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Niccolò Branca
Negocios

El fenómeno Branca: la estrategia de la dinastía italiana para valer US$ 1.200 millones y expandirse desde Argentina

Chloe Sorvino

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Con una facturación anual de US$ 500 millones y una rentabilidad que supera a sus competidores globales, la sexta generación de la familia Branca acelera su expansión. Por qué Argentina se mantiene como su segundo mercado internacional y el motor de una marca con 180 años de historia.

22 Marzo de 2026 06.00

Este mes se servirán innumerables Aperol spritz, Negronis y martinis espresso en Milán, donde cerca de 100.000 fanáticos olímpicos llegaron en masa a la ciudad del norte de Italia por los Juegos de Invierno de 2026. En ese contexto, la familia detrás del Fernet-Branca, el digestivo con 180 años de historia, aprovechó al máximo su condición de local.

“El buen espectáculo para todo el mundo”, afirma Niccolò Branca, presidente y CEO de Fratelli Branca desde 1999, “es una gran oportunidad”, expresa.

Durante las últimas tres décadas, con la quinta generación de los Branca al mando, las ventas de Fernet-Branca, el amaro —amargo en italiano— que se convirtió en la bebida insignia de la familia milanesa, crecieron de manera sostenida a medida que el negocio ganó terreno en bares y restaurantes de todo el mundo. Hoy, Fratelli Branca factura US$ 500 millones al año y la mayor parte de esos ingresos proviene de las ventas de Fernet-Branca.

La cartera de bebidas espirituosas de la familia Branca ahora incluye el licor espresso Caffè Borghetti, uno de los preferidos por los bartenders para preparar martinis espresso. También suma dos vermuts de la marca Carpano, una grappa, un rosso amaro, un brandy, una sambuca, un vodka y una línea de vinos.

El lema familiar, cuenta Branca, es "No para mí, sino para la próxima generación", una de las razones por las que, según él, el negocio nunca se venderá. "No es fácil mantenerlo generación tras generación", afirma Branca, de 69 años. "Lo tenemos muy claro: esto es mucho más importante que nosotros. Tenemos una visión a largo plazo", sostiene.

Forbes estima que el negocio vale alrededor de US$ 1.200 millones, lo que equivale a unas 2,5 veces sus ingresos anuales. Esa es la misma relación a la que cotiza el fabricante de uno de los principales competidores de la compañía, el Grupo Campari, que registra ventas por US$ 3.000 millones al año y produce marcas como Campari, Aperol y Grand Marnier, entre otras bebidas espirituosas.

En la actualidad, ocho integrantes de la familia Branca poseen el 100% de la empresa, y Niccolò concentra la mayor participación. El holding familiar, según datos del Registro Mercantil Italiano, informó en 2024 un beneficio neto del 13%, frente al margen del 6% que exhibió Campari. Además, registró una deuda de apenas US$ 1,8 millones y activos totales valuados en unos US$ 800 millones. Branca atribuye esa rentabilidad a la vigencia cultural de la marca y a su fuerte identidad histórica. Según explicó, esas características suelen sostener mejor los márgenes que las propuestas más masivas, sobre todo en períodos de menor consumo.

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Apostando por el amaro: Si bien el sector experimentó un auge, Niccolò Branca sabe que, al igual que en los Juegos Olímpicos, el éxito no está garantizado. “Donde hay peligro”, afirma, “nace la oportunidad”.

Cerca del 90% de los ingresos totales proviene de fuera de Italia, un dato que ubica a Branca entre las compañías italianas con mayor facturación en el exterior. Para el empresario, esa cifra funciona como “prueba de una competitividad construida con paciencia a lo largo del tiempo mediante la inversión directa y una presencia internacional sostenida”.

Ese perfil internacional también expone al negocio a los aranceles de Estados Unidos. Según explicó Branca, esas medidas “se sienten en múltiples dimensiones, no solo a través de aumentos de costos directos, sino también a través de una mayor complejidad operativa, presión sobre los márgenes y una mayor incertidumbre en la planificación industrial y comercial”.

