El cannabis que se bebe, se unta y hasta se programa
El cannabis ya no solo se consume. Una empresa ecuatoriana combina ciencia, nanotecnología e inteligencia artificial para crear productos que hablan el idioma de la vida moderna.
El cannabis ya no solo se consume. Una empresa ecuatoriana combina ciencia, nanotecnología e inteligencia artificial para crear productos que hablan el idioma de la vida moderna.
Desde los hipódromos de su infancia hasta la dirección de una de las compañías veterinarias más influyentes del país, Franklin Iñiguez recorrió un camino marcado por la determinación, el trabajo constante y la fidelidad a sus principios. Fundador y CEO de Farcovet, hoy lidera una empresa que factura millones y transforma el mundo pet lover en Ecuador, sin perder el arraigo con sus orígenes ni con la visión que lo transformó de soñador a hacedor.
En 2021, BioGreen perdió todas sus ventas y miles de plantas por la guerra entre Rusia y Ucrania. Tres años después, está a punto de facturar US$ 1,7 millones. Detrás de esta historia están Pedro Romo Leroux, un científico formado en EE.UU., y Julio Moreno, un expiloto automovilístico que cambió las pistas para clonar plantas.
El Hub de BioAgro Tech se lanzó de manera oficial en Quito. Su enfoque es impulsar la agrotecnología y la biotecnología.
Con la puesta en marcha de este centro de investigación se espera la llegada de unos US$ 10 millones de recursos extranjeros en los siguientes cinco años.
Florinella Muñoz, miembro del directorio de la AEI, es la nueva invitada del podcast de Forbes Ecuador. Asegura que el hub Bioagrotech es una oportunidad para mejorar la competitividad del país.
El sector platanero tiene dos caras. El plátano fresco decreció 2,64 % en exportaciones, entre enero y mayo de 2025, y el plátano procesado creció 22,21 %, con diversificación de mercados y variedad. El descenso de la producción impacta en la oferta exportable en calidad y precios. La oferta actual no cubre más del 30 % de la demanda, según Asoexpla.
Roque Sevilla, miembro de la AEI, analiza el impacto que se busca con la implementación de un nuevo espacio de innovación, ahora centrado en el mundo agrícola. Los efectos, dice, se verán en la investigación, en las inversiones y en la oferta exportable del país.
Todo comenzó con una pregunta sencilla que transformó el destino de una familia: ¿Por qué vender productos de otros cuando puedo crear los míos? Así nació Incremar, una empresa de desarrollo y comercialización de alimentos. Lo que inició como una pequeña distribuidora se convirtió en una empresa con presencia internacional, liderada hoy por la segunda generación.
Desde Guayaquil, una multinacional con 120 años de historia y operaciones en más de 60 países busca convertir al Ecuador en un referente agrícola para la región. Tiene una red que mueve US$ 13.900 millones al año en el mundo y pone sobre el escenario soluciones diseñadas desde el campo ecuatoriano que buscan aumentar su productividad.
La Cuarta Revolución Agrícola avanza con robots que erradican malezas con láser, tractores autónomos que siembran desde un celular y sensores capaces de medir la salud de cada planta. Estas innovaciones prometen aumentar la producción de alimentos en más del 50 % sin comprometer el medioambiente, un objetivo clave ante la proyección de 10.300 millones de habitantes para 2084.