Es por los últimos datos laborales e inflacionarios de Estados Unidos Los mercados asignan cerca del 60% de probabilidad a una decisión más restrictiva este mes. Se define mañana
La creación de 162.000 puestos superó ampliamente las previsiones y mostró una economía más resistente de lo esperado. Así, crecieron las apuestas a que la Reserva Federal endurezca su política monetaria en septiembre, mientras Wall Street reaccionó con cautela.
La presión sobre los metales se profundizó tras las señales de la Reserva Federal, el fortalecimiento del dólar y el aumento de las probabilidades de un ajuste monetario en septiembre. La plata también retrocedió más de 2% durante la jornada.
El secretario del Tesoro y el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos podrían impulsar una política centrada en la estabilidad del dólar, con el objetivo de bajar las tasas de interés, fortalecer la confianza en la moneda y favorecer el crecimiento económico dentro y fuera de Estados Unidos.
Los precios se mantuvieron altos durante julio, superaron las expectativas del mercado y dejaron abierta la posibilidad de que el banco central encarezca nuevamente el crédito
La fuerte suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro redefine el negocio bancario: mejora los ingresos de las entidades con activos de corto plazo y fondeo estable, pero aumenta la presión sobre aquellas expuestas a títulos de largo plazo, tasas fijas y depósitos más volátiles.
Con el IPC en 3,4% interanual y las presiones subyacentes todavía por encima del objetivo del 2%, una parte del mercado cree que el banco central estadounidense aplicará un aumento de cuarto de punto
Los balances corporativos sostuvieron el optimismo en Wall Street, mientras el mercado ahora pone la mirada en los nuevos datos de inflación, consumo y empleo en los Estados Unidos, que podrían definir el próximo movimiento de la Reserva Federal.
La inflación cedió levemente en junio, pero se mantiene muy por encima de la meta del 2% anual. Mientras tanto, con el PBI creciendo menos de lo esperado, aumentan las apuestas del mercado a una suba de tasas antes de fin de año.
La temporada de balances del segundo trimestre arranca con expectativas altas para el S&P 500, en un mercado que mira de cerca las señales de la Fed, la debilidad del dólar y el peso de las grandes tecnológicas, mientras energía aparece como el sector con mayor avance previsto en las ganancias.
El banco central de Estados Unidos analiza el tamaño de sus activos y pasivos, una definición técnica con impacto directo en las tasas, los mercados y el margen de acción ante nuevas crisis.
Desde el “Greenspan Put” hasta el colapso de LTCM, Wall Street aprendió a esperar auxilio oficial ante cada crisis. Esa señal calmó pánicos, pero también debilitó la disciplina sobre valuaciones, deuda y riesgo real.
El historiador financiero James Grant hizo un análisis mordaz de la épica trayectoria de Alan Greenspan al frente de la Reserva Federal justo antes de que dejara el cargo en 2006, y pocos años antes de la Gran Recesión.
Los inversores llegan al anuncio sobre tasas ante posiciones cargadas y un antecedente incómodo: tras casi cada cita monetaria reciente, la principal criptomoneda sufrió fuertes correcciones.
El dato de abril superó las previsiones, impulsado por energía y transporte, y dejó a la Fed bajo mayor presión para sostener una política monetaria restrictiva.
El financista socio del fondo familiar del multimillonario Stanley Druckenmiller podría convertirse titular de la FED con mayor fortuna de la historia de Estados Unidos. Está casado, además, con una heredera billonaria
Pulseadas judiciales sobre Lisa Cook y Jerome Powell, sumadas a demoras al elegir sucesor, abren un frente político capaz de alterar el rumbo del banco central estadounidense.
Tras tocar US$ 126.000 en octubre, la moneda líder retrocedió 50% y arrastró a todo el sector. Entre alertas por el dólar, señales de la Fed y apuestas de grandes bancos, analistas discuten si el piso ya quedó atrás o falta otra sacudida.
Un sacudón económico más profundo que el de hace 17 años encendió alertas en la Reserva Federal y agitó al mercado. Analistas prevén que un derrumbe bancario y un mayor nivel de emisión podrían impulsar a la criptomoneda hacia nuevos máximos.