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La pandemia ha obligado a los Estados a inyectar dinero en la economía para evitar su colapso. Esto nos conduce a preguntar cuánto dinero hay en el mundo, cómo se produce, quién lo controla y cómo se reparte.

12 Enero de 2022 12.30

La pandemia ha provocado una caída de la actividad económica y reducción del crecimiento económico a nivel mundial.  Muchísimos países intentan la recuperación reactivando la demanda. El sector productivo ha venido clamando por el fin de los confinamientos y de los aforos en centros comerciales, restaurantes y atractivos turísticos; esto sugiere que no se ha dejado de producir sino de vender, lo que ha bajado es el consumo. Aquí entran los gobiernos; cuando baja el ritmo de la economía y no hay consumo, inyectan dinero a los bancos, las empresas y los ciudadanos para evitar el colapso de la economía. 

Estados Unidos ha apoyado a la economía con un 25% de su PIB y Europa ha destinado 700 mil millones de euros. Argentina intenta corregir no solo la economía sino también el desastre electoral con la misma medida: “poniendo platita en el bolsillo”. Un premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, acaba de subir esta medida a la categoría de descubrimiento económico calificando como “el milagro argentino”, a pesar de que es el país que ha tenido la segunda peor devaluación en el mundo, una inflación creciente y huida de capitales a Uruguay. Advierte al Fondo Monetario que exigir medidas de austeridad en Argentina, afectaría negativamente a todos y alejará a otros países del FMI. Argentina se apresta a firmar un acuerdo con el FMI.

Se cae el tabú de la austeridad

El liberalismo tiende a considerar la oferta como la clave en la economía y la izquierda cree que es el consumo; la empresa privada se precia de producir y el Estado se preocupa de la capacidad de consumo, de mejorar así la distribución de la riqueza. Las medidas económicas que recurren a la ayuda estatal para sostener la economía han tumbado un tabú, dice el francés Richard Hiault, y cree que Europa está inclinándose hacia el modelo chino.

Según las previsiones publicadas por el Banco Mundial hace pocos días, habrá un freno pronunciado de la economía debido a recientes amenazas como las variantes del Covid-19, el incremento de la inflación, la inequidad en los ingresos y los desafíos a la seguridad, que pueden ser nefastos para los países en desarrollo y las economías emergentes. El crecimiento del producto interno bruto a nivel mundial bajaría de 5,5% en 2021 a 4,1% en 2022 y 3,2% en 2023. El problema de la desigualdad, la inseguridad y la inestabilidad política se intenta combatir con ayuda gubernamental. Por suerte, parece que dinero hay en el mundo.

¿Cuánto dinero hay en el mundo?

El economista español Ignacio de la Torre se hace esta sugestiva pregunta. Considerando que en occidente ahorramos el 10% de la renta y que el dinero ahorrado durante los siglos es el dinero que hoy en día hay en el mundo, hace los cálculos en billones, es decir, millones de millones.

El mundo genera unos 80 billones de dólares de PIB. Los bonos representan unos 120 billones, de los que 80 son soberanos, 35 corporativos y unos 5 crédito. Las bolsas mundiales valen unos 115 billones, todas las casas del mundo, unos 220, el efectivo en billetes y en bancos, unos 65, el inmobiliario terciario (hoteles, oficinas...) unos 30, el oro, 10, los activos "privados" unos 10 y los "criptoactivos" menos de 3. Por lo tanto, el patrimonio total asciende a unos 570 billones de dólares: siete veces el PIB mundial. ¿Qué tal?, ¿es mucho o es poco? Es mucho, pero también somos muchos, por eso nos toca poco.

El ahorro es lo que ha quedado después de la intervención de los Estados que lo hacen de dos formas, estableciendo impuestos y fijando las tasas de interés. Los Estados controlan el dinero porque controlan su valor. Cuando la deuda es muy alta fijan las tasas por debajo de la inflación para que no se disparen los intereses de la deuda. El dinero ahorrado se concentra de manera muy desigual.

Ahora que los Estados están repartiendo dinero, “imprimiendo” dinero dicen algunos, Ignacio de la Torre se pregunta ¿cuánto dinero quedará? Y responde con una máxima de Confucio que siendo de sentido común cabe esperar que la apliquen los gobiernos: “afirmaba que cuando los mercaderes chinos que comerciaban con la actual Vietnam eran asaltados por ladrones, estos tenían cuidado de no robar toda la mercancía, sino dejar una parte para que el mercader se recuperara y pudiera seguir comerciando y, por lo tanto, atravesando la ruta de los bandidos una y otra vez. Para Confucio, los Estados deberían llevar a cabo una política similar: nunca esquilmar demasiado al mercader”. (O)

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