El vicepresidente JD Vance aprovechó una conferencia de prensa para criticar a las empresas tecnológicas, las visas H-1B y la inmigración. Junto con el secretario de Trabajo, Keith Sonderling, anunció que el gobierno de Donald Trump suspendería el proceso de certificación laboral permanente (PERM) para siete empresas tecnológicas.
También informó que se investigarían nueve universidades estadounidenses por el uso de visas J-1. Acompañado por el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, Vance defendió una idea que los economistas consideran equivocada y denominan "falacia del mercado laboral fijo".
Esta teoría sostiene que existe una cantidad limitada de puestos de trabajo y que, por lo tanto, la llegada de un inmigrante implica necesariamente quitarle el empleo a otra persona.
El Departamento de Trabajo suspende a siete empresas del programa de patrocinio de inmigrantes
Durante la conferencia, Vance y el secretario de Trabajo, Sonderling, anunciaron que el Departamento de Trabajo suspendería a Microsoft, Adobe, Cognizant, Infosys, Capgemini, Tata, Wipro y HCL del programa PERM, un procedimiento fundamental para que las empresas puedan patrocinar a inmigrantes que buscan obtener la residencia permanente por motivos laborales. Además, Vance anunció investigaciones federales contra Harvard, Yale, Stanford, Brown, la Universidad de Pittsburgh, UC Davis, Caltech, la Universidad Estatal de Arizona y el MIT por contratar a personas con visas J-1.
Según las regulaciones del Departamento de Trabajo (DOL), el organismo puede suspender durante 180 días las solicitudes de certificación laboral mientras investiga a una empresa. Si la investigación o el procedimiento administrativo no finalizan dentro de ese plazo, puede extender la suspensión.
Miller también participó en la conferencia de prensa para defender las políticas contra la inmigración del gobierno y sostener que Estados Unidos no necesita inmigrantes. "Estados Unidos tiene algunos de los talentos más extraordinarios de la historia del mundo, talento auténticamente estadounidense", afirmó.
"Esto fue así desde la fundación de nuestro país. Pensemos en los hermanos Wright y el camino que iniciaron hacia la exploración espacial, nuestra capacidad industrial, el poderío durante la Segunda Guerra Mundial y los grandes avances de la aviación y los vuelos espaciales estadounidenses. El talento auténticamente estadounidense estuvo detrás de una revolución tras otra", señaló.

Vance también lanzó duras críticas contra Microsoft, considerada una de las empresas más valiosas y exitosas del mundo. Sus declaraciones llamaron la atención porque se produjeron el mismo día en que Trump entregó al director ejecutivo de la compañía, Satya Nadella, la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación durante una ceremonia en la Casa Blanca.
"El año pasado, Microsoft despidió a 6000 trabajadores estadounidenses. Quiero ser preciso con las cifras, así que permítanme comprobarlas", afirmó Vance. "Al mismo tiempo, la empresa se benefició de 6300 visas H-1B y casi 3000 permisos de residencia permanente. En otras palabras, si hacemos las cuentas, por cada trabajador que Microsoft despidió, lo reemplazó por un trabajador extranjero y medio bajo un sistema de servidumbre contractual", agregó.

"Este es un sistema escandaloso que permitimos en nuestro país durante demasiado tiempo. Pero, gracias al trabajo de este equipo y al respaldo del presidente de Estados Unidos, vamos a ponerle fin. Como resultado de una investigación en curso, decidimos suspender el programa PERM para Microsoft. Esto significa que la empresa ya no podrá solicitar... ya no podrá obtener esas visas H-1B ni tramitar permisos de residencia permanente en Estados Unidos", completó.
Microsoft cuestionó la comparación y sostuvo que no era justa: "Esperamos poder proporcionar información adicional al gobierno. Por ejemplo, de las aproximadamente 6000 solicitudes de visas H-1B que presentamos durante el último año fiscal, el 80 % correspondía a extensiones o cambios en la situación migratoria de empleados que ya trabajaban en Microsoft. Es decir, no eran solicitudes para contratar nuevos trabajadores.
Las solicitudes restantes, destinadas a nuevas contrataciones, correspondían a personas que ya residían legalmente en Estados Unidos y que decidieron sumarse a nuestra empresa. Estas representan apenas el 1 % de nuestra plantilla en el país. No se trata de personas recién llegadas a Estados Unidos".

