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Si sientes temor a la acción o temes emprender, podrás dominar la situación al aumentar la fe en tus capacidades para gestionar tu negocio a través del conocimiento. Así que en adelante utiliza el miedo a fracasar para adoptar resoluciones acertadas y tu Fe para poner en marcha tu iniciativa y neutralizar el temor a emprender.

12 Enero de 2022 15.28

El miedo y el fracaso son dos conceptos muy diferentes que necesitas distinguir. El miedo es inherente a la naturaleza de las personas porque lo llevamos en nuestros genes, nacemos con él y se forja en la infancia y durante nuestras vidas. Sin embargo, tener miedo no tiene nada de malo, si bien es una emoción que nos induce a mantenernos en estado de alerta para enfrentarnos a las amenazas que nos presenta la vida. Podemos sentir miedo a morir, a fracasar, al dolor, a la pérdida, a la crítica, y a un sinnúmero de circunstancias. Todos esos miedos son normales y están en la esencia de los seres humanos. 

Ahora bien, desde el punto de vista de un emprendedor, quiero centrarme en un factor clave: el miedo. El miedo a fracasar nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de respuesta ante cualquier alarma que se encienda en el momento de emprender. Por eso, negar el miedo a fracasar es renunciar a la oportunidad de sentirnos vulnerables y, con ello, asumir que somos humanos con todas sus consecuencias. Por el contrario, aceptar el fracaso como parte del emprendimiento es mostrar madurez para reconocer nuestra vulnerabilidad y tener la posibilidad de apalancarnos en él para actuar correctamente cuando perseguimos el éxito para nuestra empresa. 

Si ya hemos asimilado que en nuestro rol de emprendedores somos vulnerables y que tener miedo al fracaso es un mecanismo para sortear ciertos errores, entonces ha llegado el momento de observar que existe otro elemento que sí está en nuestras manos: el temor. Cuando alguien manifiesta temor es porque su fe está resquebrajada. Por tanto, el temor se traduce en una notoria falta de fe. Al dejar de lado el significado dogmático, podemos definir la fe como una falta de conocimiento que, cabalmente, nos hace dudar de nuestras capacidades para gestionar un emprendimiento. 

A menudo escuchamos el malentendido de que el emprendimiento es la ejecución de una idea. No olvidemos que no se trata únicamente de eso, sino de gestionar esa idea de la manera correcta para lograr que nuestra actividad económica sea sostenible, escalable y rentable. En este sentido, tanto el conocimiento como la correcta aplicación de todas las herramientas de gestión administrativa que existen en la actualidad están al alcance del emprendedor para que incremente su FE en las capacidades que posee y, con ello, logre disminuir su temor a emprender.

 En concreto, para gestionar un emprendimiento tenemos que considerar, sin orden de importancia, cinco áreas: 1) habilidades blandas; 2) desarrollo personal; 3) planificación; 4) ámbito comercial, y 5) ámbito financiero. 

Cuando hablamos de un grupo de habilidades blandas apostamos por el liderazgo, el trabajo en equipo, la actitud, el espíritu empresarial, la disposición para servir, y la capacidad de resolver problemas a través de nuestros productos y servicios. En el campo de lo personal se trata de adquirir conocimientos en educación financiera, inteligencia emocional, frugalidad, espiritualidad, salud, desarrollo individual y dominio de la mente. Respecto a la planificación, hay que considerar la normativa legal, los recursos humanos, la planeación estratégica, l la innovación y diferenciación, procesos, y la cadena de suministros. En lo comercial se encargará de las ventas, el marketing y la publicidad. Finalmente, el ámbito de las finanzas tiene el cometido de manejar la contabilidad, las finanzas y la tributación. Un emprendedor nato tiene que afrontar el desafío de conocer en profundidad todos y cada uno de estos puntos y, sobre todo, se hace indispensable que sepa aplicarlos mediante las distintas herramientas de gestión existentes. Si llevas a cabo esta premisa, tu FE se incrementará progresivamente hasta que logres convencerte de que cuentas con el potencial que se requiere para gestionar tu emprendimiento con éxito. En conclusión, el miedo a fracasar estará ahí latente porque forma parte de ti como emprendedor, pero tendrás que canalizarlo para que se convierta en un aliado que te ayude a no tomar decisiones equivocadas. Por otra parte, recuerda que el temor lo puedes manejar. Si sientes temor a la acción o temes emprender, podrás dominar la situación al aumentar la fe en tus capacidades para gestionar tu negocio a través del conocimiento. Así que en adelante utiliza el miedo a fracasar para adoptar resoluciones acertadas y tu Fe para poner en marcha tu iniciativa y neutralizar el temor a emprender. (O)

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