La palabra vacía
La palabra mal usada exterioriza también un verdadero fraude sicosocial. Éste se expande en las comunidades de la mano de entes que, ante incompetencias de todo orden, acuden al timo como arma de su quehacer malicioso. El vacío de las voces, común en boca de los vulgares, personifica lo más menguado de la ética y la estética.