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Anne Wojcicki
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Anne Wojcicki
(Photo by Cindy Ord/VF24/Getty Images for Vanity Fair)

De la quiebra a la ciencia abierta: la millonaria reinvención de Anne Wojcicki con 23andMe

Laura Mafud Editora

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Tras perder el control de la compañía que la llevó a Wall Street, la cofundadora de la firma de genómica recuperó la empresa por US$ 305 millones para convertirla en una entidad sin fines de lucro. Los planes detrás de su nuevo modelo.

28 Julio de 2026 05.06

Anne Wojcicki nació el 28 de julio de 1973 en San Mateo, California. Se graduó en biología en la Universidad de Yale en 1996 y, antes de dedicarse a la genómica, trabajó como investigadora y analista de inversiones, de acuerdo con datos de la Enciclopedia Británica.

En 2006 cofundó 23andMe junto a la bióloga Linda Avey (y Paul Cusenza), con la apuesta de que dar a las personas acceso directo a su información genética podía transformar la manera en que la medicina previene —y no solo trata— las enfermedades, según el perfil que Forbes mantiene sobre ella. La compañía, con sede en South San Francisco, se convirtió rápidamente en una de las pioneras del testeo genético directo al consumidor: en 2008, su test de saliva fue elegido por la revista Time como el invento del año, y en 2015 obtuvo la aprobación de la FDA para un test capaz de detectar más de 30 trastornos hereditarios recesivos, entre ellos la fibrosis quística y la anemia falciforme.

Pico de US$ 6.000 millones, hackeo masivo y Capítulo 11: la tormenta perfecta de 23andMe

23andMe llegó a Wall Street en 2021 a través de una fusión con una SPAC patrocinada por el grupo del multimillonario británico Richard Branson, y llegó a valuarse en US$ 6.000 millones, convirtiendo a Wojcicki en billonaria, según el perfil de Forbes. Sin embargo, la acción cayó más de 99% desde su pico y la empresa nunca logró ser rentable.

El golpe más duro llegó en marzo de 2025, cuando 23andMe se acogió al Capítulo 11 de quiebra para iniciar la venta de sus activos, mientras Wojcicki renunciaba a su cargo de CEO con la intención de presentarse como compradora externa, reportó Forbes. Según ese artículo, la compañía aseguró que no habría cambios en cómo protegía los datos de sus clientes durante el proceso, y que cualquier comprador debería cumplir con la legislación vigente sobre el tratamiento de esa información. 

Según el mismo artículo, en 2023 la empresa había sufrido una violación masiva de datos —mediante un ataque de contraseñas reutilizadas— que expuso información genética y de ascendencia de más de un millón de usuarios, incluidos datos no verificados de celebrities como Mark Zuckerberg y Elon Musk; el caso se resolvió con un pago de US$ 30 millones y tres años de monitoreo de seguridad para los afectados.

Anne Wojcicki (Photo by Andrew Harnik/Getty Images)
Anne Wojcicki (Photo by Andrew Harnik/Getty Images)

En su propia entrevista con Forbes, Wojcicki describió ese momento como el más oscuro de su carrera. Contó que la quiebra fue en parte consecuencia de una responsabilidad pendiente derivada del incidente cibernético y que la vivió como una pérdida total de control sobre la empresa que había fundado.

El rescate de US$ 305 millones: ciencia abierta y un nuevo modelo sin fines de lucro

Tras un proceso de venta que generó controversia —incluida una oferta de la farmacéutica Regeneron por los datos genéticos de millones de clientes, que fue frenada por el rechazo de consumidores y de varios estados—, Wojcicki terminó recomprando la compañía en junio de 2026 por US$ 305 millones a través de su vehículo sin fines de lucro TTAM Research, según el perfil de Forbes sobre ella.

Hoy 23andMe opera como un instituto de investigación. En la entrevista, Wojcicki explicó que esa figura elimina buena parte de las tensiones del modelo anterior: la empresa nunca tuvo un modelo basado en publicidad, los usuarios conservan siempre el derecho a borrar sus datos, y la responsabilidad de la organización pasa a estar puesta exclusivamente en la misión y el impacto científico, no en el retorno para accionistas.

