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Vuelve a IBM para liderar su transformación en Ecuador

Pablo Tamayo , gerente general de IBM Ecuador
Fotos : Pavel Calahorrano Betancourt
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Pablo Tamayo asumió hace un mes la dirección de IBM Ecuador. A escala global opera en más de 175 países, cuenta con aproximadamente 260.000 colaboradores y 2025 cerró con una facturación anual de US$ 67.535 millones. Con Forbes Ecuador, habló sobre sus planes para hacer crecer la compañía el el país, el papel de la inteligencia artificial y como convertir a IBM Ecuador en un socio estratégico de sus clientes.

IBM Ecuador tocó tres veces la puerta de Pablo Tamayo. La primera fue en 1998, cuando tenía 26 años y apenas comenzaba su carrera. La segunda llegó dos décadas después, en 2018. La tercera, en junio de 2025, lo llevó a liderar el área de software. Ahora, desde el 1 de agosto de 2026, está al frente de la multinacional como gerente general en el país.

¿Qué ha visto IBM en Tamayo para volver a buscarlo una y otra vez? Él lo resume en una frase: “Lo más importante en la vida es siempre hacer bien las cosas, ser buena persona, transparente y honesto”.

A esta forma de entender el trabajo suma otra frase que ha cultivado durante años. “Hagamos las cosas deportivamente, pero con responsabilidad”. Esto significa moverse rápido, incluso cuando las cosas no salen como esperaba, pero también detenerse a entender que falló, asumirlo y buscar otras formas de conseguirlo.

En su carrera ha recibido muchos “no”. De clientes que rechazaron una propuesta, de proyectos que no llegaron a concretarse y de situaciones que lo obligaron a cambiar de rumbo. “Cuando tú has dado el 120% de tu trabajo, has ido más allá de los objetivos que te han permitido, has estado con un cliente y te ha dicho no veinte veces, has intentado y no ha salido, llegan frustraciones, depresiones y no quieres seguir. En lugar de quedarme sentado, hago un review de lo que pasó y buso otra oportunidad”.

Esa capacidad de enfrentar los desafíos comenzó cuando era adolescente. En el colegio Jaques Dalcroze, fue presidente del Consejo Estudiantil y desde entonces descubrió que le gustaba conseguir que las cosas sucedieran. Se graduó de ingeniero comercial en la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE). “Las matemáticas y la física no eran mi fuerte. Recuerdo que para un examen de geometría analítica en el que tenía que sacar 19/20 me encerré tres días a estudiar, con un amigo resolvimos unos 250 ejercicios, el profesor me puso 19.5, porque en su clase nadie podía tener un 20”. 

Esos años universitarios fueron claves para desarrollar la disciplina que hoy lo acompaña día a día.

A los 23 años consiguió su primer trabajo en Prodimpo, una compañía que recopilaba leyes ecuatorianas en un CD. Su tarea era vender el producto y para hacerlo visitaba estudios jurídicos. “Siempre me ha gustado relacionarme con las personas”. 

Su primera llegada a IBM Ecuador fue en 1998. “Un día vi en los clasificados de El Comercio que buscaban un channel manager para mayoristas”. No lo pensó mucho, armó un currículum y se presentó en las oficinas. “La recepcionista me dijo que lo dejara con ella, pero yo me ingenié para llegar al tercer piso a recursos humanos y entregarle en las manos a la asistente”.

Una semana después recibió la llamada que estaba esperando. Pasó por cinco entrevistas, en la última querían comprobar su nivel de inglés. Tamayo había visto Forrest Gump y comenzó a hablar de la película. Luego de treinta minutos de anécdotas y risas fue contratado. En esos años la organización manejaba un amplio portafolio de negocios. Tamayo ingresó a la unidad de computación personal, encargada de portátiles, servidores y plataformas Intel. Su responsabilidad era manejar a los mayoristas y controlar sus inventarios.

La multinacional está presente en el país desde 1937, acaba de cumplir 89 años. Actualmente cuenta con más de 300 clientes activos en sectores como banca, farmacéutica, retail, telecomunicaciones y manufactura. 

