La startup respaldada por gigantes como NVIDIA, Intel y LG quiere fabricar 100.000 unidades en cuatro años. Sus robots ya trabajan, cocinan, doblan ropa y cargan lavavajillas.
La startup busca automatizar por completo el proceso de fertilización asistida mediante una plataforma que combina robótica y algoritmos propios. El respaldo económico permitirá acelerar los ensayos clínicos y preparar el desembarco comercial, en un mercado que crece al ritmo de la demanda y la inversión en salud reproductiva.
Mientras Estados Unidos lidera en capacidad de cómputo y energía dedicada a inteligencia artificial, China sorprende por la cantidad de centros de datos, aunque con menor rendimiento. Emiratos Árabes y Arabia Saudita se metieron en el podio y dejaron atrás a potencias tradicionales como Alemania y Reino Unido.
El recuerdo del estallido bursátil del 2000 vuelve a rondar Wall Street. Las valuaciones estratosféricas, el entusiasmo desmedido y la concentración en un puñado de papeles tecnológicos hacen sonar las alarmas entre gestores que ya vieron cómo termina esta película.
Los chats que los usuarios creían bajo resguardo quedaron expuestos en buscadores, a pesar de las garantías de la empresa. Entre los diálogos filtrados, había datos laborales, nombres propios e instrucciones internas del equipo técnico.
Apunta a una transformación cultural en las organizaciones, donde la personalización y la autonomía de cada integrante pasan de ser conceptos decorativos a cimientos reales para equipos más creativos, resilientes y capaces de sostener su rendimiento a largo plazo.
OpenAI comenzó a redirigir algunas conversaciones hacia GPT-5 cuando detecta señales de angustia o comentarios perturbadores. La decisión busca ofrecer contención, pero genera dudas sobre privacidad, consentimiento y posibles fallos del sistema.
Una técnica basada en el comportamiento de las dendritas promete reducir el gasto computacional de los modelos actuales sin resignar precisión. Su creador asegura que imitar mejor al cerebro podría hacer más accesible el desarrollo de sistemas avanzados.
El empresario anunció la creación de una unidad dedicada al desarrollo local de infraestructura y aplicaciones basadas en IA. En paralelo, su operadora móvil prepara el terreno para debutar en los mercados con una oferta récord.
Mientras se multiplican los diagnósticos alarmistas sobre el supuesto fracaso de la inteligencia artificial en el ámbito corporativo, una red de usos espontáneos y no oficiales empieza a mostrar señales de cambio profundo. Lo que muchos líderes ignoran no es la tecnología, sino cómo se está usando en la trastienda del trabajo diario.
La expectativa por los resultados del gigante de los chips crece entre operadores que ya dudan de las promesas millonarias en IA. Un tropiezo en los números podría disparar una corrección en todo el sector tecnológico.
Muchas firmas invierten millones en soluciones con inteligencia artificial que nunca superan la etapa de prueba. El MIT analizó más de 300 casos y encontró un patrón: falta de dirección clara, descoordinación interna y obsesión por lo vistoso antes que por lo útil.
Aunque las órdenes sean claras, los sistemas insisten en desviarse. Qué hay detrás de esas respuestas erráticas que desorientan incluso a quienes ya tienen experiencia.
El modelo tradicional de startups entra en su recta final. Con una laptop, conexión estable y la ayuda de inteligencias artificiales, un solo fundador puede construir desde su casa un imperio de escala global. Las piezas ya están sobre la mesa. Lo único que falta es que alguien se anime a mover primero.
Con mayoría de proyectos ligados a la inteligencia artificial, la lista incluye empreas con clientes en defensa, salud, finanzas y entretenimiento. Varias ya firmaron contratos millonarios y cuentan con un historial de crecimiento que despierta expectativas entre los inversores.
El nuevo modelo no solo responde: desliza mensajes ocultos, improvisa poesía técnica y parece entender qué es lo que uno quiere antes de terminar de decirlo. Un ensayo reciente indaga hasta dónde llega su aparente intención y qué dice eso sobre nosotros.
Forjó dos unicornios tecnológicos desde su laboratorio en Berkeley, atrajo inversiones millonarias y trabaja con gigantes como Google y Microsoft, pero sigue priorizando la docencia y la investigación junto a sus estudiantes.
Cuando la inteligencia artificial se convierte en política de Estado para las grandes potencias, lo que está en juego ya no es solo qué tecnologías se usarán, sino qué modelos de negocio, de empleo y de liderazgo serán viables en los próximos años.
Lejos del análisis técnico clásico y de las emociones del trading manual, los más jóvenes apuestan por algoritmos que operan solos, reducen el estrés y ejecutan estrategias con reglas claras.