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Todo cambia y nadie puede detener el cambio en la manera de hablar y expresarse. Los anglicismos de los emprendedores están aquí y seguirán presentes un buen tiempo.

06 Mayo de 2022 12.51

Ya no hay mucho que discutir. El uso de anglicismos en el día a día es inevitable y más todavía en el mundo de los emprendedores, esos soñadores e idealistas que piensan en solucionar grandes problemas y para quienes el 'target' es el mundo entero. 

En su léxico se combinan términos como coaching, coworking, B2B, mentoring, bootstrapping, networking, startup y una larga lista de palabras que pueden resultar extrañas e inentendibles  para algunos, pero que para el ecosistema emprendedor son comunes y necesarias. ¿Por qué? Porque piensan en global; porque se relacionan a diario con otros emprendedores de distintos países;  porque se sienten cómodos hablando así; porque saben que el inglés es un básico (ya no un valor extra) a la hora de crecer y para abrirse mercados y vender sus ideas; porque más de 1.300 millones de personas hablan inglés; y porque definitivamente estamos en un nuevo mundo.

Hablar con un emprendedor que combina el español con el inglés puede ser complicado en un principio, en especial para aquellos que no dominan el idioma nativo de Jeff Bezos. Hace pocas semanas, en una entrevista, la emprendedora con la que hablaba se expresó por lo menos en un 60% con términos del mundo entrepreneur y, siendo honestos, tuve que interrumpir en varias ocasiones la conversación para pedir una explicación de algunas palabras. Mi argumento fue que no deseaba mal entender algunos de sus anglicismos combinados con el castellano.

Ante mi observación, ella reflexionó y reconoció que si bien habla así con frecuencia ante su equipo y sus clientes, en algún momento puede causar confusión con el spanglish.

Aquí saldrán los puristas, aquellos que dicen que por cada palabra en inglés hay dos, tres o más en español y que dicen lo mismo. También aparecerán los defensores del español, lengua de Cervantes, Unamuno, Borges y otros grandes escritores y pensadores. Quien escribe estas líneas también prefiere siempre el español y ya lo he señalado en artículos anteriores.

Pero todo cambia y nadie puede detener el cambio en la manera de hablar y expresarse. El spanglish de los emprendedores está aquí y seguirá presente un buen tiempo, quizás hasta que los bots y la inteligencia artificial digan lo contrario y establezcan nuevos códigos de lenguaje (ojalá esto solo sea una absurda suposición mía). 

Mientras tanto tenemos que adaptarnos, aprender, desaprender y volver a aprender, tal como lo hacen los emprendedores que no quieren caer mal a nadie con sus expresiones anglicismos, sino que simplemente se mueven en un ritmo distinto. No olvidemos que el lenguaje es un ser vivo, un ser en evolución. (O)

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