La concupiscencia (II)
El hecho de que en la concupiscencia esté presente una apetencia física en modo alguno es censurable. Podría llegar a serlo en casos de excesos que representen desafueros, abusos y atropellos. Ciertamente, no lo es si la confesión de gusto para el goce es de orden racional, que los hedonistas lo calificarían de elegantes ante el fin perseguido.