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Colibrí rubí-topacio.
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Colibrí rubí-topacio.
Foto: Camilo Sanabria Grajales - Audubon Photography Awards 2026.
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El certamen reunió imágenes que muestran cómo la pérdida de hábitat y el cambio climático afectan a distintas especies del continente. La edición de este año tuvo ganadores sudamericanos.

8 Septiembre de 2026 09.38

La Audubon Society, una organización estadounidense dedicada a la protección de las aves y sus hábitats, anunció a los ganadores de los Audubon Photography Awards 2026, un certamen que premia fotografías y videos destacados que retratan la belleza de las aves y los desafíos que enfrenta su conservación.

En su 17ª edición, los Audubon Photography Awards buscan contar, a través de imágenes, la historia de la conservación de las aves en todo el continente americano. Por segundo año consecutivo, el concurso reconoció a ganadores de Chile y Colombia, además de participantes de Estados Unidos y Canadá.

El alcance internacional de los premios de fotografía muestra cómo las aves conectan a personas de distintos países, hábitats y ecosistemas. A su vez, las imágenes exponen los desafíos que enfrentan estas especies y ayudan a narrar la historia de su conservación en todo el continente americano.

Los Audubon Photography Awards cruzan fronteras

El jurado otorgó nueve premios a residentes de Chile y Colombia y ocho a participantes de Estados Unidos y Canadá. Las obras se evaluaron de forma anónima mediante dos paneles independientes, que eligieron a los ganadores y a las menciones de honor correspondientes a su región. 

Una escena tranquila de una persona observando flamencos en un cuerpo de agua sereno en Nayarit, México. (Foto: Pexels)
Una escena tranquila de una persona observando flamencos en un cuerpo de agua sereno en Nayarit, México. (Foto: Pexels)

Cada ganador del Gran Premio recibirá US$ 5.000 y un viaje a la Antártida con HX Expeditions, una expedición centrada en el avistaje de aves, la conservación y la exploración.

Entre los demás reconocimientos figura el Premio Aves sin Fronteras, que se entrega por segundo año consecutivo y distingue imágenes de aves cuyas rutas migratorias atraviesan fronteras internacionales. Por su parte, el Premio a la Conservación reconoce fotografías que muestran las amenazas que enfrentan las aves o el impacto que pueden tener las medidas de protección para favorecer su desarrollo.

Fotos de aves y desafíos para su conservación

Muchas de las aves que habitan en Chile, Colombia, Canadá y Estados Unidos enfrentan amenazas cada vez mayores debido a la pérdida de sus hábitats y al cambio climático. A través de tareas de conservación coordinadas entre distintos países y regiones, Audubon protege especies como la espátula rosada, el tucuqueré y la reinita de Tennessee a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida anual.

Las aves son importantes indicadores de la salud ambiental, ya que permiten conocer el estado general de los ecosistemas y del planeta. Por esa razón, su estudio es fundamental para monitorear el ambiente y orientar las tareas de conservación en distintas partes del mundo. Ante cambios en las condiciones naturales, sus poblaciones y comportamientos pueden revelar los efectos de la destrucción de hábitats, del cambio climático y de otras presiones sobre los ecosistemas. Además, sus historias pueden impulsar a las comunidades a tomar medidas para protegerlas.

Audubon Photography Awards: las 100 mejores fotos de aves

La National Audubon Society es una organización de conservación sin fines de lucro con más de 120 años de trabajo respaldado por la ciencia y la participación de las comunidades. Su tarea se centra en proteger a las aves y los lugares que necesitan para vivir, tanto en la actualidad como en el futuro.

Los ganadores y las menciones de honor de los Audubon Photography Awards 2026 están publicados online, tanto en inglés como en español. Las imágenes premiadas también aparecerán en la edición impresa de otoño de 2026 de la revista Audubon.

La selección anual de las 100 mejores fotos de aves se anunciará el 23 de septiembre. A lo largo del año, Audubon también publicará otras imágenes destacadas en galerías digitales en su página web.

La convocatoria para los Audubon Photography Awards 2027 abrirá el 13 de enero de 2027.

