Los relojes más pequeños se convirtieron en la nueva apuesta de lujo
Garth Friesen Colaborador
Garth Friesen Colaborador
Después de tres años con escaso movimiento, los precios de los relojes de lujo retomaron la suba en el mercado secundario. El WatchCharts Overall Market Index, que mide la evolución de 300 relojes pertenecientes a las 10 principales marcas del segmento, avanzó más de 10% durante el último año.
Un reporte de Morgan Stanley publicado en mayo para clientes institucionales mostró que los valores de reventa de estos relojes crecieron 1,9% en el primer trimestre de 2026. Fue el tercer trimestre seguido con alzas superiores al 1% en ese mercado. "La retención de valor también mejoró trimestre a trimestre para todas las marcas analizadas, siendo el primer trimestre en que esto ocurre desde 2022", señaló Morgan Stanley.
Detrás de esos números aparecen señales que explican el nuevo impulso del sector. Tal como sucedió en ciclos previos, la tracción volvió a estar en manos de las grandes casas suizas. El índice WatchCharts Patek Philippe avanzó 18% en el último año y Rolex sumó 9%. Cartier también mostró fortaleza, con una mejora del 9%, mientras Audemars Piguet anotó un alza más contenida, del 5%.

Un análisis más fino de los datos deja una señal clara para el mercado secundario. Los relojes de menor tamaño ganan protagonismo y ya muestran un impacto positivo en los precios de reventa. La mayoría de las grandes marcas suizas tomó nota de ese cambio y llevó versiones con cajas más chicas de sus modelos más demandados a Watches and Wonders, la feria relojera más importante del mundo, que se realizó en Ginebra el mes pasado.

NOMOS Glashütte
Patek Philippe presentó el Nautilus ref. 5610, una versión más compacta de 38 mm. Audemars Piguet sumó varias referencias reducidas del Royal Oak. Cartier amplió su oferta de modelos compactos y Rolex, una firma históricamente cauta frente a los cambios, acompañó el movimiento con nuevos Oyster Perpetual de 28 mm, 34 mm y 36 mm.
La preferencia por cajas más pequeñas responde a un cambio de gusto en el segmento de relojes de lujo. Los modelos deportivos, grandes y ostentosos que dominaron años atrás pierden fuerza. Hoy, la demanda apunta a piezas más sobrias, refinadas y cómodas para el uso diario. En ese contexto, un reloj de menor tamaño puede aportar más elegancia, incluso en muñecas grandes.
Ese giro ya se refleja con claridad en el mercado secundario. El Patek Philippe Nautilus 7118, de 35 mm, aparece como uno de los casos más representativos. Aunque durante años se ofreció como un reloj femenino, el avance de las cajas chicas lo transformó en una alternativa deseada y más accesible frente al Patek Philippe Nautilus de 40 mm, más grande y costoso. De todos modos, esa brecha de precio empezó a reducirse.

Durante los últimos dos años, el valor de reventa del Patek 7118 subió 52%, frente al 27% que avanzó el Patek 5711, su versión de mayor tamaño, según datos de WatchCharts. La combinación entre mayor demanda por relojes compactos y un precio de entrada más conveniente explica por qué las piezas más chicas muestran un mejor desempeño.
La tendencia no queda limitada a los grandes fabricantes suizos. Los relojeros independientes, con más margen creativo que las casas tradicionales, también apuestan por modelos de menor tamaño.
El japonés Naoya Hida, una de las voces más respetadas de la relojería independiente contemporánea, resume ese cambio. "Cuando empecé a trabajar en la industria relojera en 1990, me atraían los relojes pequeños. A pesar de la tendencia del sector hacia las cajas más grandes, mi deseo de crear un reloj refinado y compacto se mantuvo", declaró Hida.
Reconocido por sus piezas de 37 mm, el creador japonés presentó el NH Type 8A, de apenas 31 mm. "Para mí, este modelo representa el primer paso hacia la creación del reloj pequeño ideal", explicó.

NOMOS Glashütte, elogiada por Philippe Dufour, combina ingeniería precisa, diseño minimalista y movimientos propios. La marca independiente leyó antes que buena parte de la industria el avance de una relojería más refinada y convirtió los formatos compactos en un rasgo propio, lejos de una respuesta tardía a la moda de las cajas chicas. Buena parte de su catálogo se vende como unisex, una categoría que gana espacio a medida que los tamaños se reducen.

El interés por los relojes de lujo vuelve a mostrar señales de recuperación. Los distribuidores ya ajustan precios en sus tiendas y las cotizaciones del mercado secundario retoman la suba. Para los coleccionistas atentos a la rentabilidad, las próximas oportunidades fuertes podrían aparecer en los modelos de menor tamaño.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.