Lo extravagante y gourmet son el mood de este rooftop
David Paredes Periodista
David Paredes Periodista
Desde que las puertas del ascensor se abren en el piso 10 del edificio Presidente, en el sector de La Pradera, inicia la experiencia de Excéntrico. A través de ventanales gigantes, hay una vista panorámica que impacta y que permite dimensionar el noroccidente y suroriente de Quito. Así se da la bienvenida a quienes están dispuestos a disfrutar de una velada diferente.
Las lámparas en forma de copas cuelgan del techo sobre una de las barras del restaurante y hacen juego con los objetos y detalles en tonos rojos y dorados, que se fusionan en la decoración de interiores. La iluminación está diseñada para dar calidez e intimidad a los ambientes, que se adaptan al estilo de este rooftop.
Abrió sus puertas en julio de 2025 y hasta el cierre de ese año facturó US$ 420.000. Para 2026 proyectan ingresos por más US$ 800.000.
A un costado de este piso 10 se encuentra una escalera con pasamano que conduce al piso 11, que es el segundo ambiente del lugar. Un sintetizador, disfrazado de piano de cola de color rojo intenso, es el epicentro del show de cada noche. Ahí se interpretan ritmos tropicales, pop anglo y latino. La decoración es una mezcla de estilos que se muestra en el mobiliario, la sillonería y los objetos que sorprenden a los visitantes. Sus paredes están decoradas con esculturas de cabezas raras que sobresalen de espejos y los murales pintados por artistas ecuatorianos le dan ritmo y ambiente.
Este restaurante fue concebido como un espacio ideal para reuniones de altos ejecutivos y cierres de negocios importantes, dicen sus fundadores.
La idea de este sitio surgió a finales de 2023. Fredy Díaz y Marco Rosero, dos empresarios con más de 15 años de experiencia en el sector del entretenimiento, recorrieron varias ciudades en búsqueda de referentes: Medellín, Madrid, Ciudad de México y Nueva York. Algunas ideas las aplicaron en Quito. Tomaron un poco de cada ciudad y crearon un concepto que, según ellos, “es único y ecléctico”.
Ambos lo definen como un espacio de alto perfil con entretenimiento que rompe el molde. Se lo diseñó para ofrecer una experiencia completa que tiene gastronomía, coctelería y diversión nocturna.
“Buscábamos innovar en todos los sentidos. Excéntrico tiene ideas de varios locales del exterior, pero matizadas a nuestro entorno. Se diseñó y construyó con manos ecuatorianas”, afirma Díaz.
Los dos socios se conocieron hace más de 20 años. Eran competencia en el negocio de las discotecas. En el 2014 decidieron unir capitales y conocimiento. Se asociaron para crear proyectos de impacto.
“Decidimos unirnos porque vimos que podíamos lograr proyectos más importantes juntos. Uno de los más emblemáticos fue la discoteca Lola, que duró más de cuatro años”, afirma Díaz. Reconoce que en el mercado quiteño tener un centro de entretenimiento por más de dos años es complicado por la variedad de gustos del público.
De esa experiencia nacieron The Box, una discoteca en Cumbayá, y La Bikina, un gastro bar con temática mexicana, donde los comensales pueden disfrutar de la gastronomía y terminar la noche con baile.