Audubon Photography Awards: A Roseate Spoonbill takes a bath.
Espátula rosada. (Foto: Jacqueline Burke, U.S. - Audubon Photography Awards 2026)

Cada año, aves zancudas silvestres se reúnen para nidificar en esta colonia de cría, donde los aligátores, reptiles emparentados con los caimanes, mantienen a raya a gatos ferales, mapaches y otros depredadores de nidos. En una pequeña ensenada, bajo una vegetación espesa, una espátula rosada se da un baño mientras un haz de luz ilumina su plumaje claro y sus alas rosadas.

A la espátula rosada muchas veces se la observa en busca de alimento, pero el momento del baño deja ver otra faceta de su vida. Entre la media docena de especies de espátulas que existen en el mundo, solo la espátula rosada luce un plumaje de color rosa intenso y, además, es la única especie de ese grupo que habita en el continente americano.

Audubon Photography Awards: A Lesser Horned Owl on a cactus in the Chilean dessert.
Tucúquere. (Foto: Francisco Castro Escobar, Chile - Audubon Photography Awards 2026)

Este imponente tucuqueré, conocido como "el fantasma del desierto", fue fotografiado en el particular paisaje árido del norte de Chile. En esa región, la humedad que llega del océano forma niebla entre las quebradas y favorece el crecimiento de cactus y flores silvestres en medio del desierto.

Se trata del búho más grande de Chile y resulta muy difícil de encontrar. De ahí surge su apodo: sus apariciones son tan poco frecuentes que verlo puede parecer casi una sorpresa.

Durante años, los científicos lo clasificaron en la misma especie que el búho cornudo americano, que se distribuye por gran parte del continente. Sin embargo, estudios posteriores permitieron reconocer al tucuqueré como una especie distinta, entre otras características, por su particular vocalización.

Su canto incluye dos ululatos breves, seguidos de un sonido gutural y vibrante. Además, pese a su asociación con los paisajes desérticos, el tucuqueré también habita en otros ambientes. Puede encontrarse en matorrales de altura de los Andes, en cañones rocosos y en zonas desérticas de menor altitud.

Un pato serreta grande vuela alto con un pez en el pico en Nueva Escocia, Canadá.
Serreta grande. (Foto: Gail Bisson, Canadá - Audubon Photography Awards 2026)

Una hembra de serreta grande levanta vuelo con un pez plano en el pico para proteger su presa de otras aves de la misma especie.

Las serretas están entre los pocos patos que se alimentan habitualmente de peces. Para capturarlos, se sumergen y nadan bajo el agua con gran agilidad y los atrapan con su pico largo y estrecho.

A Gila Woodpecker with its head inside a Saguaro cactus flower.
Cactus saguaro y  carpinteros de Gila. (Foto: Mike Henry, U.S. - Audubon Photography Awards 2026)

Las flores del cactus saguaro, una especie gigante típica del desierto de Sonora, comienzan a abrirse a principios de abril en el sudeste de Arizona y permanecen en flor apenas durante un día y medio. La cabeza de esta hembra de carpintero desaparece por completo dentro de una de las flores mientras prueba su néctar.

En las zonas bajas y áridas del sudoeste de Estados Unidos y del noroeste de México, los carpinteros de Gila mantienen una relación estrecha con el enorme cactus saguaro. Cuando este florece, estas aves visitan sus flores y contribuyen a la polinización.

Más adelante, regresan para comer sus frutos y excavan en el cactus una cavidad en la que construyen el nido. Con el paso del tiempo, la pulpa blanda del interior se endurece alrededor de ese hueco y forma una especie de cubierta rígida que puede servir de refugio natural para otras aves durante muchos años.

Audubon Photography Awards: Yellow-eared parrots grooming each other.
Loros orejiamarillos. (Foto: Santiago Giraldo , Colombia - Audubon Photography Awards 2026)

La reproducción de los loros orejiamarillos también depende de otras especies. Cuando una palmera de cera muere, los pájaros carpinteros abren cavidades en su tronco y, más tarde, los loros aprovechan esos huecos para instalar sus nidos.

La imagen muestra, además, un momento más íntimo de la pareja, el acicalamiento mutuo, una conducta que cumple un papel importante en el vínculo entre ambos ejemplares.

En los Andes colombianos, la supervivencia de esta especie está estrechamente ligada a las palmas de cera del género Ceroxylon, árboles altos característicos de esa región. Sus frutos duros y rojizos constituyen una de las principales fuentes de alimento para estos loros, aunque también consumen otros frutos.

