El cerebro de los adolescentes
El relato invita a no temer a la adolescencia de nuestros hijos, sino disfrutarla con ilusión, esperanza y templanza, recordando que también fuimos adolescentes y que, gracias a esa experiencia, hoy somos adultos.
El relato invita a no temer a la adolescencia de nuestros hijos, sino disfrutarla con ilusión, esperanza y templanza, recordando que también fuimos adolescentes y que, gracias a esa experiencia, hoy somos adultos.
Trabajar en equipo, es un desafío en una época en la cual la sociedad se encuentra atomizada en sus intereses, desbordada por tanta tecnología, que exalta el marketing personal y a la vez urgida de un "resultadismo" que en ocasiones nos deshumaniza.
Lo vertiginoso de la emoción de emprender un viaje como un escape puede ser contraproducente. Pero es claro que, vivir esta experiencia para las nuevas generaciones ya no es un privilegio, es parte de los nuevos escenarios laborales que tarde o temprano deberán experimentar los más jóvenes debido a la nueva dinámica global del empleo y el emprendimiento.
En el apogeo mundial de industrias "emergentes", como la de los videojuegos, existen espacios para que el talento de muchos jóvenes encuentre una respuesta vocacional de enorme potencial para la realización personal y social.
Con relación a los indicadores globales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que existan 2,3 médicos por cada mil habitantes. En 2019, Ecuador contaba con 40.230 médicos (INEC), lo cual, en relación con su población representaba un cumplimiento casi exacto del indicador.
El mayor desafío del acompañamiento del despertar vocacional de los niños, como lo sostenía García Márquez, es el de "educarnos a padres y maestros en la apreciación precoz de las inclinaciones de los niños, que los prepare y estimule para una escuela que preserve su curiosidad y su creatividad naturales".
Va siendo tiempo que las consignas de la dictadura del éxito postmoderno, basadas en la búsqueda de la perfección y el soslayar del fracaso a toda costa, sean remplazadas por un nuevo paradigma del éxito colectivo para el bien común.
Creo firmemente que los esfuerzos colectivos de nuestra sociedad para inculcar a niños y jóvenes la importancia de las habilidades humanas, y luego fomentar su mejora continua, contribuirán a crear un mundo más humano y equilibrado, capaz de gestionar con sabiduría la inteligencia artificial presente ahora y en el futuro inmediato en ordenadores, drones, robots y dispositivos electrónicos.
Necesitamos enfocarnos como país, a fin de que el talento y los resultados de la investigación científica que impulsa la educación superior ecuatoriana no se dispersen y puedan aportar a una agenda de desarrollo estratégico futuro y eficiente que requiere el Ecuador.
Existe una población internamente "rota" que, siguiendo la analogía del kintsugi, necesitamos "reparar" con gestos sencillos y profundos de "oro" y solidaridad humana, materializando así la indispensable educación preventiva para la salud mental. No lo posterguemos, estamos a tiempo.
Es crucial dirigir la atención hacia la agricultura, instando al sistema técnico y de educación superior, así como a las políticas públicas y privadas de empleo, a movilizarse en apoyo al talento humano joven con vocación agrícola. Impulsar la alimentación mundial y gestionar eficientemente los recursos naturales son esenciales para garantizar beneficios sostenibles.
Estamos a tiempo de redescubrir los valores fundamentales de la humanidad siguiendo la ruta de la inocencia, que implica dialogar, compartir, jugar, respirar y dejarnos sorprender por los milagros cotidianos.
Para lograr cambios significativos en la educación, es crucial iniciar el camino revaluando la forma en que tratamos como sociedad a los maestros.
Estoy convencido que educarnos como sociedad en la importancia de un "valeroso no" en los pequeños y grandes dilemas que enfrentamos, es una forma de hacer del mundo un mejor lugar para vivir.
El año sabático no solo ofrece a los estudiantes un tiempo de reflexión personal y académica, sino que también contribuye a la independencia, multiculturalidad y preparación para enfrentar futuros desafíos profesionales.
El país entero, quiere y necesita que le vaya bien al presidente, sólo así la patria que decimos amar, será ese lugar en el que todos queramos quedarnos a vivir.
Tengo la certeza de que el liderazgo del futuro será mejor si tiene rostro y voz de mujer, 131 años son demasiado tiempo, y de todos depende que sean menos.
Estamos ubicados en el umbral de un cambio social impulsado por una transformación generacional inédita, evidenciado en las secuelas de la caída de las tasas de natalidad y en el envejecimiento de la población
La nueva realidad de la movilidad internacional claramente representa un desafío para los nuevos paradigmas educativos y de liderazgo tanto a nivel mundial como en América Latina.