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El país debe encontrar una ruta de estabilidad económica, social y política por varios años o tal vez varias décadas, para que la señal en los mercados externos mejore de manera significativa y podamos registrar mejores estándares de riesgo país y mayor inversión extranjera.

16 Junio de 2022 09.18

No es simple describir y calificar a una coyuntura donde la incertidumbre sigue presente y aunque se producen buenas noticias, éstas no modifican mayormente el escenario y la intranquilidad sobre el futuro. Utilizando algo de teoría económica podríamos decir que estamos en una situación de “equilibrio inestable”, es decir, una “bola” ubicada en la parte alta de una “U” invertida donde un pequeño movimiento puede dar lugar a un desplome o caída de la bola, es decir, el agravamiento de la coyuntura. Distinto sería encontrarnos en un momento de “equilibrio estable”, caso de una “U”, donde movimientos de la bola dentro de la “U” hace que se recupere la estabilidad en un plazo corto. Otra forma de definir esta realidad es hablar de “calma chicha”, es decir, una paz y tranquilidad que se la percibe temporal y hasta transitoria.

Se habla de la relación inversa entre el precio del petróleo y el riesgo país, vale decir, cada vez que se incrementa el precio del barril de crudo el riesgo país tiende a decrecer. La gran diferencia es que las proporciones son distintas. El precio del petróleo sube de forma significativa y el riesgo país se reduce levemente y a veces ni siquiera presenta cambios. En la actualidad tenemos un precio del barril cercano a los USD 120 y el riesgo país sigue fluctuando entre los 700 y los 800 puntos básicos, nivel que si bien puede ser más cercano al de otros países sigue constituyendo el tercero más alto de la región superado solo por Argentina y Venezuela. Esto significa que, si bien el precio de petróleo es importante para la liquidez fiscal y el cumplimiento de las obligaciones estatales, sobre toda la deuda externa, hay otros factores que impiden que el riesgo país decrezca de forma más significativa. Se pueden citar varios factores pero probablemente uno de ellos es el ambiente político que vive el país, la debilidad de los actores políticos como el gobierno y la Asamblea en concretar acuerdos, la posición extrema de movimientos políticos, los que impiden una lectura internacional del país mejor y un riesgo país más bajo. Sin embargo, hay otros elementos que siguen conspirando para mejorar este indicador, siendo uno de ellos los antecedentes de moratoria que registra el Ecuador y que no lo tienen, por ejemplo, nuestros vecinos Colombia y Perú. El Ecuador en el 2008 y 2009 decretó una moratoria de deuda al haber anunciado el gobierno de la época su decisión de no pagar la deuda para con ello producir un descenso del precio de la deuda externa mantenida en bonos y luego entrar a recomprar a un precio menor. Esas acciones dieron paso a que los acreedores nos “pasen la factura” a lo largo de los años, esto es, fijando altas tasas de interés cuando requerimos de nuevo endeudamiento externo.

La imagen externa del país por estos motivos también se ha expresado en montos de inversión extranjera bajos, siendo en la actualidad equivalentes a menos del 1% del PIB no obstante del pasado, 2003 y 2004, cuando este nivel llegó a 2.5% del PIB con la inversión extranjera atada al proyecto de construcción del oleoducto de crudos pesados, OCP.

El país debe encontrar una ruta de estabilidad económica, social y política por varios años o tal vez varias décadas, para que la señal en los mercados externos mejore de manera significativa y podamos registrar mejores estándares de riesgo país y mayor inversión extranjera. Caso contrario, continuaremos apagando incendios, cada gobierno le echará la culpa de todos los males al anterior, grupos minoritarios continuarán alterando la paz social y el país no podrá insertarse en una ruta de bienestar y progreso. (O)

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