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“Ahora estoy quebrado”: los inversores que perdieron miles de millones comprando acciones y criptomonedas de Trump

Dan Alexander

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Desesperado por recuperar su fortuna, Donald Trump pidió a sus seguidores políticos que se convirtieran en sus socios comerciales. Quienes más confiaban en él fueron los más perjudicados.

27 Julio de 2026 05.12

Vadim Fistikan empezó a trabajar a los 17 años y construyó el tipo de ahorro que suele llevar años de horas extra, compras postergadas y moderación adulta: más de US$ 100.000 cuando todavía estaba por entrar a los treinta. En 2021, el camionero del estado de Washington miraba una casa cerca de su familia en Florida, con pileta y una vía navegable que llevaba a un río y luego al océano. “Estábamos pensando en comprarla”, dice. “Entonces vi todo esto de Trump”.

Eso de Trump era Trump Media and Technology Group, la empresa detrás de Truth Social. En octubre de 2021, el presidente presentó el negocio, prometiendo una plataforma libre de censura y dándoles a sus seguidores la posibilidad de invertir a través de una compañía de adquisición con propósito especial. Las acciones de la SPAC subieron 1.650% en dos días y luego cayeron cerca de 30% al inicio del tercero. Para Fistikan, eso no pareció tanto una advertencia como un descuento. “Yo dije: ‘Me meto’”, cuenta el votante de Trump en tres elecciones, que aumentó su apuesta hasta llegar a US$ 205.000.

Esa inversión hoy vale US$ 30.000.

donald trump - photo by win mcnamee:gettyimages-2264595092
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Fistikan entró a Truth Social el otoño pasado para expresar su frustración. “Yo decía: ‘Esto es una estafa’, cuenta. “Y mucha gente me respondía: ‘No, sos simplemente un odiador de Trump’. Y yo decía: ‘No. Estuve a bordo desde el primer día. … Ahora estoy quebrado’”.

No es el único. Katherine Chiles, exdirectora financiera de la SPAC, ahora usa su cuenta de Truth Social para promocionar una canción que acusa al presidente de vender a sus seguidores: “Donald Trump is a b----”. Chad Nedohin, un líder religioso que alguna vez trabajó por las noches como una suerte de capitán no oficial de los accionistas minoristas de Trump Media, ahora describe a la empresa como un vehículo para enriquecer al presidente y a su círculo íntimo. “Para ellos somos ganado pobre”, dice Nedohin. “No le importa nadie”.

A lo largo de la vida del presidente, sus creaciones más notables —ya fueran casinos en Atlantic City, ofertas públicas en la Bolsa de Nueva York o movimientos políticos en todo Estados Unidos— dependieron siempre de una cosa: creyentes. En 2021, Trump dejó la Casa Blanca con una abundancia de ellos y rápidamente se puso a monetizarlos. Para hacerlo, siguió un proceso con tres etapas bien definidas. Primero, la invención: idear un concepto de negocio, invertir casi nada y quedarse con una gran porción del capital. Segundo, la venta: generar una euforia entre los fieles y retirar todo lo que se pueda. Tercero, el desastre: ver cómo los activos colapsan y rescatar los restos. Entre 2021 y 2025, cinco emprendimientos de la familia Trump llegaron a inversores públicos: Trump Media, World Liberty Financial, la memecoin de Trump, la memecoin de Melania Trump y American Bitcoin.

donald trump - photo by roberto schmidt:gettyimages-2265175705
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Ahora, todos están entrando en la etapa del desastre. Las acciones de Trump Media cayeron 89% desde su pico. Los tokens de World Liberty bajaron 82%. La memecoin del presidente perdió 98%. La versión de Melania cayó 99%. Las acciones de American Bitcoin bajaron 95%. Los Trump, después de retirar US$ 1.900 millones, siguen arriba US$ 3.100 millones en total, según cálculos de Forbes. Sus seguidores pierden un estimado de US$ 7.000 millones.

Representantes de la Organización Trump no respondieron a los pedidos de comentarios. Tampoco lo hicieron voceros de Trump Media, que demandó a Forbes y a otras publicaciones por supuestos reportes inexactos sobre pérdidas durante el primer año de operación de la compañía. La Casa Blanca ignoró las preguntas sobre los negocios lucrativos del presidente y, en cambio, emitió una declaración sobre sus políticas. “El presidente Trump se preocupa profundamente por los estadounidenses patriotas que lo eligieron para el cargo y lucha por ellos todos los días”, dijo la subsecretaria de prensa Anna Kelly.

El costo humano de todo esto aparece en cuentas como la de Fistikan. Él no compró solo una acción. Compró una historia: que Trump ve a sus seguidores como socios y no como herramientas. “Básicamente los ahorros de toda mi vida estaban en esta sola acción”, dice Fistikan. “Este es el mayor robo, la mayor estafa que jamás hizo”.

Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Gage Skidmore de Peoria, Arizona, Estados Unidos de América, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons)
Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Gage Skidmore de Peoria, Arizona, Estados Unidos de América, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons)

Nick Pinto estaba sentado dentro de Champions, el restaurante cargado de madera y cuero del resort de golf de Trump en Miami, en enero de 2025, cuando una notificación de Robinhood iluminó su teléfono: Trump había lanzado una memecoin.

Pinto, de 26 años, gana la mayor parte de su dinero creando videos para plataformas de redes sociales. Su debida diligencia consistió en buscar en Google y entrar a X. “Dije: ‘Ah, dejame comprar algo de esto; nunca se sabe qué puede pasar’”. Inicialmente invirtió US$ 7.000.

Pinto fue parte de una euforia que le dio a la primera familia una ganancia extraordinaria cuando Trump regresaba a la Casa Blanca. Sus raíces estaban en World Liberty Financial, el proyecto cripto que el presidente había lanzado el septiembre anterior. El multimillonario Justin Sun, que enfrentaba acusaciones de la Comisión de Bolsa y Valores, invirtió US$ 45 millones en su token después de que Trump ganó la elección y luego puso otros US$ 100 millones en la memecoin del presidente. Melania Trump sumó una moneda propia. Los tres tokens se negociaron frenéticamente mientras Trump ascendía al trono, generando cientos de millones de dólares en efectivo.

Luego el presidente agregó un beneficio: una cena en su club de Virginia para los 220 mayores inversores de la memecoin.

donald trump - photo by anadolu:colaborador gettyimages-2263898051
donald trump - photo by anadolu:colaborador gettyimages-2263898051

“Me volví loco”, dice Pinto, que elevó su apuesta a US$ 480.000, destinando cerca del 60% de toda su cartera de inversión a la memecoin. Eso fue suficiente para conseguirle un lugar en la cena, una escena a la vez surrealista y deslucida. Pinto dice que se sintió como una boda, con comida mediocre y mal servicio. “Ni siquiera me dieron gaseosa; todo lo que tuve fue agua”.

Otro asistente recuerda haberle ofrecido un cigarrillo al exjugador de la NBA Lamar Odom, quien atendió una llamada por FaceTime mientras estaban afuera. “¡Estoy con estos chicos cripto!”, le dijo Odom a su interlocutora, Khloe Kardashian.

La memecoin cayó después del evento y nunca se recuperó realmente, perdiendo dos tercios de su valor para fin de año. Fue alrededor de ese momento cuando uno de los amigos de Pinto, que también había asistido a la cena, lo convenció de volverse contra la moneda.

“Esto es algo que a la familia Trump se le ocurrió un poco de la nada”, recuerda Pinto que le dijo su amigo, “y realmente no hay forma de que podamos predecir el futuro de la moneda ni cuáles son sus planes para ella”.

Donald Trump (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons
Donald Trump (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons

Convencido, Pinto se desprendió del 75% de su posición, asegurando pérdidas por alrededor de US$ 250.000. Conservó el resto por si ocurría algo inesperado.

Y algo ocurrió. En abril, Trump organizó otro evento, esta vez en Mar-a-Lago. Los asistentes recibieron bolsas de regalos con tarjetas coleccionables de Trump, estatuillas del presidente llenas de colonia y relojes Trump. “Casi no consigo una porque la gente seguía robándome la mía”, dice Pinto, que recuerda a un asistente yéndose con seis bolsas. “La mía desapareció y después vi una silla vacía, así que yo también agarré una”.

El presidente organizó dos eventos para los tenedores de su memecoin, uno en su campo de golf en Virginia y otro en Mar-a-Lago, en Palm Beach. Los asistentes se fueron con bolsas llenas de baratijas con la marca Trump.

Entre los regalos había botellas de colonia, empaquetadas en estatuillas doradas de Donald Trump que se venden online a US$ 249. “Todavía no la usé”, dice Nick Pinto, que asistió dos veces a eventos de la memecoin. “La tengo como decoración”.

SE PUEDE USAR/ Donald Trump exageró el tamaño de su imperio del golf durante años
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Los relojes de esfera roja se convirtieron en artículos codiciados en el evento de Mar-a-Lago. Online, el presidente vendía otras variedades, incluida una con piezas de la corbata y el traje que usó en su foto policial en la cárcel del condado de Fulton después de ser acusado por crimen organizado y otros cargos en 2023.

Las tarjetas coleccionables de Trump mostraban las palabras que el presidente gritó después de que una bala le rozó la oreja en Butler, Pensilvania: “Fight, Fight, Fight”.

