Startups: ¿Por qué se dice que estas empresas están experimentando un 'invierno' económico?
Los recursos financieros por parte de los fondos serán menores y más selectivos para las startups. Y es que el flujo de capitales no llega a su fin, pero la economía sí comienza a enfriarse por una temporada indefinida.

Después de haber conocido los tiempos de bonanza de rondas de inversión y valoraciones constantes, que dieron paso al nacimiento de nuevos unicornios en la región, o empresas valuadas en más de US$ 1.000 millones, parece que el 'invierno' de las inversiones llegó para las startups en Latinoamérica.

La inflación, la subida en las tasas de interés, la caída de los índices bursátiles, la disrupción en las cadenas de suministro a nivel global, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y el cansancio general de la economía son solo algunos de los factores que parecen haber formado la tormenta perfecta en el ecosistema de la región, donde el capital de riesgo no acudirá al rescate.

“Nos enfrentamos a una situación global en la que vamos a tener un menor crecimiento. Sin duda, estamos ante una temporada de invierno, que, para algunos sectores, será más cruda. Nos dirigimos a una temporada de menor actividad y menor crecimiento de lo que quizá sea la primavera o el verano”, dice Axel Christensen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina de BlackRock, en entrevista con Forbes.

 

Las primeras “heladas” están marcando el cambio de estación en el mercado de las inversiones. Después de recibir un récord de US$ 15.000 millones en inversión de capital riesgo en 2021, las startups latinoamericanas están viendo cómo los inversionistas se repliegan ante los temores de una recesión.

En el primer trimestre de 2022, los inversionistas vertieron US$ 3.400 millones a lo largo de 15 rondas en startups de la región, lo que supone una reducción del 30% con respecto al cuarto trimestre de 2021, en el que se registraron 35 rondas de inversión, según revelan los datos de Crunchbase. Esta situación ha provocado que las empresas comiencen a replantear su estrategia de negocio.

Las voces de alarma en el ecosistema ya se habían encendido a inicios de mayo pasado, cuando SoftBank alzó la voz para decir que comenzaría a ser “más selectivo” con sus inversiones, que en los últimos años tuvieron un papel protagónico en la región latinoamericana. Masayoshi Son, presidente y ceo del fondo de inversión japonés dijo que ese movimiento respondía a la pérdida de US$ 27.700 millones en las inversiones realizadas por su fondo, Vision, en el año fiscal que recién había finalizado en ese entonces.

Solo una semana más tarde, Y Combinator, aceleradora de startups tecnológicas (que ha acogido el lanzamiento de más de 3.000 empresas, entre ellas Stripe, Airbnb y Rappi), advirtió a sus emprendedores a fin de “prepararse para lo peor”, señalando el duro camino que pueden recorrer a medida que la economía se ralentiza y la búsqueda de financiación se hace más difícil. “Nadie puede predecir lo mal que se pondrá la economía, pero las cosas no pintan bien”, dijo la compañía en una carta dirigida a los fundadores dentro de su portafolio. “Lo más seguro es planificar para lo peor”.

 

De acuerdo con datos de Crunchbase, en abril, el financiamiento global de las empresas alcanzó los 160,000 millones de dólares en el primer trimestre de 2022, marcando la primera vez, en un año de récords en que el capital de las startups cayó de un trimestre a otro. En el primer trimestre de 2022, los fondos para las empresas en general aumentaron un 7%, en comparación con el mismo periodo de 2021. Sin embargo, si esta cifra se compara con la del último trimestre del año anterior, supone un descenso del 13%, desde US$184.000 millones.

Con este telón de fondo, era solo cuestión de tiempo que las startups se pusieran manos a la obra para mitigar el golpe. Los primeros pasos en esa dirección se han manifestado con despidos en las empresas. Unicornios como Bitso han sido de los primeros en registrar despidos de personal, mientras que otras startups han dejado en suspenso las contrataciones.

“Ahora que las empresas se están dando cuenta de que no van a poder levantar las rondas que levantaron en el último par de años, lo que están haciendo, entonces, es contratar menos y recortar el personal que tenían, porque, en ocasiones, sobrecontrataron. No es que no puedan volver a recaudar fondos, solo que no lo harán a las valuaciones de antes, que son múltiplos de sus ingresos combinados con su porcentaje de crecimiento”, dice Freddy Vega, cofundador y ceo de la edtech colombiana Platzi.

Klar, fintech mexicana fundada en 2018, considera que las startups más paranoicas son aquellas que sobrevivirán a este contexto. De acuerdo con Stefan Möller, su cofundador y ceo, en los últimos 18 meses en los que las startups en América Latina vivieron una fiesta de liquidez y valorizaciones, ellos optaron por no sobrecontratar personal. “Nosotros nunca contratamos como si esta fiesta fuera a durar cinco años; siempre consideramos que era un pequeño lapso en un maratón muy largo. Por eso, no nos da nerviosismo. A nosotros la resaca no nos pega: nos portamos bien, siempre supimos que iba a acabarse la fiesta y nos fuimos a dormir temprano para levantarnos con todo al día siguiente”, dice el emprendedor en entrevista.

 

“El costo de Klar de servir una cuenta es de un vigésimo de lo que le cuesta a un banco. Si hubiéramos incrementado nuestra base de empleados como si no hubiera mañana, ese ratio sería muy diferente. Venimos de una base muy ligera. Siempre ha sido nuestra filosofía operar de manera muy ágil y delgada e invertir donde más palanca hay para el negocio, que sigue siendo en tecnología; nunca nos inflamos demasiado y, por ende, no tenemos que hacer correcciones”, cuenta Möller.
 

