El DJ repasa su carrera y el impacto de la IA y la tecnología en su profesión y en la música: “Charly García o Cerati son irremplazables”. Cómo se mantuvo alejado del “zoológico de la noche”, los consejos a sus hijas adolescentes y la gestión de su propio negocio.
Las acciones de Universal Music Group, la discográfica más grande del mundo, que representa a artistas como Taylor Swift y Kendrick Lamar, se dispararon a primera hora del martes después de que Pershing Square, del multimillonario Bill Ackman, ofreciera comprar la compañía en una transacción valorada en unos US$ 64.000 millones.
Con más de US$300 millones al año, la app duplicó abonados en pocos meses y ya suma 100 millones de usuarios que crean temas. El salto llega en medio de demandas por derechos de autor y una campaña para frenarla.
La artista cerró un acuerdo millonario con la editorial Primary Wave y convirtió décadas de éxitos en liquidez inmediata. La operación, manejada con absoluta reserva, la ubica entre las figuras del pop que transformaron sus canciones en activos financieros de peso dentro de la industria global.
El crecimiento de los ingresos por streaming consolidó el peso del circuito independiente y marcó un cambio estructural en la distribución del dinero dentro del negocio musical. Spotify aportó casi un tercio de lo que facturó la industria global durante el año.
El regreso solista del cantante hawaiano ya se traduce en cifras difíciles de igualar: entradas agotadas en tiempo récord, un tema que escala en los rankings y una gira que se extiende por demanda popular. Todo eso, antes de que salga su nuevo disco.
Lo que empezó como un juego simple en las calles de Nueva York se convirtió en un fenómeno viral con invitados de lujo, premios en dólares y millones de fanáticos. La historia detrás.
Con una estructura empresarial que maneja desde sus discos hasta sus espectáculos en vivo, la cantante diseñó una estrategia comercial que la aleja de los moldes tradicionales y la convierte en una máquina de facturar millones sin intermediarios.
De Michael Jackson a Nirvana, de Madonna a Charly García. La historia de una marca que dejó huella en millones de espectadores y artistas, y redefinió durante décadas la forma de consumir música. Las razones de este cierre en la voz de Tom Freston, uno de sus fundadores.
Ventas millonarias, giras descomunales, récords de streaming y hasta películas propias: cómo hicieron The Weeknd, Taylor Swift, Beyoncé, entre otros, para encabezar el ranking de artistas con mayores ingresos del año.
José Cruz transformó su experiencia como mánager artístico en un negocio propio con fiestas temáticas en Ecuador. Creó la empresa Cumbión que facturó US$ 400.000 en 2024 y diseñó un modelo rentable que se internacionalizó en 2025.
Las principales discográficas firmaron acuerdos con las plataformas de IA que usaron canciones protegidas sin permiso para entrenar sus modelos. Ahora, una oportunidad aparece para estas empresas.
Su historia parece de ficción, pero es real: durmió en estacionamientos, se duchaba donde podía y convirtió cada golpe en letra. Con un pie en el trap y otro en el pop, su voz hoy retumba en escenarios repletos y acumula cifras que rompen récords.
El acuerdo de la empresa con Suno, startup de IA que genera canciones, marca un giro estratégico en la disputa legal por el uso de obras registradas. La discográfica cede el conflicto judicial y apuesta a quedarse con una porción del negocio que más rápido crece en la industria.
El artista puertorriqueño conquista al mundo con un estilo que no negocia su esencia. Su estrategia deja enseñanzas valiosas para quienes buscan conectar con comunidades diversas desde lo verdadero.
La startup que está sacudiendo a la industria musical acaba de asegurar US$ 250 millones mientras su tecnología impulsa a "artistas" creados por IA a las listas de Billboard y, al mismo tiempo, enciende una batalla legal con los grandes sellos discográficos por el uso de obras con derechos de autor.