Willian Pacho celebra su segunda Champions. El PSG es el rey de Europa por segundo año consecutivo. Y a miles de kilómetros de Budapest Ecuador ratifica que en los últimos años se convirtió en uno de los principales exportadores de futbolistas en Sudamérica.

A inicios de este año se contaban 120 jugadores tricolores repartidos en las diferentes ligas del mundo. En Europa militan 35 jugadores y la Premier League es el país con más tricolores al tener cinco representantes. Le sigue de cerca el fútbol de Bélgica donde juegan cuatro compatriotas. En el fútbol francés hay tres jugadores y en el Calcio italiano juegan dos seleccionados, Pervis Estupiñán y John Yeboah.
Y en ese grupo sobresalen Willian Pacho y Piero Hincapié. Ellos, además de ser campeones, son embajadores de disciplina y resiliencia. Son el reflejo de que en Ecuador hay la capacidad de formar profesionales capaces de competir en la élite del deporte mundial. Son un reflejo del capital humano que existe en nuestro país.
Los tricolores llegaron a la final de Budapest con un valor de mercado que en conjunto alcanza los US$ 151 millones. La ficha de Pacho supera los US$ 81 millones, mientras que Piero Hincapié está tasado en US$ 70 millones, según datos de Transfermarkt. Hay que mencionar que estos dos futbolistas están en el top tres de futbolistas ecuatorianos con mayor valor de mercado, el primero es Moisés Caicedo que juega en el Chelsea y su pase cuesta US$ 126 millones.
Para llegar hasta el viejo continente, ambos tuvieron que dejar su natal Esmeraldas para formarse en las inferiores de Independiente del Valle y alcanzar su sueño. Coincidencialmente en 2020, a sus 18 años, ambos jugadores fueron titulares en la final que IDV le ganó a River Plate para consagrarse campeón de la Libertadores Sub-20. De ahí en adelante, su historia ya está contada.
Willian y Piero son ejemplo de inspiración para miles de jóvenes ecuatorianos que, al ver a dos compatriotas en una final de Champions, tienen una prueba tangible de que el sueño es posible. Es ahí cuando se genera un círculo virtuoso que genera más motivación y disciplina para forjar el talento nacional.
Hoy Ecuador ya ganó porque la visibilidad mundial alcanzada en esta final abre puertas a nuevas oportunidades de inversión en proyectos integrales de formación de jugadores, mayor interés de scouts europeos en el mercado ecuatoriano. (I)