¿El metaverso en un átomo?
Una historia emocionante y también atemorizante, en la cual se mezclan cuentos fantásticos para niños del presente, con sueños del futuro, identidades confusas entre avatares y quienes están atrás de ellos. En definitiva, ciencia ficción pura, que como en muchos otros casos, parece que va camino a ser una realidad.

En declaraciones recientes Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, explicaba que su compañía trabaja en la creación de su propio “metaverso”, esto es, un entorno donde los humanos podrán interactuar mediante avatares en un ciberespacio donde no existen limitaciones físicas o económicas. La propuesta es ambiciosa y pretende convertirse en el internet del futuro. Los que se conoce hasta ahora es que se trata de un mundo en el que se podrá jugar, ir de compras, ir a conciertos, relacionarse, hacer negocios, estudiar o trabajar, inmersos en la realidad virtual mediante un casco y gafas de alta tecnología.   

La idea de un metaverso y la existencia de este mundo paralelo ha sido ya antes planteada por varios escritores.  En 1992 el estadounidense Neal Stephenson lo describe en la novela Snow Crash, y más recientemente la película Ready Player One producida por Steven Spielberg, una adaptación de la novela de Ernest Cline de 2011, relata la vida de un adolescente que elude diariamente su vida física en un barrio marginal de Oklahoma City gracias a una plataforma llamada Oasis, un universo virtual completo, conformado por planetas, ciudades, calles, laberintos, museos, escuelas, campos de batalla, centros de diversión y negocios. Una historia emocionante y también atemorizante, en la cual se mezclan cuentos fantásticos para niños del presente, con sueños del futuro, identidades confusas  entre avatares y quienes están atrás de ellos. En definitiva, ciencia ficción pura, que como en muchos otros casos, parece que va camino a ser una realidad.   

La posible existencia de este metaverso genera ya varios debates desde el punto de vista social, psicológico, económico y legal, entre otros. Como un ejemplo, desde la perspectiva jurídica aparecen dudas sobre cómo se podría llevar a cabo un modelo de negocios de esta naturaleza y los posibles conflictos en todos los ámbitos. Empezando por la jurisdicción y competencia para resolver casos en este nuevo mundo, el uso de datos de los usuarios, cambios en la propiedad intelectual o la legitimidad de las transacciones que ahí se lleven a cabo y sus repercusiones tributarias. Con esta gran cantidad de preguntas sin respuesta solo en este campo, parecería ser que será necesario una regulación específica a varios niveles para el metaverso, con el fin de evitar el desorden que se presentó en el comienzo del Internet y de las redes sociales. 

Desde otro enfoque, si seguimos la trama del libro Ready Player One, el nuevo metaverso podría convertirse en un mundo tan real o más real que el mundo corporal. Podemos fácilmente imaginar niños y adolescentes atendiendo a sus colegios sentados desde su casa con un casco y gafas y conectados a una consola de forma permanente. Algo no tan alejado de la realidad una vez visto lo sucedido en la pandemia. Millones de seres humanos por otro lado, generando relaciones sociales y conexiones personales en un mundo paralelo que podría ser absolutamente ilusorio. Dejando huellas y llevando cargas emocionales que se las esconde detrás de la tecnología. En definitiva, un cúmulo de cambios que pueden afectar aun más el estado energético de quienes vivimos en este planeta. Es por ello importante comprender lo que estos cambios implican y procesarlos, pues resultaría arriesgado dar un salto al vacío, sin al menos mirar lo que puede estar en el fondo. 

La idea de este nuevo mundo me trae a la mente un fantástico libro del Dalai Lama llamado: El Universo en un Solo Átomo.  El Dalai Lama nos ofrece su punto de vista sobre los grandes avances de la ciencia y sus coincidencias con la doctrina budista, así como también los puntos de discrepancia. El Universo en un Solo Átomo nos explica que la ciencia y el budismo pueden “iluminarse mutuamente para reorientar un conocimiento cada vez más profundo de la realidad”. Desde una mirada inquieta respecto de la ciencia, su autor desarrolla el concepto de que el universo tiene un funcionamiento ordenado y de alguna manera perfecta, lo cual se replica dentro de cada átomo y que cada parte de él esta íntimamente conectado con las demás cosas del universo.  

Las enseñanzas budistas contienen la idea de la existencia de varios sistemas cósmicos: “Infinitamente más que los granos de arena del río Ganges” señala uno de sus textos antiguos. Sin embargo, no se si podían prever la aparición de un mundo como el que la tecnología nos presenta en un futuro cercano y si podrá seguir existiendo esa conexión entre los que actúen en él y cada una de sus partes. Solo el tiempo dirá si podremos sostener más adelante el concepto del Dalai Lama sobre el universo conocido y podamos decir sobre el que viene: “El Metaverso en Solo un Átomo”. (O)