De la liquidez a la innovación, las empresas ecuatorianas redefinen el crecimiento
Julissa Villanueva Periodista
Julissa Villanueva Periodista
El Summit C-Level Guayaquil reunió el pasado miércoles a líderes empresariales, ejecutivos y tomadores de decisiones en el Hotel del Parque, en Samborondón. Allí se analizaron los desafíos y las oportunidades que enfrenta el país en un entorno global. La jornada abrió con una masterclass de Bernardo Orellana, CEO de ANEFI, quien presentó una lectura sobre el momento económico que atraviesa Ecuador y los factores que impulsan su crecimiento.
Uno de los mensajes centrales fue que el país vive una transformación estructural impulsada por el sector privado. “Parece que la economía comienza a mutar. Dejó de depender tanto del sector público y, de alguna forma, el sector privado ha comenzado a suplir ese empuje que antes tenía el Estado”, sostuvo.

Según Orellana, el país acumuló entre US$ 5.000 y US$ 6.000 millones en exceso de liquidez dentro del sistema financiero, resultado de un fuerte ingreso de divisas provenientes de exportaciones, remesas y una mejora en las condiciones fiscales. Este escenario reduce significativamente el costo del dinero y genera un entorno favorable para la inversión y el crecimiento empresarial.
El experto destacó que Ecuador registra por primera vez en décadas un superávit sostenido en su balanza comercial no petrolera, reflejo de una oferta exportable cada vez más diversificada. Productos como camarón, banano, cacao y otros bienes agroindustriales fortalecen la capacidad del país para generar dólares y sostener la actividad económica desde el sector productivo.
Ese dinamismo ya se refleja en indicadores concretos. Las exportaciones crecieron más del 6 %, mientras que la inversión privada avanzó a un ritmo similar. Además, sectores como comercio, manufactura y transporte muestran incrementos de doble dígito en ventas, respaldados por una mayor disponibilidad de crédito y tasas de financiamiento que se encuentran entre las más competitivas de los últimos años.
Para Orellana, el 2026 representa una ventana estratégica para consolidar inversiones, aunque recomendó prudencia al proyectar el actual ciclo de liquidez a largo plazo.
A continuación, en el espacio Uno a Uno, César Moya, gerente comercial Zona Costa de Teojama Comercial, habló sobre cómo una empresa con más de 60 años de trayectoria ha logrado su vigencia en una industria en constante transformación. Durante el diálogo, destacó que la reinvención no implica abandonar la esencia de una organización, sino fortalecerla a través de la disciplina, la planificación y una cultura enfocada en el servicio al cliente.
Moya explicó que uno de los principales aprendizajes de Teojama Comercial ha sido construir una cultura organizacional sólida capaz de adaptarse a los cambios del mercado. En ese contexto, señaló que la planificación estratégica es una herramienta clave para enfrentar escenarios de incertidumbre y mantener el rumbo del negocio. “Es muy importante planificar a corto, mediano y largo plazo. Si en el camino aparece uno que otro obstáculo, obviamente vamos a tener que solventarlo y actualizar la planificación, pero siempre con un camino claro y sin perder el objetivo”, afirmó.

El ejecutivo también resaltó que la diversificación de marcas y líneas de negocio permitió a la compañía enfrentar desafíos recientes en el mercado automotor, para mantener estabilidad operativa. En cuanto al futuro de la industria, destacó el crecimiento sostenido de los vehículos eléctricos e híbridos, aunque considera que la transición tecnológica aún requiere mayor infraestructura en el país.
Asimismo, anticipó que los concesionarios evolucionarán hacia modelos que combinen la experiencia física con herramientas digitales que permitan personalizar y configurar vehículos de forma remota. Para Moya, la clave está en construir relaciones de largo plazo basadas en confianza, respaldo y servicio. “Yo creo que un jefe lidera por la posición que ocupa. Un líder, en cambio, lidera por la confianza y el respeto que logra inspirar en su equipo”.
El encuentro cerró con un panel integrado por Mariuxi Villacrés, vicepresidenta de Novacero; Juan Esteban Jijón, vicepresidente del Segmento Pyme de Produbanco; Johnson Peñafiel, gerente de Ventas Consultivas de Claro Ecuador; Katherin Miño, CEO de Puntonet; y María Paulina Romo, presidenta de Grupo Entregas.
La conversación giró en torno a liderazgo, transformación digital, sostenibilidad y el papel del sector privado en la construcción del futuro del país.
Uno de los puntos eje fue que el crecimiento empresarial ya no depende únicamente de las ventas o la expansión, sino también de la capacidad de desarrollar talento y capacidades digitales.

En ese contexto, Katherin Miño destacó que las inversiones tecnológicas deben responder a una estrategia clara de negocio. “El mercado y el mundo están cambiando y hoy hablamos más de inteligencia artificial que hace dos años. Estamos construyendo un data center, pero un problema es que muchas veces se invierte en tecnología sin regresar a ver la estrategia”.
En la misma línea, Juan Esteban Jijón destacó la importancia de acompañar a las empresas con soluciones financieras, información y una visión de largo plazo que integre factores ambientales, sociales y de gobernanza para que sean organizaciones “future ready”.

La sostenibilidad también ocupó un lugar central en el debate. Mariuxi Villacrés resaltó que detrás de los indicadores financieros existe un propósito que conecta a las empresas con la sociedad. “Los números evidencian el rol del sector privado en la economía del país. Detrás de la empresa hay una estrategia que tiene un propósito. Es importante entender que el crecimiento económico y el cuidado del planeta van de la mano”, afirmó.

La ejecutiva recordó además una de las decisiones más importantes tomadas durante la pandemia, cuando Novacero priorizó la salud de colaboradores y clientes antes que la recuperación de cartera.

Por su parte, Johnson Peñafiel destacó el papel de la conectividad durante la emergencia sanitaria y cómo las soluciones tecnológicas permitieron mantener comunicadas a personas y empresas en momentos de alta incertidumbre. “En la pandemia, las soluciones de comunicación fueron clave. Conectar lugares lejanos fue importante para ayudar en esos momentos”, indicó.
María Paulina Romo sostuvo que las empresas tienen la responsabilidad de generar impacto más allá de sus resultados financieros y llamó a fortalecer la confianza en las capacidades del Ecuador. “Creo muchísimo en ‘creérnosla’. Si somos orgullosamente ecuatorianos y podemos construir buenas cosas, podemos construir marcas y empresas de primer mundo”, expresó.

A esa visión se sumó Jijón, quien recordó el impacto que puede generar cada emprendimiento cuando recibe acompañamiento adecuado. “Cada cliente que acompañamos genera empleo, dinamiza la economía de un cantón o una provincia. Soy un convencido de que el futuro será mejor y creo que los ecuatorianos somos grandiosos”, concluyó. (I)