La apuesta de Meta por la inteligencia artificial despierta a los grandes fondos
Una jugada de Zuckerberg reconfigura el tablero entre las grandes tecnológicas y plantea una pregunta clave para el mercado.
Una jugada de Zuckerberg reconfigura el tablero entre las grandes tecnológicas y plantea una pregunta clave para el mercado.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
Pasar un electrodoméstico por un espacio estrecho, con ayuda de la inteligencia artificial, puede sonar ridículo. Pero la gente la utiliza cada vez más para toda clase de situaciones.
La cancelación de su presencia en el foro sobre inteligencia artificial organizado por el gobierno del país asiático se produjo en medio de cuestionamientos por su vínculo con Jeffrey Epstein y generó ruido político en un encuentro de alto perfil internacional.
Tres décadas después de empezar con 200 pollos, Francisco Pazmiño lidera una empresa que facturó US$ 40 millones en 2025, con presencia nacional y nuevas apuestas en exportación y camarón. En el tablero del agro ecuatoriano, no juega a ser el más grande, sino el más estratégico.
Mientras laboratorios y millonarios apuestan a extender la vida con tratamientos costosos, crece la brecha entre quienes pueden pagar años extra y quienes apenas acceden a un médico.
¿Porqué configurar una IA para que sea más desagradable y cuestione las ideas puede ayudar a mejorar la toma de decisiones corporativas en la sala de reuniones?
La presión por recuperar inversiones de miles de millones de dólares empuja a las Big Tech hacia la publicidad y el recorte de calidad, arriesgando la utilidad del servicio en favor de los márgenes de beneficio.
Con una comunidad de desarrollo que crece en cantidad y ambición, India encara un momento decisivo: o invierte en quienes sostienen la infraestructura digital o arriesga el futuro de su economía tecnológica. La sustentabilidad dejó de ser un lujo para convertirse en condición de liderazgo.
Mientras los escritores denuncian el uso indebido de sus obras para entrenar modelos, sellos como Penguin Random House, Macmillan y Wiley avanzan con nuevas incorporaciones técnicas para aplicar inteligencia artificial en áreas como el marketing, la logística y la selección de títulos con potencial comercial.
Mientras los fabricantes de chips duplican su valor de mercado y las tecnológicas anuncian inversiones astronómicas, los grandes jugadores del negocio inmobiliario en centros de datos ven caer sus acciones, frenados por reglas que limitan su capacidad de endeudamiento, una red eléctrica colapsada y accionistas reacios al riesgo.
La empresa prueba con avisos en las respuestas de su chatbot para usuarios gratuitos de EE.UU. y del nuevo plan Go. La presión por reducir pérdidas millonarias y sostener su infraestructura tecnológica obliga a buscar ingresos fuera de las suscripciones.
Empresas como Quantum Art, QuEra y PsiQuantum están recibiendo inyecciones de capital sin precedentes para transformar desarrollos experimentales en productos concretos. Los inversores ya no esperan pruebas: quieren resultados, escalabilidad y soluciones listas para clientes reales.
El presidente argentino y el ministro de Desregulación llevaron al influyente medio británico su visión sobre libre competencia, límites al Estado y el rol de la IA como motor de crecimiento. Argumentan que regular para evitar actores dominantes puede frenar la innovación y el desarrollo económico.
El auge de la inteligencia artificial disparó la demanda de almacenamiento, y compañías como Seagate, Western Digital y Micron registraron subas de hasta 850% en sus papeles.
Apple quiere ganar tiempo mientras desarrolla chips y servidores propios, pero todavía depende de tecnología ajena para sostener sus promesas.
La empresa con sede en San Francisco, que ha realizado más de un millón de entrevistas con clientes con sus herramientas de inteligencia artificial automatizadas para ayudar a las grandes empresas a descubrir qué quieren sus usuarios, ahora ha recaudado US$ 69 millones.
Campañas que fueron bajadas de cartel, productos retirados y decisiones que impactaron fuerte en las ventas. Lo que pasó cuando marcas con presupuestos millonarios apostaron mal y tuvieron que recalcular sobre la marcha.
Aunque prometen eficiencia y autonomía, los agentes automatizados chocan con límites concretos cuando se integran al trabajo diario: sin supervisión, reglas ni responsables claros, los errores se multiplican y la confianza se desvanece.