Una firma surgida de Google busca acelerar el desarrollo de un sector clave para la energía global
Alan Ohnsman Colaborador
Alan Ohnsman Colaborador
El dominio de China en la fabricación de baterías empuja una transformación profunda en la industria automotriz global. El país no solo mejoró su capacidad de producción, sino que además logró fabricar baterías en grandes cantidades, a gran velocidad y con costos bajos. Eso les permitió a fabricantes como BYD y Geely vender autos eléctricos a precios que, frente a los modelos de Estados Unidos y Europa, parecen una ganga.
Ahora, SandboxAQ, una empresa que nació de Google en 2022, apuesta a que Estados Unidos no necesita superar a China en volumen de producción. Lo que necesita, sostiene, es desarrollar mejores diseños de baterías. Según la compañía, su plataforma basada en inteligencia artificial puede ayudar a científicos especializados en baterías a acelerar sus investigaciones y avanzar en nuevos modelos de baterías de estado sólido, más seguras y más económicas, para autos eléctricos, equipos militares y centros de datos.
La empresa, con sede en Palo Alto, California, recaudó US$ 950 millones de inversores como Alphabet, Nvidia y el científico en IA Yann LeCun, y hoy presenta una nueva versión de su plataforma de investigación: AQVolt26.
El objetivo es acortar la etapa inicial y más incierta de la I+D en baterías, que abarca la selección y la evaluación de materiales candidatos, para que los científicos puedan descartar rápido las ideas menos prometedoras y concentrar sus esfuerzos en las que de verdad tienen potencial comercial.
La meta, según Ang Xiao, líder del equipo de ciencia de materiales de SandboxAQ, es reducir de forma drástica el tiempo que demanda desarrollar nuevas químicas para baterías, un proceso que hoy tarda entre 10 y 15 años.

"Es difícil dar una cifra exacta de cuántos años podemos ahorrar, pero puedo decirles que, en la fase de descubrimiento, podemos reducir el tiempo entre un 90 % y un 95 %", declaró a Forbes. “Nuestra tecnología se centra únicamente en la fase de descubrimiento, la primera fase… Pero, en definitiva, aceleraremos todo el proceso de desarrollo”, agregó.
La compañía, que preside el ex CEO de Google, Eric Schmidt, asegura que ya genera ingresos con su tecnología a partir de clientes como el desarrollador de baterías Novonix y el Ejército de EE.UU., además de otras empresas de baterías y del sector automotor, cuyos nombres prefirió no revelar. Tampoco reveló sus previsiones de ingresos para este año.
La estrategia de SandboxAQ en el negocio de las baterías apunta a obtener ganancias a partir de las tarifas que pagan los usuarios de su plataforma de investigación, las licencias de su tecnología para otras compañías o los trabajos de investigación que hace por encargo, además del desarrollo de sus propios materiales exclusivos para baterías.
Frente a la demanda de baterías para vehículos eléctricos, almacenamiento de energía, redes eléctricas y usos de defensa, SandboxAQ sale a buscar una porción de un mercado con fuerte respaldo financiero.
“Consideramos que el mercado de las baterías representa una oportunidad de US$ 500.000 millones en esta década, que se expandirá hacia US$ 1 billón a medida que se acelere la electrificación y la demanda de energía que impulsa la IA”, afirmó Xiao. Además, comentó: “Nos centramos en el segmento de alto valor del descubrimiento de materiales y la optimización del rendimiento”.
Al igual que Waymo, otro proyecto ambicioso de Google, SandboxAQ utiliza la IA para usos concretos en el mundo físico y no para chatbots. Además de la tecnología para baterías, que integra su división de química y materiales, la empresa también pone el foco en el descubrimiento de fármacos, el diagnóstico médico y otras áreas.
A diferencia de OpenAI y Gemini, de Google, que se apoyan en grandes modelos de lenguaje, o LLM, SandboxAQ sostiene que su tecnología se basa en grandes modelos cuantitativos, o LQM, entrenados con datos sustentados en la física y en principios científicos.

"Los sistemas de gestión del lenguaje natural (LLM) son buenos para generar texto, pero nuestras soluciones, nuestra IA, generarán los datos sintéticos de los materiales", dijo Xiao.
A diferencia de las baterías convencionales de iones de litio y de fosfato de hierro y litio, o LFP, que se usan en autos eléctricos, el equipo de Xiao y la plataforma de SandboxAQ apuntan al desarrollo de una celda de batería de estado sólido que, en el escenario ideal, no use litio ni cobalto y pueda fabricarse con materiales de bajo costo.
Entre las alternativas con mayor potencial están los haluros, compuestos minerales naturales presentes en elementos como la sal de roca, el flúor y el yodo, que asoman como una opción económica, estable y conductora para el electrolito de la batería, es decir, el material de la celda que transfiere iones entre el ánodo y el cátodo.

Los electrolitos actuales suelen apoyarse en sales de litio, que pueden sobrecalentarse e incendiarse, como ya ocurrió en algunos accidentes catastróficos con vehículos eléctricos. Según la empresa, un electrolito a base de haluros podría reducir el riesgo de incendio y, al mismo tiempo, disminuir los costos.
Aunque las baterías que usan la tecnología de SandboxAQ difícilmente lleguen al mercado comercial antes de cinco años, sí podrían reforzar la posición de Estados Unidos frente a China en un sector en el que la escala y las cadenas de suministro pesan cada vez más en el resultado final.
"La innovación en baterías se concentra en solo unos pocos países, como China", dijo Xiao. “Para lograr cadenas de suministro más resilientes, debemos avanzar en las tecnologías de baterías, especialmente mediante el descubrimiento de nuevos materiales para la adopción generalizada de vehículos eléctricos. Esperamos que nuestro modelo de datos pueda contribuir a ello”, concluyó.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com