La confianza
Sin confianza volveríamos a las cavernas, nos veríamos todos como enemigos o rivales, nos aislaríamos y la vida no sería vida. Sin darnos cuenta confiamos en los demás y eso es lo que mueve al mundo.

En medio de los temores y de la incertidumbre, entre malas noticias y alarmas encendidas de manera casi permanente, a pesar de la corrupción y otros males existe un factor, un elemento, una condición que permite que las sociedades y sus integrantes avancen, así muchos piensen y digan que todo está de cabeza y que el futuro es sombrío.

Para dar con ese elemento primero plantémonos algunas preguntas de nuestro diario vivir. ¿Se cuestionan la comida que ingerimos en un restaurante o en la que elegimos en un supermercado o en la tienda del barrio? ¿Tienen temor de que esa comida pueda resultar letal o dañina?

¿Cuándo dejan su vehículo en un taller piensan que los mecánicos van a dañar algo y que eso puede terminar mal para ustedes? ¿Estamos seguros de que el diagnóstico respecto al sonido que nos preocupa en el motor es el correcto?

Vamos más allá. ¿Qué pasa en el ámbito laboral? ¿Creemos en los colegas o pensamos que todo nuevo proyecto saldrá mal por alguna razón? ¿Sentimos que nuestros pares pueden causar un ambiente nocivo? 

El tema de la salud también abre interrogantes bastante serias: ¿Cómo elegimos un médico ante una dolencia que nadie quiere sufrir? ¿Al tomar un avión o un bus qué esperamos de quienes están en los controles de la cabina?

¿Creemos en lo que los profesores enseñan a nuestros hijos? ¿Estamos seguros de que nuestros vecinos son buenas personas?

Las respuestas pueden ser variadas. En principio muchos diremos que no, que no nos sentimos seguros en ese restaurante o que lo que dijo el médico no es acertado o que la enseñanza de hoy deja muchas dudas. 

Pero al pensarlo con mayor detenimiento y con calma, veremos que las respuestas son afirmativas en su mayoría. Entran en escena las referencias de los conocidos, las experiencias vividas por ese amigo o ese compañero de oficina. Lo experimentado por ese tío o ese amigo al que no siempre recurre.

Pero el factor determinante en las preguntas planteadas y en otras que surgen en nuestra mente en este preciso momento es la confianza. Sin confianza el mundo se detendría, los servicios se suspenderían, los negocios no avanzarían y las sociedades se paralizarían.

Sí, en algún momento habrá engaños y decepciones. Pero en muchos otros momentos, diría que en la mayoría, veremos que las cosas funcionaron y funcionan. 

Sin confianza volveríamos a las cavernas, nos veríamos todos como enemigos o rivales, nos aislaríamos y la vida no sería vida. Sin darnos cuenta confiamos en los demás y eso es lo que mueve al mundo. (O)