Cinco lecciones que deja Carapaz a los emprendedores
Lo alcanzado por el campeón ecuatoriano es motivo de alegría, pero también da paso a distintos análisis desde lo deportivo, hasta lo profesional, lo emocional y lo estratégico.

Richard Carapaz acaba de escribir un nuevo capítulo de una carrera deportiva ejemplar. La locomotora del Carchi se proclamó rey de la montaña en el Tour de Francia, un nuevo título a su palmarés deportivo que incluye la conquista del Giro de Italia en 2019, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio, un segundo lugar en el mismo Giro de Italia en 2022, tres etapas ganadas en la Vuelta a España, entre otros.

El deportista carchense se mantiene en la élite del ciclismo mundial y ahora vuelve a emocionar a los ecuatorianos y los amantes del ciclismo, una disciplina deportiva que exige, pienso yo, más disciplina y enfoque que muchos otros deportes.

Veamos lo que significa en distancias el Giro de Italia y el Tour de Francia. Ambas carreras recorren cerca de 3.500 kilómetros, lo que significa que al dividir en las 21 etapas, cada ciclista recorre un promedio de 165 kilómetros diarios. Para poner en perspectiva, ese número es algo más que los 157 kilómetros que separan Quito de Ambato.

Lo hecho por Carapaz es resultado de un proceso de largo, muy largo aliento. También cuenta la capacidad natural que tiene este hijo del Carchi, algo que todo deportista de élite lleva en su ADN y que lo diferencia de los demás. Lo alcanzado por el campeón ecuatoriano es motivo de alegría, pero también da paso a distintos análisis desde lo deportivo, hasta lo profesional, lo emocional y lo estratégico.

Los emprendedores también pueden aprender de lo que hace Richard Carapaz, el rey de la montaña.

El esfuerzo. Cada etapa, cada puerto en el Giro de Italia o en el Tour de Francia se conquista con energía, con arrojo, con esfuerzo. Y mantenerse en la élite deportiva exige una buena dosis extra de este ingrediente que siempre deja resultados en cualquier aspecto de la vida.

Trabajar en silencio. Puede ser la personalidad o una estrategia de competencia, pero Carapaz prefiere el perfil bajo, el trabajo en las sombras, el silencio en lugar de la fanfarria. Esta cualidad le permite quitarse la presión y entrenar enfocado.

Creérsela. Una característica indispensable de quienes saben que son capaces y no temen arriesgarse. Para ganar hay que tener confianza, para lograr un nuevo éxito hay que mirarse al espejo, reconocer errores y virtudes, trabajar en los primeros y potenciar las segundas. Creer para ver.

Confiar en el equipo. Detrás de cada logro de Carapaz existe un equipo atento a todos los detalles logísticos, desde la calibración de la bicicleta, hasta la alimentación adecuada y el descanso necesario. Ya saben el refrán: solo se llega más rápido, juntos se llega más lejos. 

Lanzarse. Todos hemos visto las escapadas de Carapaz, ese momento en que decide dejar el pelotón y sorprender a sus rivales. Son segundos en los que el ecuatoriano entra en modo turbo y en medio de una cuesta que parece infinita apela a toda su energía. Eso también es estrategia bien definida y mejor ejecutada. Es simple: hay que lanzarse. (O)