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La nueva empresa que quiere convertir los drones de guerra ucranianos en estándar militar de Occidente

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Uforce prepara una oferta para la OTAN con drones navales ucranianos ya utilizados en combate, apoyada en inversión privada y producción en Europa para ajustarlos a los requisitos de las fuerzas aliadas.

El petrolero MKD VYOM se encontraba en la última etapa de su viaje desde los Países Bajos hasta la refinería Ras Tanura de Arabia Saudita, mientras navegaba por la costa de Mascate, Omán, el domingo. En ese momento, el petrolero, que tiene la longitud de dos campos de fútbol, fue sacudido por una explosión.

Según el centro de seguridad marítima de Omán, el buque fue alcanzado por un dron no tripulado, lo que provocó un incendio en la sala de máquinas y la muerte de uno de sus tripulantes. Se desconoce el origen del ataque.

En los últimos años, los aliados de Irán en Yemen llevaron a cabo varios ataques contra buques de carga utilizando drones marinos. Pero este ataque marca la primera vez que se utiliza una embarcación no tripulada en el actual conflicto del Golfo, que comenzó el sábado cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán y asesinaron a su líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei.

Las embarcaciones autónomas se están convirtiendo cada vez más en un elemento clave de la guerra moderna, sobre todo en la guerra de Ucrania, donde el país las utilizó eficazmente para enfrentarse a la mucho más poderosa armada rusa. Al comienzo de la guerra, en 2022, la flota rusa del Mar Negro amenazaba la costa ucraniana y bloqueaba exportaciones vitales de cereales. Poco más de cuatro años después, se encuentra prácticamente confinada al puerto de Sebastopol, Crimea, gracias a una serie de ataques perpetrados por una flota de embarcaciones no tripuladas operadas por los servicios de inteligencia ucranianos.

Estas embarcaciones no tripuladas, del tamaño de una lancha rápida y cargadas de explosivos, fueron responsables de al menos 16 ataques en los que embistieron de frente a buques de la Armada rusa. Los barcos, apodados Magura, también fueron equipados con misiles tierra-aire y se les atribuye el derribo de al menos dos cazas rusos.

Ahora, una nueva empresa de defensa planea comenzar a vender una versión del Magura ucraniano a otros ejércitos de la OTAN. Uforce recivió inversiones mayoritarias para integrar varias empresas ucranianas, incluyendo a los fabricantes del Magura, con el fin de expandir la producción fuera de Ucrania y adaptar sus armas para los ejércitos occidentales. El director ejecutivo de Uforce, Oleg Rogynskyy, apuesta a que los almirantes y generales de la OTAN preferirán adquirir estos drones, probados en combate, en lugar de equipos costosos y en gran medida sin probar, provenientes de empresas emergentes estadounidenses y europeas.

OTAN
Ahora, una nueva empresa de defensa planea comenzar a vender una versión del Magura ucraniano a otros ejércitos de la OTAN.

“Todo lo que construímos se basa firmemente en las necesidades actuales de los ucranianos”, afirma Rogynskyy. La empresa fue cofundada por el ex primer ministro ucraniano Oleksiy Honcharuk, con Rogynskyy como director ejecutivo. El año pasado se retiró de la startup que cofundó, People.AI, una empresa unicornio de ventas de IA con sede en San Francisco.

Según Rogynskyy, Uforce se constituyó como una empresa con sede en el Reino Unido para atraer el respaldo de inversores extranjeros de capital riesgo que, incluso antes de la guerra, se mostraban reacios a invertir en empresas ucranianas. Uforce ya recaudó 50 millones de dólares de fondos de capital riesgo como Lakestar, Shield Capital y Ballistic Ventures, entre otros, alcanzando una valoración de 1.000 millones de dólares.

Uforce también está construyendo un dron lanzabombas llamado Nemesis, interceptores de drones kamikaze y un dron tanque del tamaño de un vehículo todoterreno armado con una ametralladora, tras haber adquirido participaciones en sus fabricantes ucranianos.

Esa propuesta es muy diferente a la de las startups de defensa estadounidenses y europeas como Anduril, Helsing y el fabricante de barcos no tripulados Saronic, que inicialmente recaudaron enormes sumas de dinero con valoraciones altísimas y la promesa de obtener lucrativos contratos militares, a pesar de que su tecnología está en gran medida sin probar. Uforce, con las empresas que adquirió, tenía 1000 empleados e ingresos “significativos” provenientes de sus acuerdos nacionales para la producción en masa de drones en Ucrania.

Rogynskyy afirmó que la compañía está construyendo fábricas en lugares no revelados de Europa para fabricar nuevas variantes de estas armas, específicamente adaptadas para los ejércitos occidentales.

