.

Un pensum con aval académico

Tipti Tech Academy es una iniciativa de formación y empleabilidad tecnológica femenina, que ha graduado a cuatro generaciones. Desde 2023, ha otorgado 850 becas a mujeres para carreras como Programación Full Stack, Desarrollo Web e Inteligencia Artificial. En 2025, en alianza con la Universidad Católica de Cuenca, diseñó una Tecnicatura en Desarrollo de Software Full Stack de un año de duración. Este pénsum, aprobado por la SENESCYT y el CES, elimina el ‘relleno’ académico para enfocarse en lo que la industria necesita: programación pura (Front-end y Back-end), HTML, Java y Python.

Ahora Tipti va por la quinta generación de graduadas en este semillero de talento. Las clases son virtuales y el único momento presencial es cuando se reúnen para la ceremonia de graduación, donde las egresadas reciben el birrete y una camiseta conmemorativa. 

El impacto se mide en historias de vida. Desde mujeres que hoy monetizan sus proyectos en el extranjero (como el caso de una becaria que trabaja para clientes en Alemania), hasta profesionales de otras áreas que, tras años de desempleo y barreras psicológicas, han encontrado en la tecnología una nueva identidad.

“Para muchas mujeres, estas clases y estas habilidades les transforma la vida. Ya trabajan por su cuenta o para empresas extranjeras que les pagan en Ecuador sus salarios. Tienen libertad económica”, dice Sierra.

Pierangela Sierra, CEO de Tipti.
Pierangela Sierra, CEO de Tipti.

El proyecto tiene impacto: el 75 % de las alumnas de la primera generación ha conseguido trabajo. Pero se requiere que las egresadas de todas las ediciones puedan acceder a una oportunidad. Para ello, Tipti creó una bolsa de empleo activa, para garantizar el ingreso de las estudiantes al mundo laboral. Los interesados pueden buscar talento femenino tecnológico especializado en www.TalentoTiptiTech.com .

Sierra asegura que un empleo básico puede cubrir parte de la canasta básica, pero en una carrera como las que siguen las alumnas de su programa, la base salarial va desde US$ 1.200 y US$ 1.800. 

El programa también entiende la vulnerabilidad. Se ofrece soporte emocional y técnico para evitar la deserción de mujeres que son madres o víctimas de violencia.

Quinta promoción: inclusión sin límites

Actualmente, el programa cursa su quinta cohorte en alianza con la Fundación Rett. Esta promoción es especialmente significativa, ya que está enfocada en 50 mujeres cuidadoras o con discapacidad. El objetivo es demostrar que la tecnología es la herramienta definitiva para la autonomía, permitiendo que personas con movilidad reducida o responsabilidades en el hogar accedan a empleos productivos y competitivos desde sus casas. (P)

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