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¿Quién protegió a Liam? Una maestra, un distrito, un juez, un congresista, muchas personas que alzaron la voz para cuidarlo.

6 Febrero de 2026 12.38

Seguro recuerdas esta imagen: un agente migratorio sujetando la mochila de Spider-Man de Liam, un niño de cinco años, que con un gorrito de conejo en la cabeza, parecía asustado, paralizado. Confieso que, al ver el titular que acompañaba la fotografía —“Liam Ramos, el niño de 5 años detenido por agentes de ICE, es ecuatoriano”— pensé que no podía ser real. Me negaba a creer que algo así estuviera ocurriendo.

Liam y su padre fueron detenidos en Mineápolis y trasladados a un centro de detención en Texas, como parte de las redadas antimigrantes. La familia había ingresado a Estados Unidos en 2024 como solicitante de asilo.

Las versiones de lo ocurrido son contradictorias. Desde la escuela y el distrito escolar se señaló que el niño fue detenido al llegar a su casa desde la guardería y que fue utilizado como “carnada”: pese a que había un adulto presente, los agentes se lo llevaron. Incluso, según estos testimonios, le pidieron al niño que tocara la puerta para que alguien abriera, utilizando a un menor de cinco años como una trampa. Una maestra tomó la fotografía del traslado de Liam. Esa imagen —la que recorrió el mundo— es difícil de olvidar.

La versión oficial del Estado, en cambio, mencionó que el padre del niño era un inmigrante ilegal y que, al intentar detenerlo, este huyó. Según ICE, el niño fue retenido para evitar que muriera de frío en el exterior. También se escucharon declaraciones oficiales asegurando que ICE está para arrestar “a inmigrantes ilegales peligrosos y delincuentes”.
 Me pregunto —aunque la pregunta resulte absurda— cuán peligroso puede ser un niño de cinco años y un padre que busca un mejor futuro para su familia, porque su país le falló y le adeuda sueños y oportunidades.

Lo que se supo después fue triste. Liam extrañaba su escuela y a sus compañeros. Preguntaba por su mochila y por su gorrito de conejo, que le habían quitado. Su padre contó que el niño no quería comer, que estaba deprimido, apático, mostrando una profunda desilusión.

Finalmente, el sábado pasado, un juez federal de Texas ordenó la liberación de Liam y su padre.

Criminalizar a los migrantes y utilizar a un niño refleja una absoluta deshumanización. “Puedes creer en leyes fronterizas y procesos, pero muy en el fondo sabes que esto no puede ser así; no hay política que justifique causar terror a un niño”, escribía una educadora y escritora estadounidense, Jenna Kutcher.

¿Quién protegió a Liam? Las redes mostraron indignación y empatía. Se criticó al ICE, se rechazó esta política. Pero internamente muchos esperamos un mayor cuestionamiento desde nuestras autoridades, incluso una indignación más visible, esa misma que quizá sentimos todos, pero que no se expresó públicamente.

Este silencio cansa. La política adorna y apacigua aquello que debería gritarse, porque la vida de un niño está siendo violentada, su salud física y mental afectadas.

¿Quién protegió a Liam? Una maestra, un distrito, un juez, un congresista, muchas personas que alzaron la voz para cuidarlo.

Destaco la valentía de la maestra que decidió no callar y confirmó, una vez más, que la escuela sigue siendo un lugar seguro cuando otros espacios fallan. Ahora solo espero que los malos momentos que viven muchos niños —los traumas de verse alejados de sus padres y, peor aún, de verlos encarcelados— puedan evitarse.

Cuando la vida de un niño es alterada de esta manera, solo puedo pensar que aquello que nos hace profundamente humanos está desapareciendo. (O)

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