“Los ejércitos y las organizaciones de defensa de todo el mundo vieron con sus propios ojos cómo se está transformando la guerra”, afirma Raj Shah, quien lideró la inversión de Shield Capital, un fondo de capital riesgo del Área de la Bahía, en Uforce. “Lo más importante es quién puede poner en práctica estos conceptos, tecnologías y sistemas con mayor rapidez”, completa.

Durante toda la guerra, el gobierno ucraniano prohibió la exportación de armas diseñadas y fabricadas localmente para evitar la escasez en sus propios frentes. El mes pasado levantó las restricciones y, según Reuters, las autoridades ucranianas prevén que las exportaciones de armas podrían generar miles de millones de dólares al año. Sin embargo, la venta de sistemas críticos como interceptores de drones, en un contexto de ataques aéreos diarios en Kiev, sigue siendo un tema delicado para los legisladores locales.

Tras el levantamiento de la prohibición, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y el ministro de Defensa alemán Boris Pistorius inauguraron el mes pasado una fábrica en Alemania como parte de la iniciativa “Construir con Ucrania”, que permitirá a empresas como Uforce ampliar la producción utilizando la base industrial europea, más allá de la amenaza de los ataques aéreos rusos.

Según Rogynskyy, los drones que se fabriquen en otros países de Europa podrían tener un aspecto similar a los desplegados en Ucrania, pero internamente deberían ser muy diferentes para satisfacer las expectativas y exigencias de los ejércitos occidentales. Por ejemplo, las armadas europeas querrían una versión del dron Magura capaz de sobrevivir a las tormentas invernales del Atlántico y el Mediterráneo. Si bien las fuerzas armadas ucranianas hicieron concesiones respecto al uso de componentes baratos de China para desplegar más drones, las versiones internacionales de Uforce contarían con su propia cadena de suministro segura, afirma.

Eso significa que los drones de Uforce serían considerablemente más caros que las versiones fabricadas en Ucrania. Sin embargo, podrían tener un precio inferior a la mitad del de sus rivales estadounidenses emergentes, como Saronic, que vende un barco no tripulado de tamaño similar por unos 2 millones de dólares, según Rogynskyy.

Drones - Imagen hecha con IA
El director ejecutivo de Uforce, Oleg Rogynskyy, apuesta a que los almirantes y generales de la OTAN preferirán adquirir drones, probados en combate

No es seguro que lo que funciona hoy en Ucrania vaya a funcionar para los ejércitos occidentales en un futuro conflicto, dado que las tecnologías de drones pueden tener una vida útil muy corta, afirma James Acuña, director de operaciones de la empresa de inversión en defensa Ondas Capital. “Lo realmente valioso acá es lo que piensan los fabricantes y operadores de drones ucranianos, lo que aprendieron y cómo se adaptaron a las contramedidas rusas”, añade.

“Es impresionante lo que lograron los ucranianos al hacer retroceder a la flota rusa del Mar Negro más allá de la línea de defensa hasta Sebastopol, pero existen limitaciones”, afirma Sidharth Kaushal, investigador principal del Royal United Services Institute, un centro de estudios de defensa británico. Señala que los ataques de las lanchas Magura se limitaron principalmente a embarcaciones rusas más pequeñas y no está claro cómo encajarían los drones suicidas en una armada de la OTAN de mayor tamaño.

Además de fabricar drones, Uforce podría suplir una importante carencia en las capacidades militares europeas para contrarrestarlos. Desde que comenzó el conflicto entre Irán y Estados Unidos, se lanzaron oleadas de misiles y drones suicidas Shahed contra instalaciones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, así como contra los Emiratos Árabes Unidos, Israel y otros aliados de Estados Unidos en la región.

Decenas de esos drones y misiles fueron interceptados por los sistemas de interceptación de misiles Patriot y THAAD, pero algunos lograron alcanzar objetivos militares y civiles. Esta batalla enfrentaron a los drones iraníes de baja tecnología y producción masiva, que pueden costar tan solo 30.000 dólares, contra las reservas de municiones estadounidenses, que se agotan rápidamente y cuyo disparo puede costar 5 millones de dólares.

Una batalla similar se libró en los cielos de Ucrania, y el país ha ido fabricando cada vez más drones propios para interceptar las versiones rusas de los drones Shahed de Irán. En febrero, alrededor del 70% de los drones que tenían como objetivo Kiev fueron derribados con interceptores de drones de fabricación local, según declaró el lunes Oleksandr Syrskyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Si bien Ucrania levantó las restricciones a las ventas de sus empresas de defensa nacionales a Europa, la situación es diferente en Medio Oriente, donde las exportaciones siguen prohibidas. Países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Israel podrían tener que esperar mucho tiempo para recibir armamento nuevo, mientras continúan los bombardeos con drones iraníes. El presidente Zelensky declaró el martes en una publicación de X que mantuvo conversaciones con Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, pero que “la protección de nuestros socios solo es posible sin menoscabar nuestras propias capacidades de defensa”.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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