De Bucay a las universidades top
Creció entre cultivos, animales y el esfuerzo diario de su familia. Hoy, a los 26 años, Daymi Barahona lidera los estándares de producción de más de tres millones de aves en Pronaca. Su regreso a Bucay (Guayas) es la historia de una joven que transformó sus raíces en propósito, conocimiento y liderazgo.

David Paredes Periodista

El silencio en el auditorio Quórum, del Paseo San Francisco, sorprendió. Sobre el escenario del Summit de Educación de Forbes Ecuador, una joven de 26 años desarmaba a la audiencia con una mezcla inusual de sencillez rural y autoridad técnica. Cuando bajó, entre aplausos, no solo lo hacía como una ingeniera exitosa; bajaba la niña que un día decidió que su destino no sería una casualidad, sino un proyecto construido a pulso.

Su discurso conmovió. Daymi Barahona se mostró como una joven que encontró en el campo la oportunidad de su vida. Creció entre animales, plantaciones de maíz, fréjoles y arroz, que se producen en Bucay, su pueblo natal en la provincia del Guayas. Desde niña vio cómo su padre y su abuelo hicieron de la agricultura su forma de subsistir, y le enseñaron a ella y a sus dos hermanos la importancia de amar la naturaleza. 

Actualmente es coordinadora de Buenas Prácticas Pecuarias de Pronaca. Maneja un equipo de 12 personas y es responsable de que se cumplan las normas y procedimientos en todas las granjas de la compañía en su zona.

Para ella, Bucay es mágico y estratégico, por ser un punto de encuentro entre cinco provincias: Guayas, Los Ríos, Chimborazo, Cañar y Bolívar. Está rodeado de montañas y naturaleza. Esos espacios fueron su patio de juego. 

Desde los tres años ingresó a la Unidad Educativa San Juan de Bucay, que es parte de la Fundación San Luis, creada y financiada por Pronaca. En esta institución incorporó conceptos personales como ser perseverante, trabajar por sus sueños y construir sus oportunidades. 

“En Bucay la vida es sencilla, pero el acceso a la educación no es fácil y no está a la vuelta de la esquina”, asegura Daymi. 

Cuando era pequeña sentía que su vida iba a estar relacionada con la agronomía. Su padre era jardinero en Pronaca y su abuelo labraba la tierra de su pequeña finca. En este lugar aprendió a cultivar yuca, cuidar las pocas vacas que tenían, y cosechar plátano para llevar a casa y alimentar a la familia.

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Una carta que le cambió su vida

Con el título de abanderada bajo el brazo, pero sin los recursos para costear la universidad de sus sueños, Barahona hizo algo que requería más que buenas notas. Tuvo audacia y escribió una carta a Luis Bakker, entonces CEO de Pronaca. Su padre, que trabajaba en la compañía, le sirvió de puente para que llegara a sus manos.

Su sueño era estudiar en la Universidad Zamorano, en Honduras. Veía videos en YouTube y buscaba información constantemente para alimentar sus ganas y enfocarse en su objetivo.

La misiva era sencilla. Con honestidad y desde su inocencia, le contaba a Bakker sus ganas de ser agrónoma, de su propósito de laborar por Bucay y de sus logros académicos. 

La respuesta fue positiva: a través de un esfuerzo conjunto entre Pronaca, la familia Bakker, la Zamorano y un préstamo familiar, el sueño de Daymi se hizo realidad. @@FIGURE@@

Salir del país, el primer gran reto

Estudiar la carrera de sus sueños representaba su primer logro, pero también uno de sus desafíos más importantes. Honduras y la Universidad Zamorano le mostraban diversidad, experiencias y sacrificio.

Era la primera vez que salía del país y se separaba de su familia. Llegó a una institución parecida a un internado, donde la disciplina es uno de sus valores más importantes. 

“Todo fue completamente nuevo para mí. Llegué a una institución que tiene un régimen militar. Hay horarios establecidos, actividades que tal vez desconoces, pero que te dan disciplina y constancia”, afirma.

Daymi aprendió a trabajar la tierra desde cero. Si bien ya lo había hecho con su padre y su abuelo, lo que vivió en Zamorano era distinto. Aprendió haciendo.

Barahona siente que la Zamorano le entregó herramientas con las que se puede defender frente a cualquier problema y en cualquier parte del mundo. 

Durante sus años de estudio hizo sacrificios. Dejó de ir a fiestas con sus amigos para no generar gastos adicionales a sus padres. 

Realizó sus pasantías en la Kansas State University, en Estados Unidos. Era ayudante de cátedra y colaboró en la elaboración de un ensayo internacional sobre soya. Además, revisaba las evaluaciones y proyectos de los estudiantes. 

En ese país compartió con estudiantes de diversas nacionalidades, lo que le enseñó la importancia de trabajar en equipo y apoyarse mutuamente. Esto la llevó a valorar más el esfuerzo de sus padres y la motivó a superarse.

Cuida a más de 3 millones de pollitos

Tras culminar sus estudios en Honduras y hacer sus pasantías en Estados Unidos, regresó al país y fue contactada por Pronaca para un proyecto en la planta procesadora de aves en Bucay. Era temporal, pero a pesar de ello aceptó. 

Durante seis meses validó técnicamente una nueva maquinaria de congelamiento rápido mediante evaluaciones de temperatura con termocuplas, optimizando las fórmulas y reduciendo tiempos de proceso.

Al finalizar este proyecto, se le presentó la oportunidad de trabajar en el área de engorde. Ingresó como administradora rotativa, y se encargó de la recepción del pollo, su crianza y el proceso hasta el saque y la limpieza. Ocupó este puesto durante tres años.

Como coordinadora de Buenas Prácticas Pecuarias, Daymi se encarga de que se cumplan los protocolos de los procedimientos, instructivos y manuales en las granjas.

Supervisa los procesos productivos y acompaña a su equipo en campo. Visita las 12 granjas propiedad de Pronaca, y las 23 que pertenecen a clientes y empresas asociadas. 

“Visito las 12 granjas. Cada una tiene entre 12 y 13 galpones con un aproximado de 24.000 pollitos”. Es decir, está a cargo de la seguridad de más de 3.384.000 aves.

Su juventud no es un problema. Desde que llegó a la empresa fue la más joven del equipo. Ahora, en su cargo de coordinadora maneja personal que le duplica la edad. @@FIGURE@@

Su forma de liderar es fresca. Busca cercanía con sus colaboradores y trata de generar confianza. Le permite a cada integrante de su equipo expresarse y les recuerda que no por ser ella su jefa tiene todas las respuestas.

“Me gusta crear esa cercanía con ellos. Que sientan que pueden confiar en mí para cualquier situación que ellos tengan”, aclara.

*La historia completa se publicó originalmente en la edición impresa de Forbes Ecuador, número 28 de febrero / marzo de 2026. ¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes! 

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