La relación con estas palmas no termina ahí. Los loros orejiamarillos también se reproducen en grupos dentro de bosques donde abundan estos árboles, que les proporcionan alimento y hábitats adecuados para nidificar.

Audubon Photography Awards : A blue and yellow bird building its nest.
 Tangará cabeza celeste. (Foto: David Paredes Bravo, Colombia - Audubon Photography Awards 2026)

Este tangará cabeza celeste fue fotografiado en Alto del Zarzo, en Caldas, Colombia, una zona donde una empresa local de energía desarrolló un programa de educación ambiental.

La especie mantiene una relación estrecha con la vegetación del bosque. Para construir el nido utiliza musgos secos, líquenes, pasto y fibras vegetales, materiales que encuentra en el ambiente donde vive.

Durante mucho tiempo, los científicos ubicaron a las eufonias dentro de la misma familia que las tangaras, un grupo de pequeñas aves americanas. Sin embargo, estudios genéticos posteriores demostraron que, en realidad, tienen un parentesco más cercano con los pinzones.

El tangará cabeza celeste habita en distintas regiones de Sudamérica y suele recorrer los bosques en pareja o en pequeños grupos en busca de frutos. Uno de sus alimentos preferidos es el muérdago.

En la época reproductiva, el macho y la hembra construyen juntos un nido cerrado y redondeado. Muchas veces lo ubican en árboles cubiertos de plantas epífitas, especies que crecen sobre otras plantas sin extraerles nutrientes. Esa vegetación ayuda a disimular el nido y protege a los pichones de posibles depredadores.

Premios Audubon de Fotografía: Un pájaro curruca se esconde detrás de las hojas.
Reinita de Tennessee. (Foto: Nick Parayko , Canadá - Audubon Photography Awards 2026)

Esta reinita de Tennessee permaneció más de una semana en la zona después de encontrar una fuente excepcional de alimento. Justo durante su paso migratorio apareció una gran cantidad de hormigas voladoras, un recurso abundante que el ave aprovechó durante varios días. En los alrededores de su casa, Nick Parayko registró más de 70 especies en poco tiempo, un dato que refleja la diversidad de aves que también pueden encontrarse en ambientes urbanos.

La especie recibió el nombre de reinita de Tennessee porque el naturalista Alexander Wilson observó por primera vez un ejemplar en ese estado en 1810, durante un viaje al oeste de los montes Apalaches.

A lo largo del año, esta ave divide su tiempo entre las regiones tropicales y Canadá. Durante la migración de primavera y la temporada reproductiva en el norte, los machos suelen cantar desde las copas de los árboles.

En cambio, cuando emprenden el viaje hacia el sur a fines del verano en el hemisferio norte, las reinitas de Tennessee suelen desplazarse por arbustos bajos y campos con vegetación silvestre. Ahí encuentran una gran cantidad de insectos, que constituyen una parte importante de su alimentación durante la migración.

Audubon Photography Awards : Brown pelicans arriving to a  small creek to take a bath.
Pelícanos pardos. (Foto: Erich Podbielski, U.S. - Audubon Photography Awards 2026)

En Cannon Beach, Oregón, varias bandadas de pelícanos pardos volaron a baja altura sobre el agua rumbo a un pequeño arroyo que desembocaba en el océano. Ahí, cientos de ejemplares se reunían para bañarse en agua dulce.

La presencia de estos pelícanos es habitual en la costa del Pacífico, aunque no todas las poblaciones permanecen en la misma zona durante todo el año. Después de la temporada reproductiva, que transcurre durante el invierno y la primavera en el hemisferio norte, muchas colonias del oeste de México y el sur de California comienzan a desplazarse hacia el norte a principios del verano. Durante ese recorrido, pueden concentrarse en cientos de puntos de la costa.

 Audubon Photography Awards: Close Up of the head of an albatros
Albatros de ceja negra. (Foto: Rodrigo Gonzalez Pairoa , Chile - Audubon Photography Awards 2026)

En Almirantazgo, en el sector chileno de Tierra del Fuego, este albatros de ceja negra inclinó la cabeza con calma en medio del frío intenso y de una luz que cambiaba a cada momento.

Esta especie, característica de los mares del sur, es una de las más pequeñas y de mayor distribución entre los albatros. Se reproduce en islas subantárticas y pasa gran parte de su vida en el mar abierto. Su recorrido puede extenderse hacia el sur hasta las aguas cercanas a la Antártida y, hacia el norte, hasta zonas frente a las costas de Brasil y Australia.

