¡Salud por los fracasos!
Hay que entender la importancia de los errores, hay que saber que en algún punto vamos a fracasar y que el camino de la vida siempre tendrá baches, cuestas, bajadas, pinchazos y más obstáculos.

Abandonar la carrera universitaria en el primer semestre no es bien visto por la familia del estudiante que así lo decide. Para muchos resulta un desperdicio de tiempo y un gasto de recursos económicos que no siempre hay.

Retirar un producto del mercado porque la baja demanda no justifica su costo de producción es un golpe para una empresa, más aún si es una micro o pequeña empresa que está intentando batallar en las perchas y ante los consumidores.

No lograr esa publicación científica porque la investigación, que pudo haber tomado años, no llegó a los resultados esperados puede llegar a ser una mancha en la trayectoria de un académico.

Divorciarse a los pocos meses de la boda o luego de algunos años de matrimonio es un fracaso (antes era más) y deja un sabor agridulce en las personas que tomaron esa decisión. Quedan abiertas muchas preguntas, pero la decisión ya está tomada.

No terminar una competencia deportiva por una lesión, por agotamiento o por cualquier otra razón puede ser también considerado una caída en la trayectoria de un deportista, sea de élite o amateur. 

El nivel de competitividad hoy en día puede ser tan alto como abrumador. Las exigencias en la parte profesional, académica y en la vida personal pueden convertirse en una carga que pesa más con el paso del tiempo y que dejan secuelas muy profundas en cualquier persona. A veces sentimos que no hay margen para equivocarse, que un error puede ser el final de un proceso y que marca para siempre a un ser humano.

Pero nos olvidamos que los fracasos, los errores o las caídas son parte de la vida. Días atrás, en una charla sobre los retos de la educación surgió el tema, específicamente la palabra fracaso y lo mal vista que puede llegar a ser.

En tiempos de clics, hiperconectividad, redes sociales, inteligencia artificial y una velocidad que marea, hay que entender la importancia de los errores, hay que saber que en algún punto vamos a fracasar y que el camino de la vida siempre tendrá baches, cuestas, bajadas, pinchazos y más obstáculos. Al respecto los emprendedores tienen varias reflexiones: “aprende del error”, “equivócate pronto”, “rompe las reglas y crea las tuyas”, entre otras.

Por eso, un estudiante que dejó su carrera para seguir sus sueños no es fracaso, así como tampoco lo es la empresa que no vendió un producto, ni el atleta que no terminó la maratón o el divorciado que piensa que pudo haber hecho más.

Por eso ¡salud por los fracasos! ¡salud por los errores! (O)