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La Fed abre una revisión clave sobre su balance y crece la discusión por el futuro de la política monetaria

Bill English

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El banco central de Estados Unidos analiza el tamaño de sus activos y pasivos, una definición técnica con impacto directo en las tasas, los mercados y el margen de acción ante nuevas crisis.

3 Julio de 2026 15.29

Mientras Kevin Warsh puso en marcha una revisión del balance de la Reserva Federal, el banco central tiene por delante una definición de peso sobre la manera en que aplicará la política monetaria en los próximos años. Warsh anunció, en su conferencia de prensa de la semana pasada, la creación de grupos de trabajo para analizar distintas cuestiones vinculadas con la política monetaria. 

Uno de ellos revisará los costos y riesgos asociados al tamaño y la composición del balance de la Fed. Antes, Warsh sostuvo que el balance era demasiado grande y pidió que la Fed avanzara de forma gradual hacia una estructura más pequeña y simple. Sin embargo, el balance actual también presenta beneficios y costos, por lo que el grupo de trabajo deberá evaluar ambos aspectos antes de elaborar sus recomendaciones.

Qué incluye realmente el balance de la Reserva Federal

Los principales activos de la Reserva Federal son sus tenencias de títulos, por lo general instrumentos del Gobierno, como bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas de agencias oficiales. En momentos de crisis, también concede préstamos a bancos y otras entidades, aunque en períodos normales esos créditos son muy reducidos. Sus mayores pasivos son la moneda en circulación, las reservas que los bancos depositan en la Fed y los fondos del Tesoro en la entidad.

Jerome Powell, Reserva Federal (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

Los bancos mantienen reservas porque las necesitan para hacer pagos propios y de sus clientes. De manera similar, el Tesoro conserva fondos en su cuenta en la Reserva Federal porque la Fed funciona como su banco. 

Hoy, los activos de la entidad suman alrededor de US$ 6,7 billones, casi en su totalidad en títulos. Del lado del pasivo, la moneda en circulación ronda los US$ 2,4 billones, las reservas bancarias llegan a casi US$ 3 billones y la cuenta del Tesoro en la Fed se ubica cerca de US$ 900.000 millones.

Cómo usa su balance la Reserva Federal para definir la política monetaria

Una decisión central, que incide en el tamaño y la composición del balance de la Reserva Federal, es el método que la entidad utiliza para aplicar su política convencional de tasas de interés.

Antes de la crisis financiera, la Fed aplicaba su política con un balance relativamente pequeño y ajustaba el nivel de reservas para alcanzar el resultado buscado en las tasas de interés de corto plazo. Este sistema se conoce, muchas veces, como régimen de reservas escasas.

(SE PUEDE USAR) Reserva Federal Crédito: DestinationFearFan- Wikimedia Commons
 La sede de la Reserva Federal, epicentro del debate por el tamaño de sus activos y pasivos.  Crédito: DestinationFearFan- Wikimedia Commons.

A fines de 2008, el fuerte aumento de las reservas, derivado de los préstamos de emergencia de la Reserva Federal y de la flexibilización cuantitativa, volvió inviable ese esquema. Por ese motivo, la Reserva Federal empezó a aplicar su política monetaria a través de la tasa de interés que paga por las reservas.

Como depositar plata en la entidad es una opción completamente segura y líquida, los bancos no tendrían motivos para prestar fondos a tasas muy inferiores a la que reciben por esas reservas. Así, esa tasa debería marcar un piso para las tasas de mercado. Este sistema se conoce como régimen de reservas amplias, porque funciona incluso con un nivel muy alto de saldos de reserva.

Entre 2017 y 2019, mientras Reserva Federal redujo su balance, la entidad evaluó si convenía volver a un sistema de reservas escasas, con un balance más chico, o sostener un régimen de reservas amplias, con un balance más grande. En enero de 2019, la Fed anunció que mantendría el sistema de reservas amplias.

Reserva Federal de Estados Unidos. (Foto: Reserva Federal)
Reserva Federal de Estados Unidos. (Foto: Reserva Federal)

Esa decisión reflejó un equilibrio entre distintos costos y beneficios potenciales. Uno de los beneficios principales fue que el alto nivel de reservas bancarias dentro del sistema de reservas amplias ayudó a reforzar la estabilidad financiera. Ante una crisis en el sistema financiero, la Reserva Federal tendría menos necesidad de aumentar las reservas, porque ya contaría con un volumen suficiente. 

Además, los problemas en los grandes bancos, cuya caída podría generar dificultades sistémicas, se administran mejor cuando esas entidades cuentan con un colchón de reservas más amplio al que recurrir, tanto para atravesar un período complejo como para resolver sus problemas.

Además, para 2019, el sistema de reservas amplias llevaba más de una década en funcionamiento, había dado buenos resultados y un regreso al régimen de reservas escasas implicaba riesgos para el funcionamiento de los mercados financieros. Cuando los funcionarios evaluaron los costos y beneficios generales de ambos sistemas en 2019, concluyeron que era preferible mantener el sistema de reservas amplias.

Por qué los costos señalados no se sostienen

Algunos sostuvieron que el marco de reservas amplias, por exigir el pago de intereses sobre las reservas, impone un costo significativo a la Reserva Federal y, por lo tanto, al Tesoro, ya que las ganancias de la entidad se transfieren al Tesoro. Sin embargo, esa lectura no es correcta. Los aumentos en las reservas se compensan con incrementos en las tenencias de títulos de la Reserva Federal, y los intereses pagados por esas reservas se equilibran con los intereses que generan esos títulos. 

En promedio, a lo largo del tiempo, esos pagos de intereses resultan prácticamente iguales, lo que indica que no existe un costo ni un beneficio significativo para la Reserva Federal ni para el Tesoro.

Otros, entre ellos Warsh, expresaron su preocupación por la posibilidad de que el sistema de reservas amplias, al aumentar las tenencias de títulos del Tesoro por parte de la Reserva Federal, involucrara a la entidad en la política fiscal. Sin embargo, el esquema de aplicación de la política monetaria de la Fed no reduce el endeudamiento público total; simplemente modifica su forma: reemplaza títulos del Tesoro en manos del público por reservas bancarias depositadas en la Reserva Federal. 

Kevin Warsh (SE PUEDE USAR) Crédito: Instituto Hoover
Kevin Warsh impulsa una revisión del balance de la Fed con impacto en el futuro de la política monetaria. Crédito: Instituto Hoover.

Y, como se señaló antes, tiene un impacto limitado en los ingresos de la Fed o del Tesoro. Además, el Tesoro mantiene la libertad de ajustar el vencimiento de los títulos que vende al público, por lo que puede definir, según su propio criterio, el vencimiento promedio de la deuda pública consolidada.

Por último, algunos expresaron su preocupación por la posibilidad de que la Reserva Federal, al operar con un balance más grane, alimente la idea de que usará esa herramienta para tratar problemas ajenos a la política monetaria o para flexibilizarla y aliviar tensiones fiscales a través de la monetización de la deuda federal. 

Sin embargo, esas preocupaciones pueden aparecer más allá del tamaño del balance de la entidad. En todo caso, esos riesgos remarcan la importancia de la independencia de la política monetaria de la Reserva Federal. La entidad debe aplicar esa política para impulsar los objetivos fijados por el Congreso, el máximo empleo y la estabilidad de precios, sin ceder ante presiones políticas o de otro tipo para usar sus herramientas con otros fines.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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