En un momento en el que los autos sin conductor empiezan a volverse cada vez más comunes, surge una pregunta lógica: ¿por qué no esperar flotas de barcos autónomos? Esa es, justamente, la visión de Mirai Robotics, una start-up italiana que anunció que levantó US$ 4,2 millones en una ronda de financiamiento presemilla, mientras escala el desarrollo y la comercialización de sistemas marítimos autónomos e inteligentes.
"El océano cumple un papel enorme en la economía global, pero también es un ámbito muy vulnerable", afirmó Luciano Belviso, CEO de Mirai, que fundó la empresa el año pasado junto con Luca Mascaro, actual director de producto y tecnología, y Davide Dattoli, otro de los directores. "Un modelo completamente centrado en las personas tiene dificultades para sostener operaciones continuas, seguras y escalables", completó.
De ahí surge la necesidad de avanzar hacia el transporte marítimo autónomo. Mirai ya desarrolló dos embarcaciones que operan de forma autónoma, junto con un conjunto de soluciones de software, como herramientas avanzadas de percepción y controles remotos, necesarias para manejarlas. Estas tecnologías también podrían incorporarse a las embarcaciones que ya tienen los dueños de barcos.

La empresa ve en el sector de defensa y seguridad a uno de los primeros en adoptar esta tecnología. Por ejemplo, los barcos autónomos podrían servir para monitorear de forma constante las costas y las aguas territoriales, o para vigilar infraestructura económica de alto valor, como cables de telecomunicaciones submarinos o gasoductos y oleoductos bajo el mar.
En Europa, más del 90% del comercio exterior depende de las rutas marítimas y cerca del 95% del tráfico internacional de internet circula a través de cables submarinos, según señaló Mirai.
"El mar es una de las últimas grandes infraestructuras físicas que todavía no están gobernadas por software", agregó Belviso. "La autonomía es la clave para que, por fin, los océanos sean seguros y utilizables, lo que permitirá liberar enormes recursos y enfrentar desafíos críticos en materia de seguridad. Pero debe aplicarse a través de sistemas capaces de operar de forma continua y segura en entornos extremos. Este es un desafío tecnológico e industrial que exige un verdadero enfoque de laboratorio de robótica", expresó.

De hecho, hay varias razones por las que los barcos autónomos tienen sentido. Una de ellas es la seguridad. Las estadísticas de la aseguradora Allianz indican que al menos tres cuartas partes de los accidentes en el mar son consecuencia de errores humanos. Por eso, sacar a las personas de esa ecuación debería reducir la cantidad de incidentes. Otro factor es la falta de talento que enfrenta el sector marítimo global. La encuesta Bimco/ICS Seafarer Workforce Survey señaló que la industria tiene un déficit de 90.000 trabajadores. En ese contexto, una mayor autonomía podría ayudar a cubrir esa brecha.
La necesidad de eficiencia es un tercer factor. Los operadores marítimos enfrentan costos en alza, en especial por el combustible, y también soportan presión para operar de una manera más sustentable, mientras la Organización Marítima Internacional ahora exige fuertes recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero de los barcos. En ese contexto, los barcos autónomos gestionados con mayor precisión mediante tecnología, como software de optimización de rutas impulsado por inteligencia artificial, pueden ayudar a mejorar esa situación.
En este contexto, el mercado global del transporte marítimo autónomo tuvo un valor cercano a los US$ 7,8 mil millones el año pasado, según un estudio de Polaris Market Research. Sin embargo, crece con rapidez. El analista proyectó que el mercado superará los US$ 24 mil millones para 2034, con un crecimiento anual superior al 13%, impulsado por la necesidad de mejorar la seguridad, ganar eficiencia y ampliar la capacidad.

Está claro que Mirai no es el único jugador que desarrolla soluciones de transporte marítimo autónomo. En Noruega, por ejemplo, Vard Group desarrolló el Yara Birkeland, el primer buque portacontenedores autónomo del mundo. Japón y Corea del Sur también llevan adelante pruebas a gran escala con embarcaciones impulsadas por inteligencia artificial.
Sin embargo, Belviso cree que las start-ups en etapa temprana, como Mirai, tienen una ventaja frente a los constructores navales y los ingenieros más establecidos.
"Mientras estas empresas cuentan con un enorme conocimiento en la industria pesada tradicional, la ingeniería naval y la integración de la producción industrial, carecen de una base profunda en inteligencia artificial, sistemas autónomos y robótica", sostuvo Belviso. "Para ellas, adquirir ese conocimiento técnico específico y atraer el talento necesario representa un desafío significativo", advirtió.
Con base en Puglia, un punto estratégico para el Mar Mediterráneo, Mirai cree que puede desarrollar un centro europeo de excelencia en autonomía marina. La empresa ya mantiene conversaciones en etapa inicial por varias licitaciones de peso.
La ronda de financiamiento anunciada hoy sin dudas dará impulso al proyecto. La inversión de US$ 4,2 millones estuvo liderada por Primo Ventures, Techshop y 40Jemz Ventures, con la participación de varios inversores ángeles italianos e internacionales.
"El ámbito marítimo atraviesa un punto de inflexión", señaló Gianluca Dettori, socio de Primo Capital. "Estamos ante una economía enorme que todavía depende de modelos operativos diseñados hace décadas… lo que construye Mirai Robotics no es solo automatización; es la capa de infraestructura fundamental que permitirá que la economía azul escale de manera segura y eficiente", concluyó.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com