A lo largo de la conferencia de prensa, JD Vance dejó en claro que, desde su punto de vista, existe una cantidad fija de puestos de trabajo tanto en Microsoft como en el sector tecnológico y en la economía estadounidense en general.
Los analistas sostienen que las estadísticas contradicen la idea de Vance de que existe una cantidad fija de puestos de trabajo y que, por lo tanto, los inmigrantes que llegan a Estados Unidos necesariamente deben "quitarle" el empleo a un trabajador estadounidense:
- Entre 1990 y 2026, la cantidad de trabajadores empleados en sectores no agrícolas de la economía estadounidense aumentó en casi 50 millones, al pasar de 109.522.000 a 159.044.000, lo que representa un crecimiento del 45 %, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.
- Según el mismo organismo (BLS), la cantidad de trabajadores nacidos en Estados Unidos que ocupaban puestos relacionados con la informática y las matemáticas aumentó en más de 2,7 millones entre 2003 y 2024, lo que equivale a un crecimiento del 141 %.
- En ese mismo período, la cantidad de trabajadores nacidos en Estados Unidos empleados en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) creció en más de 3 millones, lo que representa un incremento del 50 %.
- Según los informes de la compañía, la plantilla de Microsoft pasó de 5635 a 223.000 empleados, lo que representa un crecimiento de casi el 4000 %. Solo en los últimos 10 años, la empresa incorporó 109.000 trabajadores a su plantilla.
Según Scott Wola, vicepresidente adjunto de la Reserva Federal de San Luis, la falacia de la cantidad fija de trabajo se basa en la idea equivocada de que existe una cantidad limitada de empleos disponibles. "Si esto fuera cierto, no se podrían crear nuevos puestos de trabajo, sino únicamente redistribuir los existentes", explicó.

Wola señaló que "quienes creen en esta idea suelen sentirse amenazados por las nuevas tecnologías o por la llegada de nuevas personas al mercado laboral. Estos temores surgen de una visión equivocada de la economía como un juego de suma cero, en el que, si alguien gana, necesariamente otro tiene que perder", señaló.
Wola concluyó: "La cantidad de trabajo no es fija. Por el contrario, depende de la demanda de los bienes y servicios que se producen. A largo plazo, la cantidad de puestos de trabajo aumenta a medida que crecen la fuerza laboral y la economía".
Vance hace otras afirmaciones sobre la inmigración
Vance también hizo otras declaraciones que, según los analistas, no están respaldadas por los datos. "Y estos son los datos principales", afirmó. "Si trabajás en Estados Unidos con una visa H-1B, ganás 20.000 dólares menos que un ciudadano estadounidense contratado para el mismo puesto. Si te contrató una de estas empresas extranjeras de subcontratación, ganás 48.000 dólares menos que un ciudadano estadounidense que realiza un trabajo similar". Además, calificó a todos los titulares de visas H-1B como "trabajadores por contrato".
Sin embargo, un estudio reciente del profesor de Economía de la Universidad Johns Hopkins, Michael Clemens, reveló que los trabajadores con visas H-1B perciben salarios hasta un 6 % superiores a los de profesionales estadounidenses que ocupan puestos similares. Por su parte, los investigadores de la Universidad de Maryland, Sunil Mithas y Henry C. Lucas Jr., concluyeron:
"Contrariamente a lo que suele creerse, los profesionales de tecnología de la información que no tienen ciudadanía estadounidense no cobran salarios inferiores a los de sus colegas estadounidenses". Estudios realizados por Glassdoor, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental y otras organizaciones llegaron a conclusiones similares.
Según datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), los trabajadores con visas H-1B no representan mano de obra barata. Durante el año fiscal 2025, el salario anual mediano de quienes tenían este tipo de visa y trabajaban en ocupaciones relacionadas con la informática fue de US$ 140.000, mientras que el salario promedio alcanzó los US$ 145.000.
Aunque Vance calificó a los profesionales con visas H-1B como "trabajadores por contrato", los datos del USCIS muestran una realidad diferente. Según un análisis de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense (NFAP), "durante el año fiscal 2025 se aprobaron 68.167 solicitudes de visas H-1B de trabajadores que cambiaron de empleador.
Esta cifra pone en duda las acusaciones de que los titulares de estas visas son 'trabajadores por contrato'. Si también se incluyen las solicitudes aprobadas para quienes comenzaron un nuevo empleo, más de un tercio, es decir, el 37 % de los profesionales con visas H-1B que se incorporaron a una nueva empresa u organización provenía de otro empleador".
Los analistas señalan que el gobierno de Trump impulsó dos medidas que aumentan la dependencia de los trabajadores con visas H-1B respecto de sus empleadores. En primer lugar, al impedir que Microsoft y otras empresas presenten solicitudes PERM, obliga a más trabajadores a permanecer con visas H-1B en lugar de acceder a la residencia permanente. En segundo lugar, propuso una normativa para eliminar el período de gracia de 60 días que tienen los titulares de estas visas cuando pierden su empleo. La medida exigiría que abandonen Estados Unidos casi inmediatamente después de quedarse sin trabajo, lo que aumentaría todavía más su dependencia de las empresas que los contratan.