El sector estadounidense de amaros mueve ventas por US$ 2.800 millones al año, según el Consejo de Bebidas Destiladas de Estados Unidos. Dentro de ese mercado, el fernet sostuvo un crecimiento constante. De acuerdo con la consultora IWSR, la tasa de crecimiento anual compuesta de esta categoría en los últimos cinco años fue del 4%, incluso en un contexto de contracción de la industria de bebidas alcohólicas por la caída del consumo a nivel global. Humphrey Serjeantson, director de investigación de IWSR para Europa Occidental, señaló que los aperitivos y amaros figuran entre las tres categorías que más avanzaron en el último lustro. Parte de ese impulso, explicó, se vincula con la cultura de los cócteles, que amplió el interés por los amargos mucho más allá del clásico trago de sobremesa.

“El aperitivo se convirtió en la ocasión especial”, dice Serjeantson. “Y cuando hay una crisis, la gente es más cuidadosa y se aferra a las marcas que conoce”, agrega.

Branca define estas tendencias a favor del amaro como "un poderoso impulsor de valor". De todos modos, el negocio de las bebidas espirituosas atraviesa una etapa inestable. Frente a ese escenario, el empresario asegura que su estrategia para atravesar la tormenta se resume en "mantener la mente abierta" y entender que, al igual que en los Juegos Olímpicos, "donde hay peligro, nace la oportunidad".

Cuando Branca reemplazó a su padre, Pierluigi, en 1999, ya acumulaba décadas dentro del negocio familiar, fundado en Milán en 1845 por su tatarabuelo, Bernardino Branca. Hasta ese momento, la compañía no se había expandido demasiado más allá de su clásico fernet, que en sus orígenes se utilizó como digestivo medicinal. En la década de 1960, la firma lanzó una versión con menta de su licor insignia, Brancamenta. Más tarde, en los años 80, la destilería adquirió la empresa de grappa Candolini, en un movimiento que marcó uno de los primeros pasos de diversificación del grupo.

Branca puso el foco de inmediato en el negocio de exportación. En ese momento, Fernet-Branca ya se comercializaba en 162 países, aunque con una distribución limitada. El empresario decidió ampliar con fuerza esa red, sobre todo en Estados Unidos, donde la marca se vendía desde antes de la Ley Seca. Poco después, la facturación anual superó los US$ 100 millones. En 2001, avanzó con la compra de dos marcas clave: Carpano, elaboradora de los vermuts Punt e Mes y Antica Formula, y Caffè Borghetti, el licor a base de espresso inspirado en una receta de 1860. A partir de esas adquisiciones, el grupo impulsó nuevas líneas como Candolini Grappa Riserva y Sambuca Borghetti, con el objetivo de fortalecer su presencia en distintas categorías.

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Generation Next: “Una de las ventajas de trabajar para una empresa de seis generaciones”, afirma Edoardo Branca, “es que a veces no es necesario reinventar la rueda”.‎

La sexta generación ya ocupa un lugar en la empresa y se prepara para tomar la posta. Edoardo, el hijo de 43 años de Branca, arrancó como gerente de exportaciones en 2009. En 2019 se mudó a Nueva York para asumir como vicepresidente de expansión en Estados Unidos y, hace tres años, quedó al frente de la nueva división de distribución, Branca USA, como director general.

En paralelo al crecimiento de las ventas en el mercado estadounidense durante el último lustro, la sexta generación retomó los avisos clásicos de Fernet-Branca de las décadas de 1950 y 1960. “Una de las ventajas de trabajar para una empresa de seis generaciones es que a veces no es necesario reinventar la rueda. Hay cosas hermosas que podemos aprovechar. Ese es uno de nuestros puntos fuertes”, expresa.

La producción de bebidas espirituosas sin alcohol o con bajo contenido alcohólico aparece como uno de los próximos pasos en la hoja de ruta del grupo. La familia también analiza ampliar la capacidad productiva con otra planta en Europa o, incluso, en Asia. Hoy, la marca elabora sus bebidas fuera de Milán y también en Argentina, donde la mezcla de Fernet con Coca-Cola alcanzó tal popularidad que el país se convirtió en el segundo mercado internacional más grande de digestivos, según IWSR. Por eso, Branca recibió a los integrantes de la delegación olímpica argentina en la histórica sede de la compañía en Milán y en el Museo Branca antes del inicio de los Juegos Olímpicos de 2026.

Al mismo tiempo, la familia prepara a la séptima generación para cuando llegue su turno. Branca aseguró que espera que la empresa siga en manos familiares al menos durante dos generaciones más. "A veces hay egoísmo. A veces hay discusión. Pero lo importante es que es posible encontrar una solución", dice. "Es difícil mantener la armonía. La clave está en mantener la dirección del fundador", concluye.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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