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Ilustración generada con IA / Diseño: Renata Donoso

Ecuador vs. México: la Tri busca inclinar la cancha deportiva y económica

Sofía Lara Benítez Periodista

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El martes 30 de junio, en el Estadio Ciudad de México, el equipo ecuatoriano y el mexicano se enfrentan por primera vez en dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol. El primer gol de Ecuador en la historia de las Copas del Mundo fue ante la selección azteca, en 2002. Pero el partido más largo entre estos dos países no cabe en 90 minutos.

30 Junio de 2026 06.00

Este martes 30 de junio del 2026 será el encuentro entre México y Ecuador, a las 20:00. Es la primera vez que los dos países se enfrentan en dieciseisavos de final de un mundial de fútbol, pero ya antes se encontraron en el torneo más famoso del planeta. Es más, el primer gol mundialista en la historia de nuestro país, fue justamente ante México, en 2002. Luego de un centro de Ulises de la Cruz, Agustín ‘El Tin’ Delgado abrió el marcador antes del minuto 5.

Nuestro debut terminó en derrota (2-1), frente a una selección que ya había disputado 13 Copas del Mundo. Veinticuatro años después, Ecuador y México se vuelven a ver. La Tri busca su primer triunfo ante los aztecas, con un dato que los hinchas mexicanos conocen de memoria y que en Ecuador conviene tener presente: el técnico que dirigía a México en 2002 es el mismo que lo dirige hoy. Javier Aguirre estaba en ese banquillo.

Los dos estados han compartido más de lo que se recuerda. Espacios que no tienen nada que ver con canchas deportivas o balones. Ambas fueron colonias españolas, tienen ciudades capitales declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y tienen una gran variedad de animales y plantas por metro cuadrado en sus territorios.

Pese a ciertas diferencias en su interacción política, llevan casi 200 años coincidiendo. La primera carta que Ecuador escribió a la cancillería mexicana para formalizar las relaciones entre ambos países fue con el puño y letra del presidente Vicente Rocafuerte. “Como soy mexicano de corazón me intereso mucho en establecer las más íntimas relaciones entre México y Ecuador”, redactó en 1836. La cita se mantiene hasta hoy en los registros de la Cancillería de nuestro país.

Rocafuerte vivió allá, construyó vínculos políticos, literarios y consideraba a los dos países como hijos de la misma historia colonial. Un par de años después del mensaje, el 21 de junio de 1838, las dos naciones firmaron el Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación, que se convertiría en la base oficial de su relación bilateral, según documentos históricos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Desde entonces, el partido económico entre estos dos, no cabe en 90 minutos.

Ecuador viene remontando, pero todavía no ganó

A diferencia de lo que ocurre con Alemania o Curazao, en el duelo comercial con México, Ecuador no lleva la delantera. Pero el marcador está cambiando. Según datos del Banco de México (Banxico) y la Secretaría de Economía de México, en 2023 Ecuador exportó apenas US$ 228 millones, mientras que importó US$ 595 millones desde el país azteca. Un déficit de US$ 367 millones para nuestro país. En 2024, sin embargo, el partido empezó a darse vuelta. Las exportaciones ecuatorianas hacia México crecieron hasta US$ 338 millones, mientras que las importaciones mexicanas cayeron a US$ 446 millones. El déficit se redujo a US$ 108 millones, casi una tercera parte del año anterior. Ecuador está remontando.

El potencial es evidente. México tiene 130 millones de habitantes y una clase media creciente con apetito por productos de calidad. El cacao fino de aroma ecuatoriano, el camarón, el atún en conserva y el banano orgánico son exactamente el tipo de bienes que ese mercado consume y que Ecuador produce mejor. La oportunidad está. El arco está abierto. Falta definir.

El marcador económico

En el tablero macroeconómico la asimetría entre los dos países es pronunciada. México es la segunda economía más grande de América Latina, con un Producto Interno Bruto (PIB) que supera los US$ 1.860 billones, según el Banco Mundial. Superando 14 veces el del Ecuador. Además, es el mayor socio comercial de Estados Unidos en el mundo y uno de los principales fabricantes de automóviles del planeta. Nosotros, con un PIB de US$ 130.320 millones en 2025, según el Banco Central, tenemos una economía que equivale a menos del 7 % de la mexicana.

Pero el contexto, una vez más, da matices al marcador. México creció apenas un 1,4 % en 2024, enfrentado a la incertidumbre del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), la presión arancelaria de USA y una desaceleración estructural. Ecuador, que venía de su propia recesión en 2024, creció al 3,7% en 2025. En velocidad de recuperación, La Tri económica le sacó ventaja a la azteca en el último año.

Según el informe del Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica, FIBL, los dos países son los mayores exportadores mundiales de productos orgánicos: México el primero, Ecuador el segundo, con 665.483 toneladas métricas exportadas en 2024, según datos del Ministerio de Agricultura del Ecuador.

México está en Ecuador desde hace tiempo

Hay algo que une a los dos estados y que no tiene nada que ver con un balón. La cadena de tiendas de conveniencia más grande de América Latina, OXXO. Con más de 22.000 locales en México, llegó a Ecuador a través de su matriz FEMSA (Fomento Económico Mexicano S.A.). Es una de las empresas mexicanas más grandes del mundo y tiene presencia consolidada en nuestro país. Una división de la multinacional mexicana es Femsa Salud Ecuador, un grupo con más de 1.000 farmacias, 4.000 colaboradores y una facturación anual de US$ 550 millones, según Forbes.

No es la única. El Grupo Bimbo, el mayor productor de pan empacado del planeta, fue fundado en Ciudad de México, en 1945. Vende sus productos en Ecuador. América Móvil, el gigante de las telecomunicaciones de Carlos Slim, tiene presencia en toda la región; y Mabe, fabricante mexicano de electrodomésticos, abastece hogares ecuatorianos. La presencia mexicana en la economía cotidiana nacional es más profunda de lo que parece.

Del otro lado, Ecuador también lleva décadas colocando sus productos en México, aunque aún lejos de hacerlo por goleada. El cacao ecuatoriano, que representa más del 60 % del cacao fino de aroma del mundo, según la Organización Mundial del Comercio, OMC, llega a las fábricas de chocolate mexicanas. Las conservas de pescado ecuatorianas, el aceite de palma y los concentrados de cobre también cruzan el océano Pacífico y los Andes para llegar a ese mercado de 130 millones de personas. (I)

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