Una distopía sobre cosas que desaparecen de la memoria
Tal vez mañana escribir sea otra cosa, o nada. Si este texto desaparece, si nadie lo entiende, si nunca existió, entonces habrá cumplido su función: dejar constancia de un mundo que se extinguió ayer. No hay nostalgia ni tristeza. Tampoco memoria, lo que nos dejará felizmente abandonados, a la deriva de un mundo desconocido.