Las gorras rojas MAGA ya son noticia vieja. Los comensales de la memecoin recibieron gorras negras con el presidente, su firma y el nombre de su token, $TRUMP.

“Dije: ‘Ah, dejame comprar algo de esto; nunca se sabe qué puede pasar’”.

Algunos asistentes querían algo más que objetos trumpistas. Antes de la primera cena, Erbil Karaman, cofundador de Huma Finance, aumentó su inversión sabiendo que la Casa Blanca estaba considerando legislación relacionada con stablecoins, criptomonedas atadas al dólar que su empresa usa para ayudar a las personas a mover dinero al exterior. Karaman dice que no hizo lobby en el evento. Dos meses después, aceptó una invitación a la Casa Blanca para la firma de un proyecto de ley.

Donald Trump (Foto por Joe Raedle/Getty Images)
Donald Trump (Foto por Joe Raedle/Getty Images)

Las personas a las que mejor les fue con la memecoin de Trump tendieron a ser las que menos se preocupaban por ella. Morten Christensen, fundador del sitio cripto airdropalert.com, compró la moneda justo después de su lanzamiento y luego la vendió cuando la euforia empezó a apagarse unos días más tarde. Dice que ganó cerca de 30 veces su dinero en la operación. Para asistir a la cena de Trump, compró y shorteó la moneda al mismo tiempo, asegurándose un asiento para el primer evento por unos US$ 1.200 en comisiones y un lugar en el segundo por US$ 500.

“La gente MAGA realmente cree”, dice Christensen. “Yo solo estoy acá por la ganancia. Estoy en algunos chats grupales con creyentes y son muy buenos ignorando hechos o datos. … En cierto modo me dan lástima”.

Incluso Justin Sun ya no finge que las ofertas cripto de Trump son buenas inversiones. En una demanda presentada en abril, alegó que World Liberty lo presionó para aumentar su inversión y luego congeló sus activos cuando se resistió. Sun acusó a World Liberty de defraudarlo y extorsionarlo. World Liberty dijo que tenía derecho a congelar los tokens de Sun y contrademandó por difamación. Sun también sostiene que, después de que World Liberty enviara tanto dinero a Trump y a otros insiders, el emprendimiento comenzó a tomar préstamos riesgosos. El hombre que, más que cualquier otro que no se apellide Trump, vendió el proyecto a las masas ahora lo describe como “al borde del colapso”.

Cómo una insurrección en el Capitolio derivó en una recaudación de capital

Seguidores de Trump irrumpen en el edificio del Capitolio de Estados Unidos. Twitter expulsa a Trump, dándole una historia para vender. Amazon deja de ofrecer alojamiento web a Parler, una red social de derecha, creando un vacío en el mercado.

Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Shealeah Craighead, Public domain, via Wikimedia Commons)
Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Shealeah Craighead, Public domain, via Wikimedia Commons)

Una semana después de dejar el cargo, Trump se reúne con dos exconcursantes de The Apprentice en Mar-a-Lago para hablar sobre la creación de un imperio de medios y tecnología.

El presidente presenta Trump Media and Technology Group, una empresa de redes sociales que apunta a crear un ecosistema online favorable a Trump, comenzando con un clon de Twitter llamado Truth Social.

Las acciones de Digital World, la compañía de adquisición con propósito especial que planea llevar a Trump Media a cotizar en bolsa, alcanzan un máximo histórico de US$ 175, lo que implica que el emprendimiento apenas existente de Trump vale más de US$ 25.000 millones.

Después de años de demoras, Trump Media finalmente se fusiona con Digital World y se convierte en una compañía que cotiza en bolsa. Las acciones suben 59% al día siguiente.

En la recta final de su campaña presidencial, Trump hace un anuncio: “Prometí hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande, esta vez con cripto”, escribe en Truth Social. “#WorldLibertyFi planea ayudar a hacer de Estados Unidos la capital cripto del mundo”. El proyecto tiene dificultades para ganar tracción.

Trump derrota a Kamala Harris y se convierte en el primer presidente en ganar mandatos no consecutivos desde Grover Cleveland en 1892.

Donald Trump (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)
Donald Trump (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)

El multimillonario cripto Justin Sun, enfrentando cargos de la Comisión de Bolsa y Valores, compra US$ 30 millones en tokens de World Liberty, energizando el proyecto, que finalmente entrega más de US$ 800 millones a Trump.

Tres días antes de su investidura, Trump lanza una memecoin. La letra chica advierte a los compradores que no está pensada como una inversión. Los seguidores del presidente se amontonan de todos modos, desatando una fiebre comercial que finalmente le aporta más de US$ 600 millones al presidente.