Los abogados también cuestionan las críticas de Vance a la forma en que las empresas publican sus búsquedas laborales, ya que las regulaciones del Departamento de Trabajo (DOL) suelen exigir que los empleadores que solicitan la certificación PERM publiquen avisos en medios impresos para evaluar la disponibilidad de trabajadores. Es decir, se trata de un requisito impuesto por el propio organismo, a pesar de que el senador Ted Kennedy sostuvo, cuando el Congreso aprobó la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, que el Departamento de Trabajo podía utilizar análisis estadísticos para cumplir con las exigencias de certificación laboral.
El tono marcadamente negativo de la conferencia de prensa podría hacer que pasara inadvertida una conclusión económica ampliamente favorable sobre los beneficios que aporta la inmigración de profesionales altamente calificados a Estados Unidos.
Giovanni Peri y Kevin Shih, de la Universidad de California en Davis, y Chad Sparber, de la Universidad Colgate, concluyeron que los trabajadores extranjeros especializados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) contribuyeron entre un 30 % y un 50 % al crecimiento total de la productividad estadounidense entre 1990 y 2010. Según Michael Clemens, esto significa que hasta una sexta parte del crecimiento económico del país durante esos 20 años se debió a la llegada de profesionales nacidos en el extranjero especializados en ciencia e ingeniería.
Peri, Shih y Sparber también descubrieron que un aumento de un punto porcentual en la proporción de trabajadores extranjeros especializados en áreas STEM dentro de la fuerza laboral de una ciudad "incrementó el crecimiento de los salarios de los trabajadores nacidos en Estados Unidos con estudios universitarios en aproximadamente 7 u 8 puntos porcentuales".
Un estudio de los economistas William R. Kerr, de Harvard Business School, y William F. Lincoln, de la Universidad de Michigan, analizó el impacto de la inmigración en el registro de patentes y concluyó: "La cantidad total de invenciones aumenta cuando crece la admisión de trabajadores con visas H-1B, principalmente gracias a las contribuciones directas de los inventores inmigrantes".
Según un análisis de la National Foundation for American Policy (del que soy autor), los inmigrantes fundaron o cofundaron el 59 % de las startups privadas estadounidenses valoradas en US$ 1000 millones o más, es decir, 455 de un total de 775 empresas. El valor conjunto de estas 455 compañías asciende a US$ 5 billones, una cifra que supera el valor total de mercado de las empresas que cotizan en bolsa en todos los países del mundo, con excepción de siete.
Aproximadamente dos tercios (66 %) de las empresas estadounidenses valoradas en US$ 1000 millones o más, conocidas como "unicornios", fueron fundadas o cofundadas por inmigrantes o hijos de inmigrantes. Además, casi el 80 % cuenta con al menos un fundador inmigrante o una persona nacida en el extranjero que ocupa un puesto clave de liderazgo, como director ejecutivo o vicepresidente de Ingeniería.
En Estados Unidos, la mayoría de los candidatos calificados para muchos puestos de alta especialización siguen siendo extranjeros, un dato que no se mencionó durante la conferencia de prensa. Las empresas que buscan profesionales en universidades estadounidenses encuentran que los estudiantes internacionales representan entre el 75 % y el 80 % de quienes cursan posgrados a tiempo completo en áreas vinculadas con la inteligencia artificial, como informática y ciencias de la información, según un informe.
Además, la tasa de desempleo en ocupaciones relacionadas con las matemáticas y la informática fue de apenas el 3,3 % en septiembre de 2026, por debajo del 3,9 % registrado un año antes, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
Las consecuencias de las medidas anunciadas durante la conferencia de prensa podrían extenderse más allá de las empresas e instituciones directamente afectadas. "Las medidas del gobierno contra las empresas que utilizan visas H-1B y las universidades que emiten visas F-1 y J-1 tendrán un enorme efecto disuasorio sobre el interés de las compañías en participar en estos programas y de los estudiantes extranjeros en venir a estudiar a Estados Unidos.
En definitiva, creo que ese es el objetivo: el gobierno quiere desalentar la inmigración", afirmó Jonathan Grode, de Green & Spiegel, durante una entrevista. El mismo día de la conferencia de prensa, Grode recibió llamadas de una docena de empleadores preocupados por la viabilidad de los trámites para obtener visas H-1B y permisos de residencia permanente.
Grode advierte sobre una contradicción entre los objetivos tecnológicos del gobierno y sus políticas migratorias. "Por un lado, el gobierno sostiene que debemos ganar la carrera de la inteligencia artificial a cualquier costo", afirmó. "Pero si no podemos atraer a los mejores profesionales del mundo a través de la inmigración legal para alcanzar ese objetivo, sin duda fracasaremos, porque los países competidores aprovecharán para captar el talento internacional que nosotros rechazamos deliberadamente", concluyó.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com