Grupo Oro Verde invertirá en cinco nuevos hoteles hasta 2030
Grupo Oro Verde prepara una nueva etapa de expansión con cinco hoteles en Ambato, Santo Domingo, Samborondón y Quito. La cadena, prevé destinar alrededor de US$70 millones hasta 2030 para ampliar su presencia a 15 hoteles y consolidar su liderazgo en el sector.

Cuando una cadena hotelera decide crecer, la primera pregunta que se plantea es si la ciudad elegida tendrá la capacidad de sostener un negocio a largo plazo. “Cuando analizamos un proyecto hotelero, pensamos en un horizonte de diez o quince años”, dice Ismar Kourroski, director general de Grupo Oro Verde.

Este empresario está convencido de que Ecuador reúne todas las condiciones que pocos mercados concentran en un territorio pequeño. “Es un país multidiverso, y su población es amable y receptiva”.

Esa visión está detrás de una nueva etapa de expansión que contempla cinco nuevos hoteles y amplía la presencia en ciudades donde identifica un mayor dinamismo empresarial y turístico.

El mapa antes de una nueva propiedad

Para Grupo Oro Verde, la decisión de abrir una operación requiere mucho más que encontrar un terreno disponible. El punto de partida es entender la economía de la ciudad. Se revisan variables como el Producto Interno Bruto, el tamaño de la población, la actividad productiva, empresariales y la capacidad de generar una demanda sostenida. A ello se suman factores como la conectividad. La cercanía con aeropuertos, vías, zonas industriales y centros de negocios.

El análisis incluye el desarrollo urbano, centros comerciales, equipamiento y el perfil de viajero que podría convertirse en huésped. “Estos indicadores son claves para conseguir la ocupación esperada”.

Para que un establecimiento sea atractivo, el lugar debe tener condiciones para alcanzar niveles cercanos al 65 % de ocupación y sostener una tarifa promedio superior a los US$ 70 por habitación. Pero la decisión no depende únicamente de los números. L

as alianzas con empresarios locales también forman parte del modelo. En Ambato, por ejemplo, Oro Verde desarrolla un complejo comercial junto con un socio de la ciudad. “Esa unión es fundamental porque genera un mix de inversión. Queremos construir operaciones que crezcan junto con la economía local”.

Cinco hoteles para una nueva etapa

La expansión ya comenzó. En Ambato avanza la construcción de un hotel de 80 habitaciones, con recursos estimados de alrededor de US$10 millones. La apertura está prevista en dos años. La iniciativa forma parte de un complejo comercial desarrollado con un aliado local, una fórmula que la organización considera estratégica para ingresar a nuevos mercados.

En Santo Domingo se analizan dos alternativas. La primera es levantar un hotel desde cero, lo que tomaría alrededor de tres años. La segunda es asociarse con un empresario que dispone de una edificación; esto permitiría reducir el plazo de funcionamiento a menos de dos años. La iniciativa contempla 30 habitaciones y un desembolso cercano a los US$ 12 millones.

La apuesta de mayor escala estará en Samborondón, donde se levantará una propiedad de 200 habitaciones integrada a un complejo comercial junto a Plaza Lagos. La obra requerirá aproximadamente US$35 millones y forma parte de un desarrollo inmobiliario cuyo valor total supera los US$70 millones. La inauguración está prevista para 2028.

Quito es el siguiente objetivo. Sin embargo, todavía está pendiente la ubicación. “El penal hasta el momento se va al palo”, dice al señalar que todavía no hay nada concreto.  Encontrar el lugar adecuado es uno de los mayores desafíos para Kourroski. 

“Requerimos una zona estratégica, con capacidad de atraer eventos, congresos, conciertos, conectividad y actividad empresarial. El tamaño será de 200 habitaciones y se destinaran entre US$ 30 millones y US$ 35 millones”. 

El plan concluirá con un hotel de la marca REEC, que podría ubicarse en Quito o Guayaquil, y se necesitarán cerca de US$15 millones. Este proyecto de expansión es la continuidad de un plan que comenzó hace una década. 

