Chancho limpio nunca engorda
La corrupción es un mal que es tremendamente necesario combatir. Medidas como "metástasis" podrían poner a pensar a quienes se siguen beneficiando para si del Estado y, ojalá, lograr que el chancho limpio nunca engorde.

Cualquier persona que ame a su país, estaría contenta cuando, por fin, la justicia actúa. En esta materia, es histórica la deuda que el Ecuador tiene consigo mismo. Por eso, lo que está haciendo la valiente Fiscal General es verdaderamente maravilloso. “Caray”, decía el Embajador de los Estados Unidos, con un muy agringado acento, cuando revelaba de manera general algunos hechos. Lo que pasa es que todavía no aprende el significado de ¡qué hdlgp! 

Muchas veces nos hemos indignado por el manejo de la justicia, por el abuso de acciones constitucionales para beneficiar a presos con sentencia, por el manejo poco transparente de las cosas por la vía judicial, por favorecer a los amigotes o al mejor postor con una decisión injusta. Sin duda, es bastante inocente pensar que no existe tentación en el uso del poder ni que la justicia jamás ha sido usada de manera equivocada; sin embargo, el mensaje de que no importa quién seas o qué cargo ocupes es trascendental para poder empezar a ilusionare por un país mejor. Si haces cagadas, serás perseguido.

Lo que está sucediendo es algo que todo el mundo sabía. No teníamos dudas, pero tampoco pruebas, decíamos. Hasta que la Fiscal General la reventó y la sacó del estadio. Nos entregó las pruebas de lo que sospechábamos. Por eso es evidente que a los que atacó les de alergia y empiece un ataque feroz en contra de quién está sacando los cueros al sol. Pero esa es la función de la fiscalía, le guste a quien le guste. Su función de control radica en la posibilidad de investigar delitos cometidos y entregar a un juez elementos de convicción. Por eso hay que estar atentos a que la Fiscal siga haciendo bien su trabajo.

¿Qué ladrón roba con factura? Ninguno. Cuando una Fiscal valiente pone el dedo en la llaga y nos enseña como la delincuencia organizada se quiere enquistar en las altas esferas del poder para poder controlar la justicia, es necesario estar atentos a que las investigaciones continúen. Es evidente que quien defiende a los delincuentes, quizás por ser uno más, empiece a empujar una corriente en contra. Esa corriente hay que evitar. ¡Qué mejor que se sepa la verdad! Si las personas son inocentes, que es lo que se presumen, entonces que sea un juez el que defina su culpabilidad o inocencia. La fiscalía está para perseguir a los delincuentes y evitar que se cometan delitos. La fiscalía no está para juzgar. Su labor es investigar y llevar a juicio, si existen méritos, los indicios que considera pueden llegar a ser delitos. 

El problema de la corrupción es que es un problema transversal que aqueja a todo el país. No se trata de izquierda y derecha, ya que si no existiría la corrupción cualquiera de los dos sistemas funcionaría cuando se piensa en un país común (más allá de mis preferencias e ideologías). Por eso la corrupción debe ser atacada. No hacerlo significa impunidad y más corrupción. Por eso, quien defiende al delincuente argumentando cualquier discurso de persecución política, lo único que genera es que los abusos no se castiguen. 

Todos queremos que se penalice la corrupción y atacarla es pensar en país. Hay que seguir dando pasos para combatir la delincuencia. Cuando, por fin, alguien se anima a poner el cascabel al gato, hay que apoyar que todo salga de acuerdo con la ley. Combatir la corrupción no siempre es un asunto meramente presidencial. Es un asunto de todos. ¿Cuánto hemos esperado para que grandes casos de corrupción se persigan? La corrupción es un mal que es tremendamente necesario combatir. Medidas como “metástasis” podrían poner a pensar a quienes se siguen beneficiando para si del Estado y, ojalá, lograr que el chancho limpio nunca engorde.  (O)