Excéntrico es su cuarto proyecto juntos y es diferente a todo lo que emprendieron anteriormente. Es un restaurante rooftop con una oferta permanente de entretenimiento en vivo. La noche está llena de sorpresas. Hay malabaristas y equilibristas que se balancean en un aro que cae desde el techo, directo a la barra principal. El piano invita a los comensales a ser parte del show junto a un elenco artístico variado y para todos los gustos.
"Queremos que durante todo el tiempo que los comensales estén aquí, se lleven una experiencia completa. Desde que entran y se encuentran con la vista y decoración, hasta los tragos, comida, ambiente, música y los shows como las acrobacias. Que cada elemento sea parte de un todo”, afirma Díaz.
Para el proyecto invirtieron US$ 800.000. Con ese dinero realizaron cambios estructurales, adecuaron espacios y llegaron a un acuerdo por siete años con los dueños del edificio.
En el restaurante trabajan 24 colaboradores, entre cocina, servicio, seguridad y DJ. Además, tres elencos musicales que rotan cada noche.
Uno de los principales retos tras la apertura fue comunicar el concepto, pero TikTok se convirtió en una herramienta de marketing, con resultados inmediatos, aseguran. Sueñan con que Excéntrico se convierta en un ícono de Quito, un lugar que el turista quiera visitar como parte de su recorrido por el país.

El menú tiene siete entradas, ocho platos fuertes y tres postres. Fue diseñado por el chef José Rodríguez y su equipo. Su propuesta gastronómica se construyó después de un recorrido por Quito. Visitaron los principales restaurantes de la ciudad, probaron sabores de platillos destacados y tomaron referencias. También identificaron tendencias y decidieron crear platos comerciales, sabrosos y visualmente atractivos.
“No quisimos hacer un menú extenso por el nivel de detalle y técnica que tiene cada plato. Combinamos sabores ecuatorianos con métodos extranjeros. Hacemos comida fusión y alta cocina”, dice Rodríguez.
El concepto del menú se basa en fusionar la comida ecuatoriana con distintas culturas del mundo, y reflejar esto en un solo bocado.
El chef explota la fusión de sabores y técnicas en sus platos, que considera que son únicos y que no se encuentran en otras partes del mundo. Además, destaca el producto ecuatoriano, especialmente las frutas, y las combina con lo salado de cada plato para crear contrastes.
Uno de las principales opciones son unos suaves tortellini de camarón y cerdo al estilo asiático, con salsa de encocado, tierra de coco que da una textura crujiente en cada bocado y un toque de aguacate.
Para el chef es importante que sus platillos se degusten en bocados completos. Eso significa que todos los elementos deben ir en el tenedor o cuchara antes de ser llevados a la boca. “Así se combinan sabores y texturas y se construye una gran propuesta sensorial”, asegura Rodríguez.
Cada plato aprovecha al máximo los ingredientes para evitar el desperdicio. Por ejemplo, de la pesca blanca, que es un plato fuerte, se obtiene también un tiradito para las entradas, de modo que se minimiza la merma. Además, todos los productos son 100 % ecuatorianos.

Detrás de la barra principal está Katherine Romero, quien utiliza ingredientes ancestrales de la Amazonía y combina sabores y texturas en cada cóctel.
Ella define su trabajo como “una coctelería sostenible con enfoque minimalista”, que se traduce en presentaciones limpias, sin mucho elemento decorativo, pero con sabores que son los protagonistas.
Cada bebida está pensada como una experiencia, desde los aromas hasta los sabores y los acompañantes, que van desde jamón serrano, hierbas amazónicas, frutas y flores.
Ella se inspira en la naturaleza y experimenta con elementos como microorganismos y probióticos que ayudan a la digestión o gasifican bebidas de forma natural.
“Tenemos bebidas sin alcohol que también son de autor y a las que incorporamos elementos que las hacen apetecidas y únicas”, afirma Romero.
Una de ellas es Raíces del Valle, preparada con pulpa de ovo, pectina, agua de kéfir, soda de toronja, jarabe de leche y jugo de limón. También desarrolló un Bloody Mary con ingredientes como el ishpingo, una hoja conocida como la canela amazónica. Es una bebida que refresca. También creó cócteles sin alcohol (mocktails) a base de plantas, hierbas y raíces, siguiendo la misma línea sostenible de la cocina.
Un ejemplo es Flor de Colmena, cuyo garnish es un pedazo de colmena de miel de abeja. La idea es que estos mocktails sean naturales, frescos y refrescantes. (I)