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Christian Mochen, fundador de Atlas Motion.
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Christian Mochen, fundador de Atlas Motion.
Foto: LinkedIn de Christian Mochen.

La startup de exTesla que levantó US$ 11 millones y diseña motores para drones en apenas 20 minutos

John Koetsier

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Atlas Motion desarrolló una plataforma de inteligencia artificial que transforma especificaciones técnicas en piezas listas para fabricar y busca desafiar el dominio chino sobre una cadena de suministro crítica para Estados Unidos.

11 Agosto de 2026 08.25

La startup Atlas Motion, especializada en motores para drones y robots, abandona hoy el anonimato tras recaudar US$ 11,5 millones y presenta una afirmación sorprendente: con ayuda de la inteligencia artificial, puede diseñar nuevos motores prácticamente en el mismo tiempo que lleva preparar el almuerzo.

El equipo fundador reúne a exempleados de TeslaMitreShield AI Mach Industries y la compañía ya entrega 10.000 motores al mes. Según Christian Mochen, CEO de Atlas Motion, la producción alcanzará las 40.000 unidades mensuales en diciembre.

La empresa también apunta a que Estados Unidos recupere el control sobre las cadenas de suministro de motores y actuadores, los componentes encargados de transformar la energía en movimiento en drones y robots.

Su principal diferencial, sin embargo, es Vector, una plataforma propia de inteligencia artificial aplicada a la ingeniería. Para desarrollarla, Atlas tomó como referencia Odin, el sistema de Tesla que coordina los procesos de diagnóstico y control de los vehículos a lo largo de toda la línea de producción.

Mochen explicó en una entrevista para un podcast que la empresa puede desarrollar nuevos diseños de motores durante la primera conversación con un cliente, una velocidad de respuesta que, según destacó, no tiene precedentes en la industria.

Atlas Motion fabrica motores y actuadores para drones y robots, y acaba de recaudar 11,5 millones de dólares.
Atlas Motion ya produce 10.000 motores por mes y prevé cuadruplicar ese volumen antes de fin de año. (Foto: Atlas Motion)

Diseñar un motor eléctrico desde cero suele llevar varias semanas o incluso meses. El proceso exige la coordinación de equipos multidisciplinarios que trabajan en paralelo: especialistas en electromagnetismo, ingenieros mecánicos y profesionales de las áreas de fabricación, logística y cadena de suministro.

El desafío no consiste solamente en crear un motor que funcione, sino también en adaptarlo a las necesidades del cliente y garantizar que pueda producirse a escala. Christian Mochen asegura que Atlas Motion puede completar ese proceso en apenas 20 minutos.

Atlas sale del anonimato tras cerrar una nueva ronda de financiación y presenta una apuesta ambiciosa dentro del competitivo mercado de las startups de hardware: aplicar al mundo físico la misma aceleración que la inteligencia artificial ya provocó en el desarrollo de software.

La compañía sostiene que esta tecnología puede reducir de manera drástica los tiempos necesarios para diseñar y fabricar componentes de alto rendimiento destinados a operaciones críticas. Eso incluye desde los motores que impulsan drones y robots hasta los sistemas que permiten el desplazamiento de vehículos autónomos y otras máquinas avanzadas.

Imagen del perfil
hristian Mochen, CEO de Atlas Motion. Foto: LinkedIn

La plataforma: coordinación, no reemplazo

Vector, un sistema de software impulsado por inteligencia artificial, está en el centro de la propuesta de Atlas Motion. Mochen presenta la plataforma como una herramienta que acelera el trabajo de los ingenieros y no como un sustituto de la ingeniería humana. "Simplemente coordina, con enorme rapidez, muchas decisiones críticas a lo largo del proceso de ingeniería", explicó.

Mochen detalló que Vector incorpora el contexto y los requisitos del diseño que el equipo busca desarrollar, crea un entorno de simulación para probarlo con las herramientas que los ingenieros suelen utilizar de forma manual y, luego, genera automáticamente los paquetes de fabricación necesarios para producirlo. 

Según afirmó, la plataforma avanza desde la especificación hasta el diseño final en un plazo de entre cinco y diez minutos, tras lo cual el equipo realiza pequeños ajustes. Además, aseguró que el resultado presenta una alta correspondencia con el producto físico.

"En este momento, alcanzamos un 99% de confianza en que lo que observamos coincide con el hardware que aparece en la planta", me indicó.

La aceleración no termina ahí. Atlas asegura que puede llevar un nuevo diseño a producción a gran escala en seis semanas, frente a un estándar de la industria que puede extender ese proceso hasta seis meses.

 Al reducir ambos extremos del desarrollo de nuevos productos, con 20 minutos para diseñar en lugar de dos meses y seis semanas para iniciar la producción en vez de seis meses, Atlas empieza a parecerse menos a un proveedor de hardware y más a una empresa de software que lanza nuevas versiones.

Durante su etapa en Tesla, Mochen trabajó con Odin, el software que gestiona las pruebas automáticas a lo largo de toda la línea de producción de la compañía. Atlas buscó llevar ese concepto todavía más lejos.

"Queríamos establecer el estado físico como elemento fundamental", señaló Mochen. El equipo incorporó capacidad informática en las herramientas de toda la cadena de fabricación y conectó Vector con cada etapa del proceso. De este modo, el sistema comprende cada diseño, lo guía a lo largo de la producción y utiliza los datos reales que recibe como retroalimentación para mejorar con el tiempo.