La tormenta perfecta


Hoy, el temor a la recesión está en la mente de casi todos en el sector de las startups, pues las señales de alarma que han surgido dentro del ecosistema han sido alimentadas por componentes externos de la economía local e internacional.

“Los mercados de valores están empezando a tener correcciones significativas. Un índice bursátil es un indicador adelantado de la economía. El hecho de que hoy estemos en un bear market, que significa que este registro ha caído más de 20%, ya augura que nos estamos enfrentando a correcciones importantes en las economías”, explica Edgar Arenas, gerente comercial de Operadora de Fondos de Inversión Mexicana.

En un intento por controlar la inflación, a mediados de junio la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) mexicana anunció la mayor subida en las tasas de interés desde 1994 a un rango entre 1,5% y 1,75%. Según las previsiones de la institución, las tasas de interés alcanzarán el 3,4% a finales de año, una medida que afecta a las empresas estadounidenses a través de un mayor costo de los préstamos, y que eventualmente también afecta a las economías dependientes de ella, como México.

 

“En Estados Unidos, las tasas de interés tan bajas permitidas por la Reserva Federal hacían que en vez de poner su dinero en préstamos que iban a retornar porcentajes pequeños a lo largo de los años, los inversionistas se enfocaran en donde las tasas de crecimiento eran mucho más altas aunque el riesgo fuera más grande, como lo es invertir en compañías de base tecnológica en capital de riesgo”, explica Vega.

Según el Banco Mundial en su último Informe de Perspectivas Económicas Mundiales, se espera que el crecimiento mundial se reduzca al 2,9% en 2022, frente al 5,7% de 2021. La institución también advirtió que muchos países podrían entrar en recesión a medida que la economía se adentra en un periodo de estanflación. “La guerra en Ucrania, los cierres en China, las interrupciones en la cadena de suministro y el riesgo de estanflación están afectando al crecimiento. Para muchos países, la recesión será difícil de evitar”, dijo en el reporte el presidente del Banco Mundial, David Malpass.
 

Una corrección del mercado


Como en toda crisis, algunos sectores son inevitablemente más vulnerables al aumento de la inflación y, por tanto, enfrentarán situaciones más complicadas que otros de cara al futuro. Para Christensen, las firmas con más probabilidades de sortear mejor el embate de la crisis serán aquellas cuyos modelos de negocio están ligados a las materias primas y por ende dependen en mayor medida del consumo local.

En cambio, el freno se verá para aquellos sectores que dependen del acceso a crédito. “Todo negocio que implique tener que financiar la compra de un bien enfrentará tiempos duros, ya que están muy expuestos a presiones internacionales”, explica el directivo de BlackRock. “Las startups, en su lugar muy particular dentro del mercado, al no generar flujos pero con tecnología novedosa o propuestas disruptivas en diversas industrias, dependen del capital de los inversionistas. Van a atravesar un momento bien complicado porque se van a tardar más en generar flujos”.

 (Pixabay)

Pero los emprendedores no son los únicos que se enfrentarán a tiempos retadores, pues hoy los inversionistas también están preocupados por “cómo van a seguir atrayendo dinero a sus fondos”, cuenta Liliana Reyes, directora general de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap). “Hay una gran oportunidad para que otro tipo de inversionistas locales sean más activos en esta industria; como los corporativos, family offices, ángeles inversionistas e incluso emprendedores que han tenido buenos rendimientos y pueden comenzar a invertir más activamente en otras empresas”.

Reyes admite también que, con los cambios en el mercado, las valuaciones que se les han asignado a algunas startups se pueden ir ajustando. “Pero incluso plantearse estos cuestionamientos es como 'problemas buenos', porque antes ni siquiera había fondos que invirtieron en las empresas. El tener este tipo de conversación ahora es buena señal porque significa que hay mucha inversión y esos ajustes son parte de ir aprendiendo cómo se desarrolla la industria en México y tenemos que aprovechar este momento para que el ecosistema se fortalezca. En las salidas es donde se evaluará si las valuaciones fueron muy altas o no”, explica la directiva.

Pero dentro de las crisis, vienen las oportunidades y el consenso de los expertos es que la tormenta empujará a las startups a un proceso de aprendizaje que las hará impulsar su modelo de negocio y establecer prioridades en su crecimiento. En los próximos meses, el mercado verá consolidarse a las startups que mejor sepan sortear la crisis, pero también dejará en el camino a aquellas incapaces de enfrentar los cambios que acompañan a toda tormenta. “Aquellos que logren sobrellevar el momento actual podrán convertirse eventualmente en empresas muy grandes, que validen esas valuaciones que los llevaron a convertirse en unicornios”, dice Christensen.

Aunque hoy es difícil prever una recuperación rápida, ya que los factores externos dificultan más que nunca las predicciones, el futuro promete ser muy alejado de lo que ocurrió durante la crisis desatada por la COVID-19, donde la economía mundial se congeló, pero mediante la vacuna se superó rápidamente. “En cambio, los procesos de ajuste económico con relación a tipo de interés tardan un poco más. No creo que nos tomen menos de dos a tres años para que empecemos a ver nuevamente brotes verdes que permitan dejar de hablar de un invierno en la economía”, explica Christensen, quien presiente los vientos gélidos en las inversiones.
 

*Publicada en Forbes Perú