La psicóloga e ingeniera comercial que creó una marca de belleza de US$ 200.000
Elizabeth Frías Rivas Periodista
Elizabeth Frías Rivas Periodista
Nelly Flores es una empresaria que decidió hacer una apuesta que pocos se atreven a realizar. Hace 10 años compró 12 productos para pestañas con una tarjeta de crédito con la convicción de que existía un espacio que aún no se desarrollaba en el país.
Una década después, Flores consolidó a su marca especializada en belleza con el nombre de Dabalash y ahora factura US$ 200.000 al año.
La historia de la marca está ligada a la de su fundadora. Flores es Psicóloga clínica, Ingeniera Comercial y cuenta con dos maestrías en Gerencia de Marca y Marketing Digital; estas dos especialidades las obtuvo en la Universidad de Las Américas (UDLA). Sus estudios los hizo convencida de que emprender exige mucho más que una buena idea.
Para Flores, la formación continua es una inversión permanente y se convirtió en una filosofía que marca tanto su desarrollo profesional como el crecimiento de su empresa. “Pienso que una persona tiene que formarse, existen muchos canales que poseen información valiosa y por supuesto la academia también es fundamental”, menciona.
Antes de dedicarse por completo a Dabalash era empleada bajo relación de dependencia. Trabajaba las ocho horas y sus jornadas se extendían al regresar a casa, se concentraba en sus pedidos, respondía mensajes y administraba las redes sociales de la empresa en la que trabajaba. “La disciplina fue tan importante como el capital para una persona que desea ser su propio jefe”, comenta.
Ella sabe que la industria de la belleza evoluciona con el paso del tiempo; antes vendía productos y ahora es un negocio que ofrece experiencias, bienestar y soluciones para cada necesidad. El consumidor actual busca fórmulas respaldadas, ingredientes diferenciados y marcas que transmitan confianza antes incluso de realizar una compra.
De acuerdo con la Asociación Ecuatoriana de Empresas de Productos Cosméticos, de Higiene Doméstica y Absorbentes, el mercado de la belleza y bienestar alcanzó una facturación cercana a US$ 1.575 millones en 2025. Para este año, se prevé que llegue a aproximadamente US$ 1.656 millones y según las proyecciones que supere los US$ 1.900 millones hacia 2030. “Esto se debe a que el consumidor aparte de que cada vez está más informado exige lo mejor y está dispuesto a invertir en cuidado personal”, indica.
Para Flores, el comportamiento del mercado ha cambiado. El cuidado capilar continúa liderando la facturación, seguido por el cuidado de la piel, mientras que, las fragancias registran el mayor ritmo de crecimiento. “Tuve la oportunidad de asistir a una feria en Estambul y ahí el 30 % de los stands eran de perfumes, esto no es tan alejado de nuestra realidad, en Ecuador podemos conseguir este tipo de productos a un dólar”.
El consumidor se mueve más en el mundo digital; por ese canal se informa y educa. Y esto lo entendió Flores, por eso comenta que no hay que dejar de contar con un medio de presentación virtual.
Más que vender un sérum para pestañas, se propuso construir una categoría. El primer reto consistió en convencer al consumidor de que el producto funcionaba. Conocía a su público objetivo que tienen un rango de edad de 18 años, pero el más fuerte son las personas que ya cuentan con un poder adquisitivo. El segundo fue demostrar que su precio representaba una inversión de varios meses de uso y no una compra impulsiva.
Los resultados llegaron gradualmente. Las primeras 278 unidades vendidas durante el primer año se transformaron en un crecimiento sostenido que permitió ampliar el portafolio, fortalecer la distribución y consolidar alianzas comerciales.
Actualmente, Dabalash opera bajo un modelo B2B (Business to business) y B2C (Business to Consumer). Además, trabaja con alrededor de 50 distribuidores y mantiene presencia en cadenas nacionales, farmacias y puntos de venta distribuidos en 11 provincias, incluidas Galápagos.
La emprendedora destina cerca del 10 % de sus ingresos a marketing, combina medios tradicionales con campañas digitales y trabaja junto a creadores de contenido que acercan la experiencia del producto a nuevos consumidores. Para Flores, construir una marca requiere consistencia antes que inmediatez.
Los siguientes pasos para esta empresa de belleza busca fortalecer la recomendación médica, especialmente entre especialistas en estética y fortalecer el mercado masculino ampliando su presencia en nuevos canales de distribución. “Son pasos que busco para consolidar la empresa que nació atendiendo un nicho y hoy compite en una industria cada vez más sofisticada”, comparte.
Esta visión de su fundadora va más allá de las ventas. Cada año, la empresa apoya económicamente y con programas de capacitación a organizaciones sociales, “estoy convencida de que el crecimiento empresarial también implica generar impacto fuera del negocio”, finaliza. (I)