Cómo piensa un estratega
Cuanto más amplia sea la experiencia acumulada por el estratega, mayor será su capacidad para encontrar analogías útiles e identificar soluciones.

La esencia de la estrategia es la elección. La calidad del razonamiento detrás de esas elecciones es un factor clave para el éxito de la estrategia. Sin embargo, los directivos suelen estar tan inmersos en las ideas, los números y los planes que rara vez se detienen a reflexionar sobre cómo piensan sus decisiones estratégicas. No obstante, el éxito de la estrategia depende en gran medida de la capacidad del líder para gestionar sus propios procesos mentales.

La forma en que los líderes interpretan la realidad es una manifestación de estos procesos. Lo hacen a través de representaciones mentales, simplificaciones de la realidad que les permiten comprender y abordar problemas complejos. Esto se debe a que los seres humanos operamos bajo racionalidad limitada; es decir, no podemos conocer ni procesar toda la información disponible.

Para construir estas representaciones y dar sentido a la realidad, los estrategas recurren a distintos mecanismos de razonamiento. Uno de ellos es la deducción, que consiste en partir de principios económicos y administrativos para interpretar situaciones concretas y anticipar sus consecuencias. La aplicación de estos principios, junto con el acceso a información relevante de la industria, les permite comprender mejor su estructura e identificar posiciones competitivas con potencial para generar una rentabilidad superior.

Otra forma de pensar estratégicamente es mediante la experimentación. En lugar de intentar anticipar completamente el futuro, los estrategas aprenden de los hechos. Es decir, prueban alternativas, observan resultados y ajustan sus decisiones en función de la retroalimentación recibida. Desde esta perspectiva, el descubrimiento de oportunidades también puede provenir de la serendipia. El estratega puede encontrarse con una oportunidad que no estaba buscando, pero contar con la experiencia necesaria para reconocerla y aprovecharla.

Los estrategas también utilizan el razonamiento por analogía. Frente a situaciones desconocidas, suelen apoyarse en experiencias previas en busca de una solución. Una decisión estratégica puede surgir cuando un directivo identifica que la lógica que explica el éxito en una industria también puede aplicarse en otra completamente distinta. Cuanto más amplia sea la experiencia acumulada por el estratega, mayor será su capacidad para encontrar analogías útiles e identificar soluciones.

En la práctica, los estrategas más efectivos no piensan de una sola manera. Combinan principios, experimentación y analogías para mejorar la calidad de sus decisiones estratégicas. (O)