Sin embargo, no todos los ejemplares recorren las mismas regiones fuera de la temporada reproductiva. Distintos estudios muestran que el destino de cada grupo depende, en gran medida, de la colonia donde nidifica. Los albatros de la isla Georgia del Sur, por ejemplo, suelen desplazarse hacia aguas cercanas al sur de África, mientras que los de las islas Malvinas prefieren sectores del Atlántico ubicados al este de Sudamérica.

Audubon Photography Awards; A black bird midair shows his white and black wings.
Pico de plata. (Foto: Ruben Barraza, Chile - Audubon Photography Awards 202)

A orillas del río Elqui, en Chile, un macho de pico de plata realizó en noviembre, durante la época reproductiva, una llamativa exhibición aérea. El ave tomó altura y luego se lanzó en picada. Instantes antes de posarse, dio un giro completo de 360 grados con las alas extendidas, una maniobra que duró apenas una fracción de segundo.

El pico de plata se distingue de muchas otras especies de tiránidos, una familia de aves muy extendida en América. Mientras que gran parte de ellas presenta colores discretos y utiliza principalmente el canto para marcar su territorio, el macho de esta especie también recurre a su plumaje y a maniobras aéreas. Durante esas exhibiciones vuela alto, desciende en picada con las alas entreabiertas y emite fuertes llamados. A su vez, el paso del aire entre las plumas de las alas genera un silbido particular.

Audubon Photography Awards 2026: A White-tailed Tropicbird flying above a volcano.
Rabijuncos coliblancos. (Foto: Liron Gertsman, Canadá - Audubon Photography Awards 2026)

Los rabijuncos coliblancos pueden nidificar incluso en volcanes activos. Liron Gertsman fotografió a estas aves en el cráter Halemaʻumaʻu, en Hawái, una enorme depresión ubicada dentro de la caldera del volcán Kīlauea, antes de una de sus erupciones. En la imagen, los gases blancos corresponden principalmente al vapor de agua y al dióxido de carbono, mientras que el tono azulado de la parte superior derecha proviene del dióxido de azufre. También se observan ceniza volcánica de color marrón y el resplandor rojo de la lava.

Estas aves aprovechan las grietas en las paredes del cráter para construir sus nidos. Aunque el lugar parece hostil, esa ubicación les permite mantenerse alejados de muchos depredadores. El calor del volcán también genera corrientes térmicas, columnas de aire caliente que ascienden y ayudan a los rabijuncos a ganar altura con menos esfuerzo al salir a buscar alimento.

Los rabijuncos son aves marinas de cola larga que habitan principalmente en regiones tropicales de distintos océanos. Rara vez se los observa desde las costas continentales, porque suelen reproducirse y criar a sus pichones en islas alejadas del continente.

Audubon Photography Awards: Two Caracara birds in beautiful landscape in Chile.
Caranchos. (Foto: Timothy Dhalleine, Chile - Audubon Photography Awards 2026)

En la Patagonia chilena, una pareja de caranchos descansa frente a la cordillera, en una escena que sugiere que ambos observan el paisaje.

El carancho pertenece a la familia de los halcones, pero tiene hábitos muy distintos de los de otros integrantes de ese grupo. En lugar de depender principalmente de la velocidad para cazar, aprovecha una gran variedad de recursos para alimentarse. Habita áreas abiertas de buena parte del continente americano, entre ellas extensas regiones de Sudamérica, y muchas veces consume carroña junto con otras aves. También caza por cuenta propia y puede capturar roedores, aves, serpientes y escorpiones.

Sus largas patas le permiten buscar alimento de distintas maneras. Puede observar el terreno desde un punto elevado, recorrerlo a pie en busca de insectos grandes o internarse en aguas poco profundas para atrapar peces. Esa versatilidad explica, en parte, su capacidad para vivir en ambientes muy diversos.

Audubon Photography Awards: A red Andean Cock-of-the-rock bird perched high on a tree.
Gallito de las rocas andino. (Foto: Cristian Camilo Castaño Vargas, Colombia - Audubon Photography Awards 2026)

En las estribaciones de los Andes, una docena de machos de gallito de las rocas andino se reunió frente a dos hembras para realizar su ritual de cortejo. Este tipo de encuentro se conoce como lek, un espacio en el que varios machos compiten entre sí mediante movimientos, posturas y despliegues para atraer a una pareja.

