La normalización de lo insólito
Ya nada nos asombra. Lo improbable y lo absurdo se concreta a la vuelta de la esquina y se hace realidad. El embate de los hechos, la frecuencia del disparate y la vigencia de la estupidez contribuyen a la construcción de una sociedad ganada por la indiferencia y el sarcasmo, sin memoria, sin historia, sin idea de sí misma.