Fabián Corral B.
El mundo que vemos
Hoy más que nunca es verdad que lo que mandan son las apariencias. Los niveles primarios de la gente tienen que ver con el predominio de la imagen.
Reivindicación de la cortesía
¿La abolición de la cortesía es síntoma de progreso?, ¿o es evidencia de la regresión a épocas en que las formas y los modos, la gentileza y el respeto aún no se habían inventado?
¿Tiene límites la soberanía?
La democracia es un régimen político limitado, cuya nota fundamental es que el poder radica en los ciudadanos y debe ajustarse a la ley.
Estamos ocupados
¿Será posible quitar el pie del acelerador, mirar en torno, replantearse la posibilidad de ver el paisaje y a la gente, de escuchar al otro, de atender y de entender?
El despotismo de las ideas
El primer síntoma del renacimiento del fanatismo es la caducidad del debate, la descalificación del adversario, la transformación de la democracia -de competencia de tesis y propuestas- en conflicto de poderes e intereses, en negación de la posibilidad de disentir. ¿Seremos capaces de resistir a las tentaciones de la intolerancia?
Raíces y crónicas viejas
A veces, hay que asomarse a la historia de esa vida. Es como abrir una ventana, como mirar las estrellas casi perdidas en la contaminación del cielo urbano y el tumulto de los tiempos que vivimos.
La ciudad, ¿es para vivir?
La ciudad se deteriora con asombrosa velocidad. La inseguridad campea, la contaminación abruma y mata. Las élites disimulan, entre cobardonas y calculadoras. El Municipio espera y languidece. Calla. O tardíamente explica algún distante tema que suena a informe ministerial.
Evocación del caballo (En memoria de don Álvaro Domecq)
El caballo en la plaza me recuerda a los que saben de caminos de herradura y de chaquiñanes ásperos, a los que se plantan en el lomo de la cordillera para mirar, por un momento, la avenida de los volcanes y la abismal perspectiva de los valles, y sentir el viento que limpia de nubes el cielo de verano. Me recuerda a los que saludan con su relincho, a los que adornan la ruta con su braceo, a todos, con sus nombres y sus aires.
Democracia plebiscitaria
Se pensó que habría llegado la hora de la verdadera democracia directa, pero la volubilidad de los sentimientos dominantes en las redes, la dispersión de la opinión, la manipulación, la errónea convicción de la sabiduría, contribuyen al deterioro de la opinión pública y a su fraccionamiento infinito.
¿Qué son los derechos?
Los derechos son potestades individuales irrenunciables, indisponibles, inalienables e independientes de todos los poderes, que pertenecen al ser humano por su condición y en función de su dignidad. Son atributos cuya titularidad no proviene de la concesión estatal, no nace de la ley ni de la vinculación a cualquier colectivo
El individuo, ese desvalido
Como dijo Ortega y Gasset "yo soy yo y mi circunstancia". Sin el yo, no hay entorno, ni historia, ni política ni nada. No hay mundo. De modo que habrá que replantear algunos análisis que se hacen colocando a la carreta delante de los bueyes, para colectivizar y estatificar todo.
La violencia como "sinrazón"
La reinauguración de la violencia sistemática y su visibilidad, deberían servir de catalizador de una realidad que ha sido por algún tiempo ignorada, o cínicamente disimulada, en cuanto hecho cotidiano, por los poderosos del mundo.
¿Qué es la Constitución?
Las Constituciones procuran equilibrar el ejercicio del poder político, por eso se entrelazan y controlan mutuamente sus facultades, y se establece, además, el principio de la responsabilidad pública, la rendición de cuentas y la obligación de indemnizar cuando el ejercicio del poder, incluso del judicial, provoque daños a las personas.
Las ficciones necesarias
Las teorías políticas, desde siempre, y en todos los casos, respondieron y responden a la necesidad de justificar la existencia del Estado y de los sistemas de gobierno, de explicar la necesidad de obedecer, de explicar la transformación del miedo y de dotarle al poder y a la obediencia de contenidos mágicos, religiosos, racionales o ideológicos.
¿Es posible la república?
Una reforma política, si quiere trascender, no debería perder de vista que la tarea de reconstruir el Estado de Derecho debe hacerse a partir de un diagnóstico objetivo de la situación de las instituciones, y a partir de la consideración de la índole de la Constitución y del ordenamiento legal.
La democracia como acuerdo
La democracia liberal supone, como fórmula de gobierno y legislación, el diálogo efectivo, la capacidad de escuchar, la vocación para ceder y conceder. Y la idea de que, gobernantes y opositores tienen la posibilidad de equivocarse. Que el acuerdo no es traición.
Leyes orgánicas
El ordenamiento jurídico laboral no es un orden lógico de reglas que se inspire en la garantía de la seguridad jurídica. Es un desorden normativo que solo garantiza la inseguridad y la discrecionalidad administrativa y judicial, y que, con la expedición de numerosas leyes orgánicas, ha profundizado su inflexibilidad.
La misión de la universidad
La misión de la Universidad es múltiple: investigar, pensar, generar cultura y transmitirla, y profesionalizar a la gente. La Universidad puede y debe ocuparse de la política como ciencia, aterrizarla en el país, generar ideas y dejar que los docentes y los alumnos elijan, en el mayor ejercicio de la libertad intelectual, una convicción o una alternativa.