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El lado oscuro de la IA: su consumo energético igualará al de un cuarto de los hogares de Estados Unidos en 2028

Laura Mafud

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El boom de la inteligencia artificial no es gratuito. Detrás de cada prompt, agente y centro de datos hay una factura eléctrica que las empresas aún no terminan de dimensionar.

4 Marzo de 2026 06.39

Cuando los ejecutivos debaten sobre inteligencia artificial (IA), el lenguaje dominante gira en torno a la eficiencia, la automatización y el ahorro de costos. Hay una variable que con frecuencia no tiene espacio en esas conversaciones: la electricidad: se espera que para 2028, la IA por sí sola consumá anualmente tanta electricidad como casi una cuarta parte de todos los hogares de Estados Unidos.

Así se desprende del informe The Human Edge: Global Future of Work Trends 2026, elaborado por ManpowerGroup a partir de encuestas a más de 40.000 empleadores en 41 países.

El dato, que toma como fuente al Departamento de Energía de los Estados Unidos, no es un detalle técnico menor. Es una señal de advertencia sobre la infraestructura que el mundo necesitará para sostener la revolución algorítmica que muchas compañías ya consideran inevitable.

El problema central es de timing. La adopción empresarial de la IA se está acelerando a un ritmo que supera con creces la capacidad de expansión de la red eléctrica y de generación de energía renovable. El relevamiento identifica este fenómeno bajo el nombre de "Power Surge" (Tendencia 12) y advierte que el aumento de los centros de datos impulsados por IA está incrementando drásticamente el consumo energético global.

La inteligencia artificial impulsa la automatización y la innovación en empresas, ciencia y vida cotidiana, abriendo nuevos retos y oportunidades.
 

Estos centros requieren vastas cantidades de electricidad para soportar algoritmos de alto rendimiento y operaciones ininterrumpidas. Según el reporte, esto incrementará la necesidad de soluciones de energía verde escalables y de una fuerza laboral calificada para construirlas y mantenerlas. En ese punto, el mercado laboral ya presenta tensiones: el 76% de los empleadores del sector energético y de servicios públicos afirma tener dificultades para encontrar el talento especializado que necesita.

El riesgo de un apagón operativo

Asimismo, ManpowerGroup advierte que la demanda descontrolada puede generar faltas que provoquen el colapso de flujos de trabajo individuales e incluso de sistemas enteros. Por esta razón, los líderes necesitan crear planes de contingencia para continuar con el negocio de manera normal.

Esta advertencia tiene implicancias directas para los departamentos de tecnología, operaciones y finanzas. Hasta ahora, muchas empresas incorporaron herramientas de IA como un gasto de software. El reporte sugiere que la siguiente fase requerirá pensar en términos de infraestructura física: ¿Cuánta energía consume mi stack tecnológico? ¿Tengo proveedores de respaldo? ¿Están mis procesos críticos protegidos ante cortes

Asimismo, la consultora proyecta que la conservación de energía se convertirá en una habilidad central en la década de 2030. No solo crecerá la demanda de trabajadores especializados en servicios públicos, sino que el trabajo cotidiano de muchos empleados implicará supervisar a socios de IA y gestionar el racionamiento inteligente de electricidad.

La pregunta que el informe deja sobre la mesa es incómoda pero necesaria: ¿Están las empresas midiendo el impacto energético de sus decisiones tecnológicas con la misma rigurosidad con la que miden el retorno sobre la inversión?

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