Luego pasó a las cuentas internacionales donde se relacionó con firmas globales como Pfizer, Coca-Cola y PwC. “En aquellos años, una computadora podía costar unos US$ 3.000 y una portátil alrededor de US$ 5.000”. En 2005 la firma vendió su división de computadores personales a Lenovo y Tamayo decidió salir.

Pasó cinco años en 3M como gerente de una unidad de negocios y posteriormente se convirtió en distribuidor de la compañía y creó Tampro Corp., una empresa que continúa operando y que hoy está a cargo de su esposa.

En 2018 llegó la segunda llamada de IBM para que lidere la gerencia de ventas de la línea de hardware. Permaneció tres años. Habían pasado dos décadas desde aquella primera vez que fue a IBM con su currículum en mano. Tres años después salió para trabajar en SAP como gerente de ventas territoriales y luego pasó a Huawei como gerente en Ecuador, responsable de la industria bancaria. 

El tercer contacto fue en junio de 2025 para que asumiera la dirección del área de software. Poco más de un año después, el 1 de agosto de 2026, asumió la gerencia general. La explicación de esas tres llamadas está, según este ejecutivo, en una regla que aprendió en su camino. “Si hay una mala noticia, dilo rápido. Los clientes, valoran que un proveedor no esconda nada”. Esa transparencia comenta que le enseñó uno de sus primeros jefes y mentores, Mauricio Arias, exgerente general de la empresa. “Hay que hacer las cosas de manera que al final del día, puedas llegar a tu casa, acostarte sobre la almohada y estar tranquilo con su conciencia”.

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Tamayo también aprendió que reconocer un error a tiempo puede evitar que un problema se haga más grande. Recuerda una venta de 200 computadoras. El cliente había confirmado la compra y el equipo comenzó a configurar las máquinas. Pero olvidaron un componente. Reconoció el error y desde entonces se volvió más meticuloso. Lee minuciosamente contratos y propuestas y revisa todo antes de avanzar. “En el detalle está el éxito o el fracaso de algo”.

Este principio forma parte de su estilo de liderazgo. Se define como un estratega que guía a sus colaboradores para lograr los objetivos. Se compara como un entrenador de fútbol. “Mi trabajo es guiar, abrir caminos, para que mi equipo brille con luz propia”.

Asegura que uno de sus principales desafíos es convertir a la empresa en un socio estratégico de sus clientes, para acompañarlos en los procesos de transformación tecnológica.  “En estos días mantengo reuniones uno a uno con mis colaboradores para conocer de cerca sus preocupaciones y acompañarlos en su proceso de profesionalización”.

En ese camino, la inteligencia artificial ocupa un lugar central. Tamayo ha visto su evolución desde el machine learning, pasando por el análisis de datos y la automatización robótica de procesos, hasta la actual inteligencia artificial agéntica, capaz de ejecutar tareas y procesos con mayor autonomía. “Creamos Bob, un agente que desarrolla programas, aplicaciones e integraciones en cuestión de minutos”.  Para él, sin embargo, uno de los errores que todavía cometen algunas compañías en Ecuador es invertir en IA sin analizar con profundidad cuál será el retorno de ese desembolso. “La tecnología debe responder a una necesidad concreta para generar valor”.

A nivel internacional IBM opera en más de 175 países, cuenta con aproximadamente 260.000 colaboradores y 2025 cerró con una facturación anual de US$ 67.535 millones.

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Fuera de la oficina, mantiene la misma disciplina. Practica natación alrededor de 50 minutos cada noche, hace cardio por las mañanas y sigue jugando fútbol de vez en cuando. Es hincha de Barcelona y, en su juventud, incluso pasó por las pruebas de la escuela de Liga de Quito, donde jugaba como mediocampista.

También encuentra respuestas en los libros. Es fanático de Arturo Pérez-Reverte y de Sherlock Holmes por su capacidad de encontrar soluciones de una manera novedosa.

Luego de tres décadas de carrera profesional, hoy a sus 54 años tiene en sus manos uno de los mayores retos de su trayectoria, hacer crecer a IBM Ecuador en una industria que cambia a toda velocidad. Y lo hace, aplicando la fórmula que lo ha acompañado durante años. Hacer las cosas deportivamente, pero con responsabilidad. (I)

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