Uno de los ejes de la conversación con Forbes fue el potencial de la investigación impulsada por los propios usuarios. Wojcicki citó un estudio reciente publicado en Nature sobre la respuesta a los fármacos GLP-1 (o inyecciones para adelgazar), realizado con casi 28.000 participantes y un modelo de inteligencia artificial, que la compañía pudo desarrollar simplemente enviando encuestas a sus clientes, mucho más rápido que un ensayo clínico tradicional.

Según explicó, más del 90% de los 14 millones de clientes de 23andMe aceptó participar en investigaciones, lo que generó una de las mayores bases de datos genéticos del mundo: cerca de 2,5 millones de personas con alto riesgo genético de Alzheimer y 85.000 sobrevivientes de derrames cerebrales, cifras que —remarcó— superan ampliamente a biobancos de referencia como el del Reino Unido (500.000 personas) o el de Estados Unidos (casi un millón). Con ese respaldo, la compañía busca recaudar US$ 100 millones  en los próximos cuatro años para abrir esa base de datos a investigadores académicos y sin fines de lucro a bajo costo.

Wojcicki también se refirió con entusiasmo a lo que llama los "escapistas": personas con alto riesgo genético de enfermedades como el Alzheimer o la fibrosis quística que, sin embargo, nunca desarrollan la condición, y en cuyo estudio la compañía puso buena parte de sus esperanzas de encontrar nuevas claves de prevención.

Desafiar al paternalismo médico: el legado familiar detrás de la prevención

La agenda filantrópica de Wojcicki también tomó un rumbo personal en el último tiempo. Tras la muerte de su hermana Susan Wojcicki —ex directiva de YouTube—, Anne impulsó la creación de la Susan Wojcicki Foundation, enfocada en transformar la detección temprana del cáncer de pulmón. En la entrevista con Forbes, contó que a su hermana nunca le habían mencionado ese riesgo, pese a que esa enfermedad mata a más personas que los cánceres de mama, próstata y colon combinados.

genoma, ADN (Foto: Pixabay)
 (Foto: Pixabay)

Ese mismo perfil de "advocacy" familiar atraviesa buena parte de su relato: Wojcicki contó a Forbes que su madre, Esther Wojcicki, se convirtió en una defensora incansable de los pacientes tras la muerte de un hermano menor por una sobredosis de aspirinas en la infancia, un episodio que —según dijo— la marcó para siempre en su convicción de que nadie más va a defender los intereses de un paciente si uno mismo no lo hace.

Precisamente Esther Wojcicki, madre de Anne y de Susan, también aparece vinculada a otro proyecto de salud y tecnología que tomó estado público este año: según reportó TechCrunch en abril, Esther se sumó como asesora fundadora de Treehub, un programa de residencia para startups en la intersección de salud e inteligencia artificial impulsado por la inversora Mary Minno, junto al fondo asociado AI Health Fund, desarrollado con investigadores de Stanford. De acuerdo con esa nota, Anne Wojcicki se incorporó a esa iniciativa como socia operativa.

Consultada por Forbes sobre qué supuesto de la medicina actual le gustaría desafiar, Wojcicki apuntó al paternalismo médico: la idea instalada de que el paciente nunca va a cambiar sus hábitos y de que no está en condiciones de comprender su propia información de salud. Su apuesta, dijo, es la contraria: que cada persona tenga la información genética y el apoyo necesarios para modificar su comportamiento y vivir de forma saludable hasta los 100 años.

Con 53 años recién cumplidos, y tras haber transitado en apenas un lustro el ascenso a la bolsa, una violación de datos, la bancarrota y la reinvención de su propia compañía, Wojcicki repite que su verdadero legado no se mide en valuaciones bursátiles, sino en los mensajes de clientes que le escriben para contarle que 23andMe les salvó la vida o los ayudó a encontrar a un familiar perdido.

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