La nueva economía
Si el Ecuador no avanza en fortalecer la economía, si no aplica reformas estructurales, si no ofrece mayor institucionalidad y no consolida su democracia, el futuro puede ser más amenazante de lo que podemos anticipar.

La electrificación en el mundo tardó varios años en extenderse, tiempo después la computación demandó un menor número de años en usarse como un importante instrumento de trabajo, llegó luego el internet y su adopción en el planeta se instauró en relativamente poco tiempo y hace apenas una década, probablemente menos, nació la inteligencia artificial cruzando países y regiones con una cobertura actual a nivel mundial. Ahora aparece la robótica que unida al internet nos plantea un nuevo mundo y una nueva economía. La IA reorganiza cómo se produce siendo un proceso crítico que demanda capacidad institucional para absorber esa tecnología. Esta tecnología deja de ser un instrumento digital pasando a ser un factor trascendental en la función de producción de la economía. No obstante, su potencia y eficiencia de uso requiere una gran capacidad energética y equipamiento adecuado donde las empresas tecnológicamente mejor dotadas podrán distanciarse de aquellas pequeñas, medianas o grandes que se han alejado de la dinámica de este mundo repleto de nueva tecnología.

Este proceso generará presiones de toda naturaleza como aquel que hace relación al mercado laboral, pues la automatización presionará los salarios y demandará mano de obra cada vez más calificada. Esto significará sin duda grandes distancias entre trabajadores técnicamente calificados y aquellos menos preparados, provocando con ello abismales distancias en salarios, más inequidad laboral y eventuales secuelas en materia de empleo. En países menos desarrollados con mayor concentración de mercados la diferencia de adaptación entre empresas será mayor, así como entre países con mayores diferencias en el uso de la tecnología. Estas probables nuevas realidades demandarán que las políticas públicas se ajusten a esa nueva economía ante lo cual necesariamente tendrán que actuar. ¿Cómo actuarán en materia laboral? Si uno de los objetivos de la política económica es promover mayores niveles de empleo y menor informalidad, ¿cómo enfrentar riesgos de mayores niveles de desempleo y subempleo? Si el nivel salarial genera mayores distancias por una demanda creciente de trabajo más calificado, ¿cómo administrar las mayores desigualdades salariales entre trabajadores más y menos calificados? Probablemente la transición a una economía más tecnologizada exija el fortalecimiento del sistema tributario y el gasto social así como la coordinación de la doctrina internacional impositiva en lo que podrían llamarse los impuestos laborales.

La convergencia entre la IA y la robótica es una suerte de dos revoluciones que convergen, pues mientras la IA automatiza el trabajo cognitivo y la robótica el trabajo físico, el proceso de fusión ocurre cuando el robot incorpora IA ya no solo ejecutando tareas sino interpretando y analizando el entorno. Esta convergencia sustituye, complementa o cambia la ecuación de empleo pues puede reemplazar o apoyar las tareas intelectuales y físicas, elevando con ello la productividad pero también redistribuyendo los ingresos y el empleo. Con ello surge una pregunta de fondo que significa, ¿cuánta producción adicional se puede generar con las mismas personas o inclusive con menos trabajadores? El uso de la IA se ha extendido en países miembros de la OCDE de 8.7% el 2023 a 14.2% el 2024 y 20.2% el 2025 mientras el stock de robots asciende a 4.66 millones y USD 16.700 millones en instalaciones. 

Las empresas grandes de países miembros de la OCDE que ya usan IA representan el 52% del total y aquellas con al menos una función de IA ya representan el 88%.

La productividad y el impacto combinado de IA y de la robótica generaría un menor número de horas de trabajo con menos errores, la magnitud del desperdicio sería menor, los inventarios no necesitarían ser muy grandes, el tiempo administrativo se reduciría con menores costos, se produciría un menor uso de insumos y se abrirían nuevas oportunidades para producir nuevos productos y servicios.

Una economía produce en relación a los factores de producción que, aplicando la teoría económica, son fundamentalmente el trabajo y el capital. Esto quiere decir que a mayor trabajo y/o capital mayor es la producción. Esta relación se representa con la función Cobb Douglas, nombre atado a un matemático (Cobb) y un economista (Douglas) que le dieron respaldo empírico a esta relación a inicios del siglo anterior. Si a esta ecuación entre la producción y los factores productivos le incorporamos el impacto de la tecnología de IA y robótica, el efecto en la producción sería mucho mayor, es decir, con el mismo nivel del factor trabajo y del factor capital, la producción podría expandirse de manera significativa. No solamente se puede generar lo que se llaman rendimientos crecientes de escala sino que la productividad de cada factor productivo, lo que se conoce como la elasticidad del trabajo y del capital, podrían ser muy superiores. Para ponerlo en sencillo, una empresa tradicional con 100 trabajadores y maquinaria que produce 10.000 unidades ahora con IA y robótica podrá producir 15.000 unidades pero con 50 trabajadores y robots. La producción podría aumentar de forma exponencial con menor personal.

Lo anotado implica que la inversión en la economía no solo es en términos de magnitud, cuánto se invierte, sino la productividad de esa inversión. No obstante, en países menos desarrollados, persisten limitaciones como la dotación tecnológica, la capacidad energética, el nivel educacional, la infraestructura y la institucionalidad. Ese es el caso del Ecuador. 

Esta nueva economía puede aumentar la desigualdad salarial e informalidad y el empleo laboral puede beneficiar inequitativamente empresas dependiendo de su capacidad tecnológica y podría generar desviaciones impositivas.

La velocidad de avance de esta nueva tecnología es impensable y no se alcanza a divisar lo que demandará en muy pocos años a la política económica. Países como Noruega donde su gente puede vivir décadas sin laborar por los ahorros fiscales del estado es más la excepción que la regla. Si el Ecuador no avanza en fortalecer la economía, si no aplica reformas estructurales, si no ofrece mayor institucionalidad y no consolida su democracia, el futuro puede ser más amenazante de lo que podemos anticipar. (O)