La imagen también refleja la fragilidad del ambiente en el que vive esta especie. A pesar de los esfuerzos para impulsar su conservación, en la zona todavía se desmontan sectores del bosque para ampliar los cultivos de café o generar nuevas áreas de pastoreo. Esa pérdida de vegetación reduce el hábitat disponible para estas aves y pone en riesgo los lugares que necesitan para reproducirse.

Audubon Photography Awards: A yellow bird looks at a spider web.
 Reinita canadiense. (Foto: Juan David Camacho Márquez, Colombia - Audubon Photography Awards 2026)

Aunque su nombre remite a Canadá, la reinita canadiense pasa menos de la mitad del año en ese país. Es una especie migratoria que, fuera de la época reproductiva, se desplaza hacia Sudamérica y permanece principalmente en zonas intermedias de los Andes, donde encuentra refugio entre la densa vegetación de selvas tropicales y bosques nublados.

Durante ese período puede sumarse a bandadas de otras aves, tanto migratorias como residentes. Muchas de ellas siguen a las hormigas legionarias, que avanzan en grandes grupos por el suelo del bosque y obligan a otros insectos a salir de sus escondites. La reinita canadiense aprovecha ese movimiento para capturarlos con mayor facilidad y alimentarse durante su estadía en la región.

Audubon Photography Awards: A Yellow-eared Parrot standing atop a palm tree.
Loro orejiamarillo. (Foto: Santiago Pérez Rincón, Colombia - Audubon Photography Awards 2026)

En este paisaje montañoso todavía sobreviven algunos de los últimos bosques de palmera de cera. Sin embargo, parte de esos ecosistemas pierde terreno frente al avance de grandes plantaciones de palta Hass, impulsadas por empresas multinacionales que desmontan áreas de bosque para destinarlas a un único cultivo.

La situación afecta directamente al loro orejiamarillo, una especie que depende de estas palmas para alimentarse y reproducirse. La imagen muestra a uno de estos ejemplares junto a una palmera, aislada entre los cultivos, y funciona como una advertencia sobre la presión que enfrenta su hábitat. Al mismo tiempo, recuerda que el trabajo sostenido de organizaciones y defensores del medio ambiente evitó que la especie quedara al borde de la desaparición.

Este loro de gran tamaño, propio de los Andes, antes era habitual en distintas zonas de Colombia y del noroeste de Ecuador. La destrucción de su hábitat provocó una caída drástica de la población y, hacia fines de la década de 1990, quedaban apenas 80 ejemplares. Las medidas destinadas a proteger los bosques donde viven permitieron una recuperación, y las estimaciones más recientes superan los 2.000 individuos, aunque la cifra todavía resulta muy baja para garantizar su supervivencia a largo plazo.

El riesgo, de todos modos, persiste. Si las plantaciones de palta Hass continúan en áreas ocupadas por las palmeras de cera, el avance logrado en las últimas décadas podría perderse y la población del loro orejiamarillo volvería a estar bajo una fuerte amenaza.

Audubon Photography Awards ; A dead gannet bird hanging from a fishing line
Alcatraces atlánticos. (Foto: Josh Galicki, U.S. - Audubon Photography Awards 2026)

En los acantilados de la isla Noss, en el archipiélago de las Shetland, una escena ilustra uno de los riesgos que enfrentan los alcatraces atlánticos. Mientras varias aves permanecen cerca de sus nidos, un ejemplar muerto cuelga de un hilo de pesca, atrapado entre las rocas.

Estas grandes aves marinas cazan peces mediante picadas muy rápidas. Se elevan sobre el agua y luego se lanzan hacia el mar para atrapar a sus presas bajo la superficie. Ese comportamiento puede acercarlas a zonas de pesca comercial, donde corren el riesgo de quedar atrapadas en redes o líneas y morir ahogadas.

El problema también aparece durante la construcción de los nidos. Los alcatraces recogen pasto, algas y otros materiales de la costa, pero a veces incorporan restos de redes, sogas o hilos de pesca abandonados en el agua. Esas fibras sintéticas son muy resistentes y pueden atrapar tanto a los adultos como a los pichones, que muchas veces no consiguen liberarse.

A esta amenaza se suman otras presiones que afectan a la especie, entre ellas el cambio climático y diversas enfermedades.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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