"Construir un motor es como hacer sushi. Preparar sushi no representa la tarea más compleja del mundo ni requiere demasiados ingredientes. Pero cuando te toca un sushi malo, lo notás de inmediato. Nuestro software nos permite preparar un sushi de gran calidad con mucha rapidez", remarcó.

Arquitectos, no ingenieros

Ese enfoque también transforma los roles en la empresa. Atlas no llama "ingenieros" a sus ingenieros. "Nos consideramos arquitectos. Nuestros ingenieros tienen una mentalidad sistémica. Diseñan a partir de principios fundamentales, pero nuestro software resuelve la parte más compleja del proceso. En la práctica, ellos definen la arquitectura de los componentes para crear un producto verdaderamente robusto", detalló.

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Vector, su plataforma de IA, convierte especificaciones técnicas en diseños listos para fabricar en minutos. (Foto: LinkedIn de Christian Mochen)

Este modelo refleja un cambio que ya se observa en la incipiente economía de la inteligencia artificial, donde los roles adoptan nuevos nombres, como constructores, creadores u orquestadores, y las personas dirigen cada vez más conjuntos de agentes y modelos en lugar de ejecutar cada tarea manualmente.

Lo que me sorprendió fue ver este enfoque aplicado al hardware físico de alto rendimiento y no solo al código. La lógica económica que impulsa Atlas parte de un costo de iteración prácticamente nulo. En el mercado de suministro de componentes, modificar una línea de producción para fabricar una variante de un producto suele requerir una inversión muy elevada. 

Por ese motivo, los proveedores adoptan modelos rígidos de catálogo organizados en torno a referencias específicas, conocidas como SKU. Atlas sostiene que la estandarización de las materias primas, combinada con un sistema de cambio de línea controlado por software, reduce considerablemente los costos.

Un drón vuela sobre picos escénicos cubiertos de nieve bajo un cielo azul claro, capturando paisajes impresionantes.
Christian Mochen asegura que Atlas Motion puede completar ese proceso en apenas 20 minutos. Foto: Imagen ilustrativa de Pexels.

"Estamos llevando al mínimo el costo efectivo de iteración, lo que nos permite operar de formas que los proveedores tradicionales de componentes no pueden replicar", afirmó Mochen.

Según explicó, esa ventaja lleva a clientes de mercados como IndiaPolonia África a elegir Atlas incluso cuando China sigue siendo una alternativa: la empresa les ofrece mayor velocidad y flexibilidad, con diseños personalizados según sus especificaciones.

¿Quién fabrica las cosas que se mueven?

La historia de Atlas Motion también gira en torno a las cadenas de suministro, señaló Mochen. Los motores y actuadores fabricados en China impulsan a la mayoría de los drones y robots del mundo. Atlas considera que esta dependencia de un único país constituye una de las vulnerabilidades más graves que enfrenta Estados Unidos.

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La compañía busca reducir la dependencia estadounidense de componentes chinos sin apoyarse en subsidios públicos. (Foto: X de Atlas Motion)

"En la era de la inteligencia artificial física, creemos que el próximo desafío crítico para nuestra industria consistirá en recuperar esa capacidad y preservar esa soberanía", afirmó.

Sin embargo, Atlas no quiere depender de Washington para sostener su modelo económico. "No queremos depender de subsidios gubernamentales para construir un modelo de negocio eficiente", aseguró Mochen. La empresa también prepara una tienda online para que los desarrolladores independientes puedan comprar directamente motores de calidad industrial, sin atravesar el engorroso proceso de compras que exigen las grandes compañías.

Un dato importante: Atlas realiza las tareas de ingeniería y el desarrollo de prototipos en Long Beach, California, pero concentra la producción en masa en Filipinas. Mochen destacó la relación histórica de Filipinas como aliada de Estados Unidos en virtud de distintos tratados, así como las acreditaciones comerciales de Atlas, como factores que brindan protección. 

Sin embargo, la importación de productos terminados todavía expone a la empresa al riesgo arancelario y, al menos en parte, a la complejidad geopolítica que busca resolver.

Primer plano de un brazo robótico elegante que muestra tecnología avanzada de IA.
Atlas asegura que puede llevar un nuevo diseño a producción a gran escala en seis semanas Foto: Imagen ilustrativa de un robot de Pexels.

Cifras a tener en cuenta

Las cifras que comparte Atlas resultan impresionantes. La empresa afirma que produce 10.000 motores por mes y espera superar las 40.000 unidades mensuales en diciembre. Los fundadores constituyeron Atlas en febrero; la compañía envió su primer motor en menos de 60 días y asegura que los pedidos ya cubren toda su capacidad actual. 

Sin embargo, Atlas no identificó a ningún cliente en particular, ya que sus compradores pertenecen al sector de defensa. Por lo tanto, todavía no existen pruebas independientes que permitan verificar la demanda.

De todos modos, queda claro que la empresa avanza con rapidez. “Me entusiasma ver que el hardware avanza al mismo ritmo que el software. Creo que este será el aspecto más importante durante los próximos cinco a diez años", aseguró.

Greycroft lideró la ronda de financiación de US$ 11,5 millones, en la que también participaron Also Capital, Enea Capital, Mana Ventures y Sunflower Capital, además de los inversores ángeles Jai Malik, CEO de AMCA, y Scott Sanders, CGO de Forterra.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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