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Cuando Kourroski asumió la dirección general de la cadena en 2016, la operación estaba conformada por cuatro hoteles ubicados en Guayaquil, Cuenca, Machala y Manta. Actualmente son 10 en siete ciudades, incluidos los de la marca REEC. La inversión alcanzó los US$ 40 millones.

El camino implicó entrar en ciudades donde la demanda necesitaba tiempo para madurar. Uno de esos casos es Portoviejo. “Pensábamos que iba a ser más fuerte el arranque y estamos conscientes de que puede tomar dos años más conseguir el equilibrio”. Para Kourroski, esa realidad forma parte del negocio.

Con las nuevas aperturas previstas, aspiran a manejar 15 propiedades y superar las 1.400 habitaciones antes de finalizar la década. Adicionalmente se destinaron US$ 20 millones para renovar los activos existentes. El objetivo, es mantener los estándares competitivos y responder a la expectativa de los clientes. 

Una operación que mueve una cadena completa

Actualmente, Grupo Oro Verde administra 850 habitaciones y registra una ocupación promedio cercana al 65 %. Cada año recibe alrededor de 200.000 huéspedes, entre viajeros de negocios, turistas y visitantes que llegan por diferentes actividades. A ellos se suman aproximadamente 50.000 asistentes a eventos organizados en sus instalaciones y otros 50.000 clientes que utilizan sus servicios de alimentos y bebidas.

En total, genera un movimiento para cerca de 300.000 personas al año. Pero el tamaño del negocio también se refleja puertas adentro. Anualmente manejan alrededor de 800.000 piezas de lencería, entre sábanas, toallas, mantelería y servilletas. En restaurantes, banquetes y eventos utiliza más de cinco millones de piezas de cubertería. Actualmente la cadena cuenta con 700 colaboradores y prevé incorporar otros 600 adicionales. Además, en la etapa de construcción generarán una cifra similar de empleos indirectos.

También destina anualmente alrededor de US$ 15 millones para compras recurrentes a proveedores de alimentos, bebidas, insumos hoteleros, mantenimiento, transporte y otros servicios.

En 2025 registró una facturación cercana a los US$ 40 millones y en cinco años la meta es superar los US$ 80 millones. “Lo hacemos con capital propio, alianzas estratégicas y eventualmente con financiamiento bancario. Es un negocio a largo plazo; en términos generales, se puede tardar entre seis y siete años el equilibro financiero”. La rentabilidad esperada responde a esa lógica: “El objetivo es mantener retornos acordes con la naturaleza del negocio, con una tasa interna de retorno (TIR) superior al 12 % o 13 % y un retorno sobre la inversión (ROI) superior al 15 %”.

Una apuesta que empezó hace más de cuatro décadas

Después de nueve años viviendo y trabajando en Ecuador, Ismar Kourroski, de origen brasileño, está convencido de que el país tiene condiciones para convertirse en uno de los destinos turísticos más atractivos de la región. Asegura que es necesaria una estrategia permanente para posicionar internacionalmente al Ecuador. 

Propone crear una agencia especializada cuya misión sea promover al país, atraer visitantes y generar nuevas perspectivas económicas. Países como Colombia, Perú y Chile cuentan con entidades especializadas que trabajan en promoción turística, comercial y de inversión. “Hay que recuperar la imagen en el exterior urgentemente. Necesitamos una conexión mayor entre los entes públicos y privados”, afirma.

Su planteamiento nace de su experiencia en la industria. Kourroski llegó al país en 2016, después de desarrollar una carrera de más de dos décadas en el sector hotelero. Originario de Porto Alegre, Brasil, estudió Administración de Empresas en la Universidad Católica de São Paulo y cuenta con tres MBA, dos relacionados con hotelería y uno en negocios. 

Su arribo obedeció a una circunstancia familiar. Su esposa había sido trasladada al país por motivos laborales y, pocos meses después, se incorporó a la organización. Para este ejecutivo, el desafío no es únicamente construir más hoteles, sino convertir las fortalezas en crecimiento. Por eso, cuando habla de apostar por Ecuador, lo hace con convicción, porque al final la hotelería no apuesta por una temporada, lo hace por países. Y Grupo Oro Verde decidió que Ecuador seguirá siendo uno de ellos. (I)