Cada vez más cerca
Si la erupción del Cotopaxi fuera en estos días... ¿sabe qué hacer?, ¿sabe a dónde dirigirse?, ¿sabe si su familia, comunidad o barrio están preparados?... de sus sinceras respuestas depende su actitud presente y futura frente a un riesgo imposible de soslayar.

En las instalaciones del Parque Bicentenario de Quito y con motivo de la Feria Internacional del Libro (Noviembre de 2013) fue lanzada La novela “Cotopaxi: Alerta Roja” del ensayista, guionista y novelista Leonardo Wild. 

 La exposición corrió a cargo  de un “sui generis” panel integrado por el vulcanónologo-profesor universitario Theophilos Toulkiredis- el propio autor Leonardo Wild, el editor del sello LIBRESA y alguien más que no recuerdo.

Leonardo Wild definió a su obra como la primera novela de la categoría  thriller científico  escrita en el Ecuador y entre otras cosas dijo que lo más valioso de ella era brindar abundante información veraz y comprobable  sobre el volcán Cotopaxi y sus antecedentes históricos.  Se esmeró en explicar la cantidad de entrevistas, lecturas e investigaciones que sirvieron como soporte técnico a su narrativa.  Agradeció a  sus asesores que permitieron mantener un riguroso nivel científico a la novela. También y en forma breve se refirió a la trama del libro, a sus personajes y al entorno político que vivía el país al momento de la imaginaria erupción que coincidentemente, como en estos días,  ocurre en vísperas de unas elecciones municipales.

A su turno, el vulcanólogo Toulkeridis utilizando  recursos audiovisuales y tecnológicos, mediante un Modelo, explicó con lujo de detalles lo que sucedía en el interior y el exterior del Cotopaxi.  Reprodujo el estado del magma y sus posibles salidas, ubicó varios escenarios  de acuerdo a la estructura del volcán y fue describiendo la ubicación de los asentamientos humanos distribuidos en las llanuras y estribaciones del coloso.  Las imágenes -todas  con un inmenso realismo - aparecían y se sucedían en la pantalla para comunicarnos con total claridad la magnitud de una inminente tragedia. 

El científico invitado señaló que si bien la novela de Leonardo Wild es una ficción, la actividad del Cotopaxi es absolutamente real  y su comportamiento, motivo constante de teorías de la  vulcanología  planetaria, más cuando se trata de uno de las montañas más peligrosas  del mundo tanto por su cobertura glaciar,  como la cantidad de gente que vive en lugares próximos a sus  flancos o drenajes naturales  y que desde hace tiempo han levantado- sin planificación alguna-  viviendas, talleres, fábricas,  galpones florícolas, carreteras, caminos, puentes hasta centros comerciales como se aprecia en las riberas de los ríos Cutuchi  en la provincia de Cotopaxi y Pita en  el Valle de Los Chillos (Provincia de  Pichincha).

Ese mismo año 2013, el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional publicó un valioso trabajo de la autoría de  Jorge Ordoñez y Pablo Samaniego de la EPN del Ecuador, Patricia Mothes y Steve Schilling del Institute de Reachere pour le Developpement de Francia y el United States Geologycal Survey de EEUU, con el título de “Las potenciales zonas de inundación por lahares en el volcán Cotopaxi”,  documento de carácter científico y técnico,  que en un lenguaje sencillo  detalla, entre otros puntos:  la historia eruptiva del Cotopaxi ,el tamaño del glaciar y las posibles  zonas que podrían ser afectadas por devastadores lahares, que -según el tipo de erupción pueden alcanzar dimensiones apocalípticas - una masa compuesta por hielo derretido del casquete glaciar, lodo, rocas, piedras  y  cuanto escombro este torrente encuentre en su destructivo avance.

Desde la circulación de las dos publicaciones, han transcurrido casi diez años y el Cotopaxi  se ha transformado en el más monitoreado y observado del planeta. Vulcanólogos, geólogos y “entendidos de las ciencias de la tierra” estudian diariamente al volcán: su actividad magmática, sismicidad, cambios morfológicos, emanaciones de vapor, cenizas y gases. Periódicamente  hacen observaciones o mediciones directas con  satélites, drones y aviones especiales así como lecturas o cálculos de monitores estratégicamente ubicados y en cada oportunidad comunican la categórica necesidad de no escatimar ni recursos ni  esfuerzos en una preparación idónea, periódica y actualizada de los cerca de 400.000 pobladores que se verían seriamente involucrados, ante un evento que se sabe cierto y que cada vez está más cerca. 

Si la erupción del Cotopaxi fuera en estos días… ¿sabe qué hacer?, ¿sabe a dónde dirigirse?, ¿sabe si su familia, comunidad o barrio están preparados?... de sus sinceras respuestas depende su actitud presente y futura frente a un riesgo imposible de soslayar. (O)