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PISA difundió los resultados de su evaluación para el mundo y para Ecuador. Miles de comentarios.Frustraciones, alarmas, ratificaciones, planes.

30 Septiembre de 2026 14.25

Con ocasión del Día de la Alfabetización, se difundieron los resultados de las pruebas PISA 2025. La educación llamó la atención de todos: medios, paneles, artículos, ensayos. Claro, se trataba de la evaluación más famosa del mundo.

PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la OCDE. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) apoya a los países en políticas sociales y económicas. Reúne a 38 países, la mayoría desarrollados. Cuatro de ellos son de la región: México, Costa Rica, Colombia y Chile. Ecuador no es miembro. 

Las pruebas PISA se realizan cada 3 años con estudiantes de 15 años. Abordan competencias (no contenidos) en ciencia, lectura y matemática. En la última prueba participaron 760 mil estudiantes de 91 países y territorios. En Ecuador, fueron evaluados 9.128 estudiantes de 266 planteles.

Puntajes alcanzados por Ecuador:

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Las cifras lo dicen todo. Pésimos resultados. Peores que los de 2017. Lo más importante, no es sin embargo, el puntaje sino la ubicación en niveles de competencia. Son 6 niveles, siendo el 6to. el mejor. El nivel 2 (entre 400 y 480 puntos) corresponde al umbral mínimo de competencias. Ecuador, en matemáticas llegó apenas al 20%. En lectura al 38%. Y en ciencias al 40%. Ningún estudiante ecuatoriano alcanzó los niveles superiores.

Un dato clave. Una diferencia de 20 puntos equivale a un año lectivo. Significa, por ejemplo, que nos separan hasta 3 años con algunos países del Asia. Y hasta 2 con países hermanos mejor situados (Uruguay, Chile).

De los datos a las interpretaciones y acciones

El balance de todos coincide: una catástrofe. No es crisis puntual, pasajera y nueva. Es estructural, de sentido. Los estudiantes no están aprendiendo y eso cuestiona en su esencia el sistema. Se esgrimen múltiples causas. Entre las externas: la situación socio económica del país y sus brechas, falta de recursos, cultura de la pantalla... Entre las internas: el modelo educativo de carácter permisivo: torcida aplicación de derechos, ha debilitado la disciplina y el rigor. La exigencia, el esfuerzo y la dedicación han sido desterrados de las aulas.

En Ecuador se presentan dos agravantes significativas. La violencia que ataca niños e instituciones. Y el uso inadecuado de la Inteligencia Artificial.

PISA menciona también aportes positivos. El primero, el aumento de la cobertura de secundaria (84%). Además: capacidad para establecer metas, adaptabilidad, curiosidad, perseverancia, valoración del sistema.

Advertimos, sin negar el desastre —común a muchos países—, que las pruebas PISA tienen limitaciones. No conviene endiosarlas. Ante todo, miden algunas competencias pero dejan fuera muchos contenidos relelvantes (historia, artes, valores, desarrollo emocional, filosofía); la educación es mucho más que lo mide PISA.

Adicionalmente, las pruebas comparan realidades educativas y culturales muy diferentes: docentes, currículos, entornos (pobreza, nutrición, formación de los padres, libros y tecnologías disponibles, brechas). Por todo esto se puede arriesgar a afirmar, que en rigor, los resutados no son comparables. Y que la ligereza en las comparaciones y los rankings es un error y un peligro. 

Dos puntos a enfatizar. Uno, no son las únicas pruebas. Existe una para AL de UNESCO con mayor adaptación a nuestras realidades. Y una nacional de INEVAL. Y dos, las pruebas PISA no son gratuitas; las empresas ejecutoras nos cobraron cerca de un millón y medio de dólares.

Se plantean alternativas emergentes y de largo plazo. Entre las primeras: refuerzo urgente a la lectura, nuevo contrato con las familias, incremento del rigor en las acciones, valoración de pruebas de UNESCO e INEVAL y procesamiento cuidadoso de las evaluaciones PISA, muy útiles sin duda.

En el largo plazo, necesidad de un gran consenso nacional con múltiples actores (no solo educadores) para construir un cambio de fondo, de varios años, como política de estado. Seguramente, figurarán temas como sentido último de la educación, modelo educativo, formación de maestros, visión de derechos, rol de la IA, inversión y calidad del gasto…

En una segunda entrega de este tema, visualizaremos la situación a nivel de nuestra región. El problema no es solo nacional.

Ojalá este interés nuevo por la educación no se encoja enseguida. No es posible que sigamos constatando en la universidad que los estudiantes apenas saben leer. O que su pensamiento lógico se ha quedado en pañales. (O)

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