¿Financiar o resolver el problema?
El apoyo que el Ecuador ha recibido del FMI y del resto de multilaterales es importante y beneficioso pero hay acciones que debe emprender el gobierno que rebasan el acuerdo con los organismos internacionales que fortalecería las finanzas públicas y brindaría sostenibilidad y seguridad a la inversión que es uno de los componentes más débiles de la economía ecuatoriana.

La interrogante planteada puede ser extensiva a muchos ámbitos pero calza perfectamente en el campo de las finanzas públicas. Sin embargo, antes de explorar este sector es útil aterrizar el tema en el ejemplo de una economía familiar, donde un jefe de hogar tiene necesidades varias pero su forma de salir de los aprietos depende de la apertura y facilidad que tenga para encontrar alternativas de financiamiento. Esto significa que no será igual de continuar como sujeto de crédito donde mantenga opciones de encontrar financiamiento de instituciones financieras que no tener acceso a nuevos créditos. Por lo tanto, tener abierto el mercado para poder acceder a préstamos es una alternativa muy distinta a no contar con fuentes de recursos. Esto también implica que no será lo mismo contar con nuevo financiamiento si el origen de la necesidad se la supera o es un problema mas estructural. Si el caso es de una persona que no usa eficientemente sus recursos, no los optimiza o los malgasta, pues el cambio de comportamiento será esencial para que el financiamiento que encuentre le permita no solo superar el momento de falta de fondos sino evitar problemas similares futuros. Si por el contrario, esta persona no corrige su comportamiento y continúa en el descontrol y el exceso de gasto, el crédito que consiga solo “financiará” el problema pero no lo resolverá.

El caso ilustrado es aplicable con las finanzas públicas, pues que el Ecuador haya regresado a los mercados internacionales y tenga acceso a nuevo financiamiento es sin duda un evento positivo para la economía ecuatoriana, pues poder atender problemas derivados de un desequilibrio fiscal es saludable y beneficioso. Si lo que promueve esta acción de regresar a los mercados de capital internacionales fue por la incapacidad de atender la deuda externa privada que estaba por vencerse, honrar la misma le permite al país mantener un mensaje de compromiso y seriedad y, por lo tanto, de poder recibir inversión y financiamiento externo. No obstante, el hecho de atender estas necesidades fiscales no puede separarse de los cambios estructurales que deben aplicarse para que el país no se torne nuevamente adicto a nueva deuda para atender vieja deuda. Será fundamental que las finanzas públicas reciban las reformas de fondo necesarias para que la dependencia de nueva deuda se vaya reduciendo gradualmente.

Lo antes explicado debe ser entendido como lo que realmente corresponde, es decir, que es correcto colegir que regresar a los mercados es positivo para la economía del país pero si el origen de esta necesidad de deuda se origina en un estado sobredimensionado, los correctivos que se apliquen a esta causal es lo fundamental para no repetir errores del pasado y evitar volver a requerir de nuevo financiamiento y capaz en condiciones no tan adecuadas.

En el caso ecuatoriano, el año 2025 registró en el presupuesto del estado un déficit de USD 5.300 millones, atrasos por USD 2.200 millones solo del año anterior y un ritmo de gastos que crecieron al 11% frente al 2024 cuando los ingresos lo hicieron al 2%. Esto determina que se tiene un problema de fondo que debe ser resuelto y que puede circunscribirse a la estructura del propio presupuesto, su magnitud, la calidad del uso que se tenga en el lado del gasto y las opciones de generar mayores ingresos.

El presupuesto del estado el año 2025 destinó USD 28 mil millones al gasto total, donde USD 22.7 mil millones son gasto corriente y USD 5.3 mil millones a gasto de capital, cifra ésta última sobredimensionada porque se registra como gasto de inversión a las transferencias a los gobiernos seccionales cuando el grueso de estos fondos se destina a objetivos distintos al concepto de inversión o de capital. Así mismo, el total de ingresos tributarios que asciende a USD 17.3 mil millones no cubre los gastos corrientes que fueron de USD 22.7 mil millones. Por otro lado, el gasto en nómina representa cerca del 9% del PIB cuando ese mismo rubro hace 20 años representaba el 5% del PIB sin que los servicios públicos como salud, educación o seguridad hayan mejorado en esa proporción. En el lado de los ingresos, podría avanzarse en mejoras de recaudación tributaria que no comprometan la actividad económica y en aumentos de la producción de petróleo, necesidad que sin reformas a la estructura y gestión de Petroecuador será de muy difícil cumplimiento. Estas cifras evidencian que se torna necesario y emergente las reformas que permitan corregir estas distorsiones para que el presupuesto no siga siendo un actor pasivo de la recuperación económica, pues lo que termina en la práctica destinado a inversión pública no supera el 3% del total del presupuesto. Y, lo fundamental, para potenciar el acceso a los mercados internacionales, que la nueva deuda no sea mal utilizada o desperdiciada.

El apoyo que el Ecuador ha recibido del FMI y del resto de multilaterales es importante y beneficioso pero es relevante destacar que es una parte de lo que debe hacerse, hay acciones que debe emprender el gobierno que rebasan el acuerdo con los organismos internacionales que fortalecería las finanzas públicas y, sobre todo, brindaría sostenibilidad y seguridad a la inversión que es uno de los componentes más débiles de la economía ecuatoriana. Se tienen pendientes la reforma a la seguridad social que es un problema institucional y fiscal, la reforma laboral que debe perseverar en modernizar el mercado laboral, la eliminación de restricciones a la libre circulación de capitales como la presencia del ISD, el nivel arancelario que continúa excesivo al menos frente a los vigentes en países vecinos, la necesaria estabilidad tributaria que no conlleve cambios tributarios que alejen a la inversión privada, los avances en materia de seguridad y el requerimiento de contar con una justicia eficiente y autónoma.

El ingreso al mercado internacional de capitales es importante y beneficioso como se ha explicado, pero la necesidad de inversión privada nacional y extranjera probablemente demande otras acciones como las aquí citadas. (O)