Ninguna ficción (IA) supera la realidad
Mónica Mendoza Saltos Editora General
Mónica Mendoza Saltos Editora General
¿Son capaces todavía de distinguir una imagen real, auténtica, de una irreal, elaborada con inteligencia artificial? ¿Cuántas veces irrumpen esas imágenes en nuestras redes sociales? ¿Les pasa que están saturados de los excesos con IA? Pero lo peor son las imágenes degradantes y las tendencias estúpidas que se generan en redes sociales con herramientas de IA.
El Año Nuevo arrancó con las críticas a escala global por la generación de imágenes sexualizadas de personas sin su consentimiento, incluidas menores de edad. Estas fueron creadas por la inteligencia artificial de X (antes Twitter): Grok, por órdenes de humanos. ‘@grok, pon a esta mujer en bikini’. La semana pasada, los medios de comunicación informaron que Elon Musk limitó las funciones de la herramienta ante las presiones públicas y las amenazas de usuarios afectados por la generación de imágenes alteradas.
En 2025, slop fue elegida como la palabra del año por dos diccionarios, Merriam-Webster, el más antiguo de Estados Unidos, y el australiano Macquarie. En español, puede traducirse como ‘porquería’, ‘charco’. Slop se refiere a “contenido digital de baja calidad producido habitualmente en grandes cantidades mediante inteligencia artificial”, según informó la agencia EFE a través de medios internacionales.
“Esta palabra refleja videos absurdos, imágenes publicitarias desordenadas, propaganda cursi, noticias falsas que parecen reales, libros generados por IA de mala calidad y muchos gatos parlantes que invadieron las redes sociales”, según el diccionario estadounidense.
Los usuarios encontraron molesto ese contenido, pero igual lo consumieron. Según Macquarie, dijo la agencia EFE, slop es un término que llegó para quedarse y se preguntó si pronto se denominará sloppers a quienes consumen y reproducen ese contenido “porquería”.
En cambio, la editorial de la Universidad de Oxford escogió a rage bait como palabra del año en 2025. La traducción como ‘cebo de ira’ se refiere a la estrategia que explota emociones negativas con el fin de provocar enojo durante la navegación en redes sociales. Y se atribuye que es una táctica usada por los influencers para generar indignación, aumentar tráfico web y, por ende, los ingresos.
El informe del Reuters Intitute sobre Periodismo, medios y tecnología: tendencias y predicciones para 2026 destaca dos fuerzas principales. La irrupción de la inteligencia artificial generativa y el ascenso de los creadores de contenido como actores centrales del ecosistema informativo. Ambos fenómenos están redefiniendo la relación entre medios, audiencias y modelos de negocio, y significan un desafío creciente, ante la desinformación amplificada por la IA y redes sociales que erosionan la confianza en las noticias. Pero también hay oportunidades.
El documento, difundido el 12 de enero, menciona que “nos encontramos aún en las primeras fases de otro gran cambio tecnológico”, protagonizado por la inteligencia artificial generativa, que amenaza con transformar drásticamente el sector periodístico al ofrecer vías más eficientes de acceder a la información y sintetizarla a gran escala. Pero al mismo tiempo, añade, “creadores e influencers (humanos) impulsan un giro hacia el consumo de contenidos basados en personalidades, en detrimento de las instituciones mediáticas que a menudo pueden parecer menos relevantes, menos interesantes y menos genuinas”.
Las predicciones son que 2026 es el año que parece “a punto de explotar la cantidad de contenidos de baja calidad automatizados con IA, incluyendo esos sitios engañosos llamados en inglés pink slime (literalmente “baba rosa”, en referencia al aditivo alimentario que parece ser lo que no es)”. Hay una preocupación pública, en el informe, sobre el papel de las grandes empresas tecnológicas en la vida de las personas y advierte que “puede manifestarse en forma de appstinencia (abstinencia de aplicaciones) y otras vías de desintoxicación digital, y un deseo de más conexión con la vida real”.
Los gobiernos, incluso en Estados Unidos, también se verán presionados para proteger mejor a jóvenes y demás grupos vulnerables en internet. China, en 2025, ya aprobó regulaciones para los influencers y creadores para “limpiar la negatividad”, controlar contenidos y exigir etiquetado de IA. ¿Ecuador será capaz de aprobar regulaciones de esta naturaleza?
El informe Reuters, basado en una encuesta a 280 líderes del sector en 51 países, señala que comprender el impacto de esas tendencias y encontrar el modo de confrontarlas será una prioridad y un desafío. Eso, en el contexto de “retos existenciales” como la caída en el interés por la prensa tradicional, combinada con la baja confianza, con motores de búsqueda de respuestas con IA, lo que motiva el desplome del tráfico de referencia hacia los medios. Pese a ese escenario, “muchas organizaciones tradicionales conservan el optimismo en torno a sus negocios… aunque no tanto sobre el periodismo en sí”.
Los líderes de los medios, según la encuesta, se centrarán este año en la reconfiguración de sus negocios para la era de la IA, ofreciendo contenidos más distintivos y un rostro más humano. También invertirán en diferentes formatos (sobre todo, en video) y ajustarán sus productos para hacerlos más “líquidos”, de modo que se puedan reformatear y personalizar fácilmente.
Paralelamente, los medios analizan lo que ofrece la IA generativa para nuevas formas de acceder y sintetizar información a gran escala, aunque también plantea riesgos de desinformación y pérdida de confianza.
Eso obliga a los medios a redefinir el rol humano en la verificación de información y el análisis. Una práctica que sí hacemos en Forbes Ecuador, donde privilegiamos las historias humanas, que inspiran y movilizan, escritas por humanos.
Los medios tienen el desafío ético y autoregulatorio todos los días. Hay necesidad de transparencia en el uso de IA y de políticas claras para mantener credibilidad ante las audiencias. Y los periodistas debemos reforzar habilidades de verificación, análisis crítico y storytelling.
Es decir que será un año en que necesitemos aumentar la verificación, contrastación y confirmación de la información, donde hay espacio para convertirnos en factchequeadores estratégicos. Y ¿la audiencia? También necesitamos mayor educación y alfabetización digital, estar entrenados para distinguir entre información real y contenido manipulable o de ficción (IA). ¿Es posible? (O)