Melania Trump anuncia una memecoin propia, parte de un esfuerzo más amplio por mejorar su balance personal. Una declaración financiera sugiere que el token, que cayó 99% desde su máximo, le aporta US$ 6 millones a la primera dama.

American Bitcoin revela planes para fusionarse con una SPAC. Los inversores devoran acciones, impulsando el precio 448%. Desde entonces cayó 96%.

Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Gage Skidmore de Peoria, Arizona, Estados Unidos de América, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons)
Donald Trump - SE PUEDE USAR - (Foto: Gage Skidmore de Peoria, Arizona, Estados Unidos de América, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons)

A medida que los creyentes se convierten en escépticos, los Trump están moviendo activos de maneras reveladoras.

World Liberty, que se presentó como un vehículo para alterar las finanzas tradicionales, le entregó alrededor de US$ 850 millones a Trump, quien desde entonces acumuló el activo menos exótico de las finanzas: bonos municipales. Trump Media, mientras tanto, se convirtió menos en una empresa de redes sociales que en un tesoro de bitcoin. Recaudó US$ 2.400 millones mediante acciones y deuda cuando sus acciones estaban en alza y luego colocó esos fondos en la criptomoneda cerca de su pico.

Eso borró alrededor de US$ 1.000 millones de capital de los accionistas. También le dio a la empresa un activo que parece ser más duradero que Truth Social, la plataforma de “libertad de expresión” que recientemente suspendió a un periodista de Forbes que la usó para contactar accionistas. Para una compañía que promete darle voz a la gente, Trump Media parece tener una visión bastante estrecha de quién debería usar una.

Los primeros hijos Eric Trump y Donald Trump Jr., que gestionan día a día las participaciones de su padre mientras él se desempeña como presidente, adoptaron para sí mismos el manual del viejo. En marzo de 2025, cerraron un acuerdo con una empresa de centros de datos por el 20% de sus máquinas de minería de bitcoin y luego rebautizaron el negocio como American Bitcoin.

Donald Trump
Donald Trump

¿Qué recibió a cambio la empresa de centros de datos? Una multitud de inversores envuelta en un ciclo de euforia ligado a Trump, en el que podía desprenderse de suficientes acciones como para compensar con creces el 20% del capital cedido. Las compañías anunciaron un acuerdo para salir a bolsa mediante una SPAC el 12 de mayo de 2025 y las acciones de la SPAC saltaron 448%.

Ryan Kenney, un cónyuge de militar de 41 años que estudió arquitectura pero ahora pasa gran parte de su tiempo criando a dos hijos, pensó que estaba entrando temprano y barato en American Bitcoin cuando invirtió US$ 60.000 después de que los precios retrocedieran la semana siguiente. El valor de la acción estaba en su ruido, no en los fundamentos. Eso hizo que los gritos de guerra estándar de las acciones meme —“¡Comprá la baja!”, “¡Promediá hacia abajo!”— fueran especialmente peligrosos. Kenney siguió comprando y finalmente elevó su inversión a US$ 98.000. Ahora vale US$ 9.000.

Últimamente estuvo pensando en otros en una situación similar. Y en la escala de sus pérdidas. “Quizás la gente no perdió tanto como yo”, dice, “pero podrían ser cientos de miles de estadounidenses perdiendo cinco mil dólares cada uno”.

Luego está Fistikan, que todavía sueña con aquella casa en Florida. Con sus ahorros evaporados, se conformó con un terreno cubierto de maleza de US$ 18.000, imaginando que podría construir allí. Algún día. La guerra de Irán llevó los precios del diésel por encima de los US$ 6 en el noroeste del Pacífico, donde él transporta cargas, recortando sus ingresos.

Donald Trump (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons
Donald Trump (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons

“Ganaría la misma cantidad de dinero si estuviera dando vuelta hamburguesas”, dice.

Recientemente, con poco efectivo, Fistikan tuvo que vender algo. Podría haber liquidado sus acciones de Trump Media, que todavía parecen sobrecalentadas mientras la empresa pierde cientos de millones de dólares al año y mantiene una capitalización de mercado de más del triple del valor de sus tenencias subyacentes de bitcoin. Pero las inversiones ligadas a Trump no se mueven principalmente por flujos de caja descontados. Se trata más de lealtad y de la esperanza de que otro rally esté apenas a una nueva euforia de distancia.

Así que Fistikan vendió su camioneta F-150.

Ese es el trade Trump en miniatura. El sueño era una casa en Florida cerca del agua. El resultado, por ahora, es un terreno cubierto de maleza, una cuenta de inversión golpeada y apenas el efectivo suficiente para mantenerse a flote.

Leé la nota original en forbes.com

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