¿Cuál es el apuro de la gente?
Es de miedo. Un álbum del Mundial debe completarse en días y almorzar frente al computador no es un problema, solo significa ser productivo.

Llenar el álbum del Mundial era un ritual, pero ahora es una competencia de velocidad. Resulta que un youtuber argentino completó el álbum en 17 horas y ahora mismo hay un montón de jóvenes en todo el mundo tratando de imitar esa ‘hazaña’ o por lo menos acelerando la compra y e intercambio de cromos para llenar el álbum. ¿Para qué?

Esa es la gran pregunta y el eje de esta reflexión. ¿Por qué la gente, jóvenes y no tan jóvenes, vive tan apurada, tan acelerada, tan ocupada? Y no me refiero solo al álbum del Mundial de Fútbol. ¿Cuál es la gracia? ¿Dónde está el gusto de gastar hasta mil dólares para completar todas las figuritas?

Y los chicos quieren hacer lo mismo, corren y se apuran para tener más y más cromos. Ya no se disfruta el intercambio, tampoco se conversa sobre jugadores, selecciones favoritas y sobre la gloria de salir campeones. La meta es terminar rápido, publicar la foto en redes sociales y pasar a lo siguiente. ¿Para qué?

Hoy la gente empieza el día resolviendo y despachando; apenas abren un ojo ya están con el teléfono en la mano revisando mensajes y respondiendo correos electrónicos. La gente ya no conversa: escucha audios de Whatsapp en velocidad 2x mientras revisa correos y piensa en las reuniones y tareas del día.

Incluso el ocio se volvió una competencia silenciosa. Hay que terminar la serie, leer el libro en formato “ideas clave” y hacer ejercicio viendo tutoriales sobre productividad. Y, nuevamente, publicarlo en alguna red social.

Veamos otros ejemplos del apuro de estos tiempos. En las oficinas, por ejemplo, el fenómeno es todavía más evidente. Muchas personas pasan el día completando tareas una detrás de otra sin detenerse a entender procesos, analizar impactos o siquiera pensar por qué hacen lo que hacen. Es una rutina que engaña; hay responder, entregar, asistir a reuniones y simular avance.

Un estudio publicado en la revista Mobile Media & Communication, publicado en octubre de 2025, analizó a 774 adultos y concluyó que el uso constante de aplicaciones de trabajo, correos y notificaciones incrementa significativamente la sensación de vivir apresurados y de hacer malabares para cumplir las tareas todo el tiempo.

Entonces, no es casualidad que muchas personas sientan agotamiento incluso antes de empezar el día. El cerebro casi nunca descansa, salta de estímulo en estímulo entre pantallas y mensajes, entre reuniones y proyectos. ¿Les pasa? ¿Conocen a alguien que vive así?

Es de miedo. Un álbum del Mundial debe completarse en días y almorzar frente al computador no es un problema, solo significa ser productivo.

Necesitamos una pausa, es urgente tomar aire y sentir el sol y la lluvia. Necesitamos esperar, equivocarse y escuchar el silencio. (O)